Nunca antes habían escalado hasta cotas semejantes. Los verdiblancos se colaron entre los dieciséis mejores de la división de bronce, multiplicando el crédito de un proyecto que continúa al alza
El 2014 se quedará grabado en la retina de los seguidores del Club Deportivo Guijuelo. El club chacinero conseguía disputar, por primera vez en su historia, el play-off de ascenso a Segunda División. Un equipo humilde, cuyo objetivo a principio de temporada pasaba por asegurar la categoría, sorprendía a propios y extraños peleando de tú a tú con los dieciséis mejores equipos de la división de bronce de nuestro fútbol.
El Leganés, uno de los grandes candidatos al ascenso, constituía la primera piedra en el camino. El primer asalto, celebrado en el Municipal, se resolvió con un empate a cero que dejaba las espadas en todo lo alto de cara al desenlace de Butarque. Allí, un gol de Carlos Álvarez ponía punto y final al sueño.
El artífice del milagro, Rubén de la Barrera, abandonaba el club al mismo tiempo que lo hacían jugadores importantes como Manu Moreira, De la Mota o Wilfred. La dirección deportiva apostó por Fernando Estévez como nuevo patrón del buque. En el verde, Juli Ferrer, Antonio Moreno, Raúl Ruiz o Marc Nierga eran algunas de las caras nuevas para la 2014/2015.
Lejos de dejarse intimidar por la altura del listón que les precedía, el Guijuelo 2.0 camina con paso firme en busca de su segundo play-off de ascenso consecutivo. Ha cerrado el 2014 en segunda posición, por encima de equipos como Logroñés y Real Murcia, con cuatro puntos de colchón sobre el Avilés, quinto clasificado. La labor continuista del míster granadino y el buen acoplamiento de los nuevos al equipo son los ingredientes principales de una pócima que recuerda al sabor de gestas recientes.