Los lanzamientos se incrementaron un 4,8% y un 33,3 % el primer y segundo trimestre del año, respectivamente
Los desahucios practicados en el primer semestre de 2014 aumentaron un 19% en relación al mismo periodo de 2013, según las estadísticas del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Estos datos arrojan un total de 217 lanzamientos judiciales en la provincia (109 el primer trimestre y 108 el segundo).
Andrés Álvarez, miembro de la Plataforma Stop Desahucios, asegura que a ellos no les da tiempo a hacer estadísticas: "yo lo único que sé es que esta semana nos han llegado tres casos nuevos y que esa es la tónica". Actualmente, la asociación está trabajando en más de 40 casos "y hemos resuelto más de 100", afirma Álvarez.
Según explica Andrés, "hay reestructuraciones de deuda o daciones en pago que se están resolviendo con bastante rapidez pero hay algunas viviendas que tienen embargos posteriores y que son más difíciles de
solucionar". Estos últimos casos, que suponen el 30% de las incidencias, están relacionados con pequeños empresarios o trabajadores autónomos que pidieron prestamos sustentados en sus viviendas con el fin de salvar sus negocios."Estos casos pertenecen a un sector desconocido del que no se habla. Realmente son los casos más atascados ya que en los créditos hipotecarios se puede pactar un periodo de carencia de 5 años, -época de tiempo en la que solo se pagan intereses- pero, en el caso de los créditos personales, aunque recaigan sobre la vivienda, no se pueden acoger a ese tipo de beneficios", afirma Álvarez.Desde la Plataforma Stop Desahucios quieren remarcar que sólo prestan su ayuda a las personas que están en peligro de perder su vivienda habitual. "Luchamos por el derecho a una vivienda digna, no aceptamos casos de especulación, etc.", afirma Imelda Hernández, miembro de la asociación. "Nuestra labor es negociar, negociar y negociar", asegura Andrés Álvarez. "Cuando se acaba la negociación comenzamos a presionar", Álvarez afirma que con la mayoría de los bancos consiguen llegar antes o después a un acuerdo.
La opinión de los afectados
Manuela y su marido -funcionario- avalaron a su hijo en la compra de una vivienda. Cuando comenzó la crisis el chico se quedó sin trabajo y también le avalaron para que montase su propio negocio. "Ese fue nuestro gran error, avalarle en el negocio", asegura Manuela. De la noche a la mañana, Manuela perdió su trabajo y su hijo no logró rentabilizar su iniciativa empresarial. Actualmente, el sueldo de su marido no es suficiente para soportar los dos créditos y están en peligro de perder la vivienda que compraron y pagaron hace años.
Almudena pidió un crédito ICO para su negocio pero con la crisis se vio en la situación de no poderlo devolver. Antonio, el director de su sucursal bancaria, le sugirió ampliar la hipoteca y pagarlo cómodamente pero el negocio se fue a pique y tuvo que dejar de pagar la hipoteca que además se había duplicado con dicha gestión. Stop Desahucios ha conseguido que le apliquen el Código de Buenas Prácticas y que durante 5 años solo
pague los intereses (57 euros), trascurrido ese periodo tendrá que hacer frente a una hipoteca de 400 euros durante 30 años.Raquel vendió su piso en Barcelona y con ese dinero dio la entrada para un chalet y montó un bar que fracasó. El banco se quedó con la casa -que había costado 200.000 euros- y la subastó por 40.000. Le quedó una deuda de 130.000 euros -los otros 30.000 euros ya los había abonado-. Con la ayuda de la asociación consiguió entregar su vivienda a cambio de saldar la deuda. "Ahora estoy de alquiler pero no debo nada", asegura Raquel.
La opinión bancaria
"Ni todos somos tan malos como dice la gente ni tan buenos como dice la Banca", asegurá María que trabaja en una sucursal bancaria que prefiere mantener en el anonimato porque habla en su nombre, no como portavoz de la financiera.
"Hay que estudiar cada caso detenidamente", afirma Eusebio que también prefiere omitir el banco para el que trabaja. "En nuestro caso damos facilidades para que el cliente pueda seguir pagando: ampliamos garantias, reducimos créditos...", y continúa diciendo, "nuestro objetivo no es quedarnos con las viviendas, es hacer cumplir los contrato porque en caso de incumplimiento masivo se produciría la quiebra del banco y la pérdida del dinero de todos los ciudadanos que han confiado en nosotros". Eusebio añade, "la entidad siempre va a buscar una solución porque el problema es del cliente y del banco al 50%". "Hay que analizar cada caso porque hay que diferenciar claramente a la gente que quiere pagar y no puede y a la que intenta colarse por la gatera".
María asegura que en su sucursal nunca se ha ofrecido el 100% del precio de la vivienda, no puede hablar por otras entidades. Lo que sí opina es que los contratos hipotecarios han sido firmados libremente y sin coacción alguna por personas adultas que decidieron en qué condiciones económicas querían pasar los próximos 30 ó 40 años de sus vidas. "Cada uno tiene que valorar si el crédito le va a permitir continuar con su vida cotidiana: ir de vacaciones, al que tiene esa costumbre, o tomar un café o una caña, al que suele hacerlo. Se han hecho muchas locuras porque en mi entidad han entrado jóvenes de 20 años que con su primer trabajo querían adquirir una vivienda y presentaban el aval de sus padres". María asegura que "los bancos también han hecho malas operaciones pero desde dentro se ven las cosas de una forma muy diferente a como se ven desde fuera".
Reportaje de Sandra Baz