OPINIóN
Actualizado 21/11/2014
Carmen Pazos

Hace unos días leí un artículo de Silvia Oviaño (http://www.elmundo.es/yodona/2014/04/12/5346ac08e2704e3a548b4573.html) sobre el mal del siglo XXI para las mujeres?el agotamiento?

Lo leí de arriba abajo varias veces, pues pocas veces se trata el tema de las obligaciones que tenemos o nos ponemos cada uno, de forma más o menos imparcial, sin terminar en el tópico de "es que no me ayuda nada"

A veces no ayudan nada, eso es innegable, la capacidad que tienen algunos pocos hombres para darles igual si está la cama sin hacer o hay una montaña de ropa sin lavar es increíble, para no saber hacer algo y no aprender nunca y todo ello todo ello mezclado con los olvidos pertinentes de que día tienen actividades tus hijos o a que hora salen hoy del cole?es agotador estar pendiente de todo, pero?

?también es cierto que muchas otras veces vamos por delante de todo, nosotras lo hacemos mejor y más rápido, también puede ser que simplemente nosotras hacemos las cosas como nos gusta a nosotras, y no tiene porque ser igual que lo que les gusta a ellos?o no, vete a saber¡

El caso es que entre, trabajo, niños (o en su defecto familia), casa y obligaciones similares, nos olvidamos de ser personas, estamos tan cansadas que nos da pereza vivir?disfrutar de amigos, de la familia, de la relación de pareja, de uno mismo?y eso desde luego no puede ser sano.

Ni sano ni justo desde luego, y tratándose de salud y justicia deberíamos empezar a plantearnos como cambiar la situación, como empezar a compartir obligaciones al 50% u otro porcentaje si consigues que te ayuden tus hijos en casa (por edad claro), y empezar también a vivir.

Delegar no es abandonar, en ninguna faceta de la vida y el tiempo es algo que nunca se puede recuperar.

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