OPINIóN
Actualizado 08/11/2014
Jorge Moreno / El Norte de Castilla

Paz y Bien de parte de Jesucristo, querido Tomás.

 

Lo mejor que tenemos tu madre y yo es la fe y el amor. Si lo segundo te lo damos sin dudarlo, tampoco en compartir contigo lo primero vamos a escatimar ni a esperar a que un día decidas por ti mismo si acoger o no una Gracia que Dios te da. No es que nosotros optemos por Él, sino que Él ha optado por ti, y por eso hoy le pedimos a la Iglesia tu bautismo.

 

Cuando nos reciban en el templo, haremos sobre ti la señal de la Cruz, quedando marcado por Cristo, que ha extendido los brazos para abrazarte y para que las heridas de sus manos te curen cuando te acaricien. Escucharemos en la Palabra que hay "un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre".  Que ese Señor del que hablamos es "tu luz y tu salvación", y que, para entrar en su Reino, habrás de volver a nacer, querido hijo, apenas unas semanas después del día en que celebraremos cada septiembre tu cumpleaños, y lo harás "del agua y del Espíritu".

 

Pediremos para ti la intercesión de todos los santos, en particular la de tu patrono, el Doctor Angélico, y tus padres y padrinos renunciaremos al mal y profesaremos la fe de la Iglesia y de cada uno de nosotros, la que nos comprometemos a entregarte como nuestro bien más preciado, y que tú mismo, si así lo quieres, renovarás cada noche santa de Pascua y confirmarás un día ante tu obispo. El óleo de los catecúmenos sobre tu pecho será fuerza para el camino y sobre tu cabeza, por tres veces, "en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo", caerá el agua bendecida, recogida en el Jordán con alma de peregrino. El perfume del Santo Crisma te dará aroma de Cristo, ungido para ser con Él un sacerdote que dialoga con Dios, un profeta que anuncia a los hombres y un rey que sirve a los más pobres. Te impondremos una blanca vestidura, bordada entre adoraciones allí donde comenzó todo, a la vera de la Cruz, para que te revistas de Jesús; y del cirio pascual, su presencia resucitada, encenderemos la llama de tu fe, que hoy empieza a brillar con refulgente esplendor en tu inocencia. El sacerdote abrirá tus oídos a la Palabra y tu boca al testimonio, Éffeta, oraremos a un Dios que quiere ser llamado "Padre nuestro", te confiaremos al regazo maternal de María y recibiremos una bendición que subrayará la que tú has supuesto para esta familia.

 

Ahora ya sabes porque salgo tan risueño en las viejas fotos de tu bautizo, aquel 8 de noviembre de 2014, ese día tan importante de tu vida que te quiero recordar.

 

   Tu padre

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