Renunciar a una plaza de Liga Femenina 2 es desechar la posibilidad de que las jugadoras formadas en la ciudad crezcan
El Universidad de Salamanca confirmó recientemente a la Federación Española de Baloncesto la renuncia a la plaza que habían ganado en Liga Femenina 2. Un mérito conseguido sobre la pista y que no han aprovechado por problemas económicos. Por complicado que hubiera sido, merecía la pena haberlo intentado mucho más.
La ciudad tiene un equipo en la élite. El Perfumerías Avenida es el club más representativo del país, tanto que también se expande por Europa. Lo es gracias a grandes fichajes, una buena apuesta económica y una excelente gestión deportiva. Pero en ello falta una fuerte puja por la cantera. Aunque hasta ahora había sido casi imposible, esta había sido una oportunidad de oro.
Al conjunto azulón le vendría muy bien tener un equipo en Liga Femenina 2, la inmediatamente inferior. Un combinado en el que sus chicas, las que crecen desde abajo, puedan seguir dando pasos hasta estar lo suficientemente formadas para dar el gran salto. Era la oportunidad de que pudieran competir casi al más alto nivel y contra rivales que les hicieran aprender y coger experiencia.
En el aspecto económico no se puede reprochar nada a ninguna de las partes. La entidad perfumera y la familia Recio hacen un gran esfuerzo y quizás realizar una aportación extraordinaria a un club externo supondría tener que renunciar a alguna buena incorporación. Por parte de la USAL, mismos problemas. Pero Salamanca, la ciudad, podría haber hecho mucho más por el deporte.
Los patrocinios eran lo único que necesitaba la Universidad de Salamanca para cubrir gastos. Y hubiera sido posible. El incremento en el coste de los desplazamientos no era demasiado elevado y no era impensable que, con interés por parte de la institución salmantina y con búsqueda de patrocinadores, se podría haber conseguido dar un paso más hacia mantener el baloncesto al más alto nivel y poder dar continuidad, ahorrando cierto gasto, al Perfumerías Avenida.
A día de hoy no hay marcha atrás. El proceso está realizado y la plaza se ha rechazado. Las chicas de la USAL tendrán que seguir compitiendo a un nivel inferior y las canteranas azulonas no podrán ir escalón a escalón hasta el primer equipo. Pierde el baloncesto de Salamanca y la ciudad, que tenía una oportunidad de crear jugadoras para el más alto nivel.