OPINIóN
Actualizado 23/02/2014
Jesús Garrote

En la experiencia de educarnos con menores en riesgo de exclusión social donde la parte emocional y afectiva pesa tanto, uno de los capítulos que más huella deja es estar al lado de niñas que han decidido quedarse embarazadas.

Algunas de ellas han creído que de esa forma el chico del que están enamoradas no las abandonaría, otras manifiestan que no quieren sentirse sólas y otras parece que no se han planteado demasiadas cosas desde la lógica.

Hace ya varios años una niña que estaba en un centro cerrado  por problemas graves de conducta y que no llevaba muy bien el embarazo se empeñó en venir a nuestra casa escuela. Yo le pregunté el por qué y me contestó que quería conseguir una vida con su hijo que ella no había podido tener con su madre. También me dijo que era su única esperanza de salvación luchar por ser una buena madre.

Estas niñas son reales y sus bebés también, ayudar a que crezcan juntos, a que se vayan descubriendo sin daño, ni negligencia, a que esa relación sea lo mejor para los dos niños. Supone un apoyo sensible por parte de los educadores adultos, un no juzgar y estar ahí cuando la responsabilidad se les queda grande.

Niñas que han sufrido abandono y que como me decía una "voy desesperadamente buscando afecto y sólo encuentro sexo", necesitan un respeto y un apoyo incondicional. Intentamos que aprendan a cuidar bien al bebé, que entiendan la importancia de ser madre y que cambien prioridades.

No valen las recetas,  las frivolidades, las etiquetas y las profecías de quienes no saben ponerse en la piel de niñas que provienen de la "mendicidad afectiva". Hace unos años con la niña de la que hablábamos íbamos por la calle con ella ya muy avanzado el embarazo y de pronto me dice: "Chuchi vamos para Santiago porque la gente me mira mal, yo le respondí que no se preocupara que al que miraban mal era a mí".

Después de varias experiencias he vivido acompañarlas al parto e incluso tener que aguantar a algún adulto que había dejado embarazadas a varias menores y  que daba lecciones a todo mundo sobre como querer, que preguntaba por el dinero que se daba hace unos años por tener hijos, esta persona actualmente está en la cárcel, pero hay otros padres biológicos no más responsables que siguen con las menores y ellas con amor ciego confían en ellos una y otra vez aunque no las ayuden, las maltraten y las hagan sentir culpables.

Aún partiendo de  situaciones dramáticas, convivimos con muchas niñas felices con bebés felices, que siguen disfrutando de crecer juntos con un apego seguro.

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