Miércoles, 20 de septiembre de 2017

El buen fin

El caso de México es curioso. Ya he escrito otras veces que este país es, al menos en algunas cuestiones, más gringo de lo que se cree, sin, por supuesto, dejar de ser latino, hispano o hispánico, no voy a discutir por los apellidos.

Mañana inicia en México… No sé si en España haya algo así, un fin de semana “de compras”, lleno de descuentos –o, por lo menos, “ofertas de”, que ya sabemos cómo se las gastan los publicistas–, en la línea del Black Friday (el viernes siguiente a Acción de Gracias) en Estados Unidos. Se trata de gastar, es como el banderazo de salida de las compras y gastos navideños, algo en lo que, aunque lo neguemos, caemos todos, de una u otra forma. Está bien, está bien, casi todos... (emoticono de guiño).

[Img #476775]El caso de México es curioso. Ya he escrito otras veces que este país es, al menos en algunas cuestiones, más gringo de lo que se cree, sin, por supuesto, dejar de ser latino, hispano o hispánico, no voy a discutir por los apellidos.

Desde que yo vivo aquí, o sea, desde  finales de 1992, los comercios abren sábados, domingos y fiestas de guardar –incluso varios años han abierto el día de Navidad y el de Año Nuevo; no siempre, eso sí, y no todos los comercios–. Vamos, que el consumismo, en todos los estratos sociales, ahí está; se compre en el tianguis –mercadillo– o en el centro comercial –mall–, más exclusivo, es una actividad cotidiana, disfrutada, buscada; se consume, y todo lo que se puede.

No es algo que solo pase aquí, claro; en España también nos volvemos locos en determinadas épocas, las rebajas son hasta tema del telediario; lo que quiero decir es que desde que llegué a México, el tema compras me llamaba la atención, se parecía más a las películas americanas de lo que yo hubiera pensado.

Y, sin embargo, es México, no vayan a pensar; ya les dije, latino, hispano, es decir, con una idiosincrasia no tan alejada de la nuestra, de lo que yo conocía; regalos y celebraciones en Navidad –para todos y con todos–, grandes reuniones familiares, “obligaciones” sociales… Todo eso que a los sajones y anexos les suele llamar la atención, porque no tienen tantas como nosotros. Claro, ves las películas y el thanksgiving se parece demasiado a la cena de Nochebuena con el elemento familiar pasado de copas y la discusión de política que termina… O no.

¿Ya me enredé, verdad? Creo que no tanto, pero lo parece. El asunto es que he querido, a partir de algo concreto, ponerme a pensar sobre una de mis obsesiones, esta de las patrias e idiosincrasias, adquiridas y heredadas. Y con ello, intentar extrapolar que las cosas no son para nada simples sino que se complican y las complicamos. Que solemos parecernos más de lo que pensamos a quienes consideramos antagonistas… Y viceversa.

Nada, que hoy me dio filosófico, quizá para cerrar, sin dramas, la idea del artículo de la semana pasada… Mejor ya lo dejo y me voy a ver qué me encuentro en las ofertas.

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