Viernes, 24 de noviembre de 2017

De independencias

En la foto, tomada de Kaiser Sports México, Gustavo Ayón (Real Madrid), Sergio Valdeolmillos (seleccionador de México) y Jorge Gutiérrez (Milwaukee Bucks)

Ayer se celebró la Independencia de México. Se conmemora el 16 de septiembre, aunque la fiesta empieza el 15 por la noche, recordando el llamado a la insurrección contra “el mal gobierno” que hiciera el cura de Dolores, don Miguel Hidalgo y Costilla, el cura Hidalgo.

En realidad, la Independencia, como tal, se consumó unos años después, en 1821, pero no es plan de ponerme historicista… Si les interesa, busquen, busquen… Un par de pistas: la ciudad de Córdoba, en Veracruz, y el apellido O´Donojú.

Volviendo a las conmemoraciones, hacen que septiembre sea considerado, por estos lares, el mes patrio, y todo se llene de banderas e imágenes alusivas a la mexicanidad. Eso sí, si hay puente, sería interesante ver cuántos compatriotas –tengo la doble nacionalidad, les recuerdo– se van de shopping a San Antonio, Texas y cuántos a visitar lugares emblemáticos de la mexicanidad… Pero no es plan de ponerse grinch

Estas reflexiones sobre la Independencia –la de México, tranquilos, no me voy a meter en honduras– iniciaron el otro día, cuando viendo una nota en la tele sobre el preolímpico de baloncesto –que terminó ganando Venezuela–, hice un comentario respecto al buen juego de la selección mexicana: “juega bien México”, señalé… “Por cierto, lo entrena un español, Sergio Valdeolmillos”, apunté, en orgulloso tono binacional.

La respuesta me dejó anonadado: “¿juega mejor que la selección mexicana?”… “Es la selección mexicana”, respondí sorprendido. “No, bueno, me refiero a la selección, a la de futbol” (aquí se dice sin acento).

O sea, para alguien con estudios, un buen trabajo, un nivel social acomodado, la representación plenipotenciaria de México la tiene la selección futbolística… Esa persona seguro que celebró orgullosísimo la fiesta patria, e hizo bien.

Ya sé que las independencias nacionales fueron –y son– cosas muy serias, muy de gente sojuzgada y oprimida; sin embargo, estas cuestiones deportivas se mezclan con mi sempiterna malicia y me hacen recordar los afanes de las cadenas televisivas mexicanas por “adueñarse” de la selección.  Esos afanes, que a mi parecer, descuidan lo futbolístico, me dan a entender que solo piensan en vender dentro, en los anuncios y patrocinios de las giras –casi todos los amistosos de la selección mexicana de futbol se juegan en Estados Unidos– y los del Mundial. Y de paso, “vender” también la idea de unión en torno a algo… de lo que seguir sacando beneficio. Nada que ver con el señor Mas, por supuesto. Los suyos son otros afanes, como otros son los del señor Rajoy. Y mi problema: que me gusten tan poco los nacionalismos… Y eso que tengo doble nacionalidad…

Por lo pronto, seguiré disfrutando de México en basketball –aquí lo de baloncesto no ha pegado–, al igual que deseo que España gane el Eurobasket, claro. Entre otras cuestiones, por ese miedillo a que pueda haber algún enfrentamiento hispano-mexicano jugándose el pase a los JJ. OO.

@ignacio_martins

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