Jueves, 23 de noviembre de 2017

Fórcola, una editorial para los amantes de los buenos libros y el lector curioso

Editar es algo más que publicar; es algo sagrado, buscar la calidad, lo coherente, el rigor, el fondo, afirma su responsable (GALERÍA DE IMÁGENES)

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Fórcola es un sello que lleva en el mercado ocho años, que edita libros de ensayo (non fiction) relacionados con la cultura y la sociedad, narrativa ensayística que como género goza de muchos y fieles seguidores. Su vocación es la de realizar un trabajo de edición «de editor», es decir, edición de catálogo, coherente, identificable, rigurosa, de fondo, con vocación de futuro, con voluntad estética y dimensión cultural

La fórcola es la parte más rara y hermosa de la góndola veneciana, hecha de madera dura, en la que el gondolero apoya el remo para maniobrar. Una auténtica fórcola se talla, de forma artesanal, sobre la curvatura natural del árbol; por eso, no hay dos fórcolas iguales.

Por Charo Ruano

-“Un libro se publica si es bueno; no se publica si no lo es, y toda consideración comercial ha de plantearse rigurosamente al margen.” Es una frase de Giulio Einaudi. Y nos gusta empezar con ella ¿Qué opina?

[Img #360767]Es más que una frase, es una petición de principios que implica una verdadera filosofía sobre el oficio de editor. Según esta filosofía, «editar» no es lo mismo o simplemente que «publicar», y la pregunta que el editor se debe hacer ante cada nuevo proyecto no es «¿cómo?» o «¿cuánto?», sino «¿por qué?». Las razones por las que un editor publica lo que publica, según Einaudi, no deben estar predeterminadas por un condicionante económico o comercial. A eso Einaudi lo llamó «edición-sí». A lo largo de mi carrera en el mundo del libro, he conocido editores que valoraban los libros por el número de ejemplares vendidos, independientemente de su calidad. A eso Einaudi lo denominó «edición-no», filosofía para la que el libro es un mero producto en el mercado. Me considero seguidor de la filosofía de Einaudi, la «edición-sí», que intento aplicar cada día en Fórcola. Un libro es un bien cultural, no un simple producto de mercado. No me interesan los productos de mercado y su potencial comercial; me interesan los buenos libros.

-¿En verano se hacen cosas distintas?

En nuestra sociedad hipermoderna, donde reina el hiperconsumo (como dice Gilles Lipovetsky), el verano o las vacaciones estivales son un campo minado de tópicos que hace las delicias de los creativos del marketing. «Verano» es una etiqueta más, un hashtag en redes sociales para promocionar nuevos productos, incluidos los libros, y cada medio publica su propia «lista de lecturas recomendadas para este verano». El verano es una pura invención, un hechizo más para alentar el consumo. En mis vacaciones, sí, dejo de hacer ciertas cosas, como atender permanentemente el correo electrónico de la editorial, y procuro dedicar más tiempo a otras, como a la lectura por placer, y no sólo a la estrictamente relacionada con mi actividad como editor. Aunque… todas las lecturas están relacionadas unas con otras. Un editor no deja de leer, aunque sea verano.

-Y ¿qué hace un editor en verano exactamente, desconecta, lee los libros de la competencia, busca títulos o toma el sol?

Tomar el sol es una de las actividades más estúpidas que hace el género humano, y además es una pérdida de tiempo. En mis vacaciones no falta la playa, claro, pero usted me verá siempre con gorra, gafas de sol y debajo de la sombrilla, ensimismado en la lectura de un libro. A la lectura le viene bien el sonido de fondo de las olas. Un buen editor procura no mirarse el ombligo, por otra parte, y está atento a los catálogos de sus colegas, sobre todo a los que más admira; uno aprende mucho de esos editores que no sólo publican buenos libros, sino que además tienen buen gusto y un sentido estético de la edición. Así que en mi maleta no falta un buen cerro de libros, bien elegidos antes de empezar el viaje. Por lo demás, un editor no es nunca un lector ingenuo, y no tiene lejos el lápiz para subrayar o anotar en el propio libro posibles referencias a consultar, pistas que seguir, senderos que, algunas veces, llevan a la edición de libros para su propio catálogo.

-¿Cuánto ha cambiado Fórcola desde aquel primer libro que vieron con expectación salir de sus manos?

[Img #360757]Cada nuevo libro, cuando llega recién de la imprenta, sigue provocándome la misma expectación y emoción que el primero. Lo mismo me pasa cada vez que veo uno de nuestros libros en el escaparate de una librería. Desde aquél primer título, Si quieres lee, a finales de 2009, han llovido ya varias decenas de nuevos títulos, pero Fórcola es la misma en su esencia: desde el principio ha querido ser una editorial entusiasta y amante de los buenos libros, sugerente para el lector curioso. Hemos ampliado, eso sí, nuestros intereses hacia la historia y los libros de viajes. Pero lo que más he notado, en estos seis años, es que Fórcola ya es más de lo que yo pueda decir de ella: Fórcola ya pertenece a los lectores, y en su imaginario significa o representa un universo mucho más grande de lo que yo había imaginado. Por eso estoy siempre muy atento a las reacciones y opiniones de nuestros lectores. Uno aprende mucho escuchando.

-¿Y de qué libro o colección se siente más orgulloso?

¿Puede un editor hacer ese agravio comparativo con parte de su catálogo? Otra cosa es subrayar que de nuestras colecciones, Periplos, dedicada al viaje, en un amplio sentido del término, y Siglo XX, dedicada a las relaciones, siempre controvertidas pero sugerentes entre guerra, política, cultura y sociedad, son las que más satisfacciones me están dando.

-¿Qué libro le hubiera gustado publicar y no ha podido ser?

[Img #360765]Ha habido varios a lo largo de estos años, y por distintas razones. A veces uno se propone publicar un libro que ha rastreado tras investigar y documentarse. Cuando llegan las negociaciones con el agente literario de turno, todo se tuerce finalmente por razones económicas. La avaricia es mala herramienta de trabajo, y todos recordamos casos sonados donde la ambición y la soberbia han trufado penosamente la edición de un libro. Mejor hablemos de los libros que a un editor-soñador le hubiese gustado publicar en otro mundo posible: El sueño de Polífilo, de Francesco Colonna, publicado por Acantilado; Encyclopédie. El triunfo de la razón en tiempos irracionales, de Philipp Blom, publicado por Anagrama; El paseo, de Robert Walser, publicado por Siruela. Son libros que a un editor como yo le hubiese gustado publicar, y por los que admiro a los editores que lo han hecho.

-¿El panorama editorial está tan mal como lo pintan, está peor o peor lo tienen los escritores?

El panorama español es un paisaje complejo, que no se puede describir o despachar de un solo vistazo, o con una sola y gruesa pincelada. Nunca se ha editado tan bien, nunca ha habido la variedad y riqueza de sellos y catálogos editoriales, nunca ha habido tantos lectores, nunca los escritores han tenido tal proyección social. Ahora bien, queda mucho por hacer, y la máxima ocupación y preocupación de todos los actores implicados (escritores, editores, libreros y bibliotecarios por un lado; padres, maestros, educadores y políticos, por otro), debería ser la educación y el fomento a la lectura. Para ello, además, hay que tener una buena dotación de bibliotecas, mantenerlas y seguir completando la colección y el catálogo de las mismas; hay que hacer una buena política de apoyo a la edición independiente; hay que asegurarse un buen plan de apoyo y fomento de la excelencia a las librerías independientes; y finalmente, hay que tener un buen plan integrado del fomento de la lectura. Sin educación y cultura no hay panorama editorial de calidad que resista. La mediocridad de nuestros políticos y el paradigma pragmatista imperante, poco a poco, están deteriorando el rico patrimonio editorial español, que cada día lo tiene peor para sobrevivir.

-¿Siente que ya le respetan los grandes grupos o aún se mueve en los márgenes?

El único respeto que me interesa, que cuido y ante el que me justifico como editor todos los días, es el de los lectores y el de nuestros seguidores. Sin él, mi labor como editor no tiene sentido ninguno. Si pierdo ese intangible, mejor cierro y me dedico a otra cosa.

-¿Publicaría un best seller para asegurar la supervivencia editorial o prefiere mantenerse “puro”?

No es una cuestión de pureza, de ser «cristiano viejo», o de tener sangre azul. Carlos Barral tenía una visión demasiado aristocrática de la labor editorial. Algunos afirman incluso que hay que ser rico y catalán para editar. Volvamos a la filosofía de Eunadi: editar no es solo cuestión de publicar. Creo que la coherencia y la autenticidad son la seña de identidad y el faro de un editor independiente. Por otra parte, un best-seller no se construye, no se fabrica. Como diría Mario Muchnik, un best-seller nace, no se hace. Y en Fórcola ya tenemos más de uno.

-¿Qué libro ha leído últimamente que le ha dejado sin aliento?

La edición de Andrés Trapiello de El Quijote.

-¿Y qué nos recomendaría para leer este verano?

Pompa y circunstancia. Diccionario sentimental de la cultura inglesa, de Ignacio Peyró. Un libro ameno, culto, con vocación de estilo, y que a pesar de sus mil páginas, no deja de entretener y de activar lúdicamente las neuronas del lector. Por cierto, lo ha publicado Fórcola y va por su tercera edición.

-¿A qué autor, a qué libro vuelve siempre?

Tantos… Pío Baroja, Antonio Muñoz Molina, Jules Verne, Joseph Roth, Robert Walser, Patrick Modiano…

-Planes para el verano que se acerca

Preparar mi maleta de libros…

Biografía

Javier Jiménez, editor (Madrid, 1970). 

[Img #360756]Licenciado en Filosofía. Comienza su actividad en el mundo del libro en 1993. Ha trabajado en librerías, como Crisol y Paradox, y en editoriales, como Siruela y Páginas de Espuma. En 2007 funda Fórcola ediciones. La editorial se presentó a finales de 2009 en la Feria Internacional de Guadalajara, México, y sus primeros títulos se comercializaron en España a partir enero de 2010. A junio de 2015 son cuatro las colecciones que integran su catálogo, que ya consta de más de sesenta títulos. Entre sus autores se cuentan Fernando Báez, Javier Cacho, Fernando Castillo Cáceres, Fernando Castro Flórez, Jordi Gracia, Juan Malpartida, Jesús Marchamalo, Blas Matamoro, Eduardo Martínez de Pisón o Ignacio Peyró.