Miércoles, 20 de septiembre de 2017

Ejemplos "ejemplares"

El que copia lo malo de otros no es que se deje llevar por el ejemplo; como mucho, le está poniendo marco teórico a la maldad propia. Justificándola, vamos.

Suelo protestar, y ya lo he escrito alguna vez, cuando se critica a figuras públicas por ser “mal  ejemplo”… Salvo que aspiren a ser declarados santos –o su equivalente en otras confesiones– un deportista tiene que ser bueno, en su deporte; si fuera del campo o la cancha es un buen tipo –como me parece que  son Casillas, Nadal, Xavi o Guardiola– muy bien, pero si son como Cristiano o Mourinho, pues nos caerán peor, pero su vertiente deportista no está en cuestión. Lo mismo para escritores, cantantes, fontaneros…

De hecho, soy un poco kamikaze al respecto –vuelvo a lo deportivo– porque veo una gran contradicción en criticar el dopaje y querer marcas que cada vez son más imposibles.

Pensaba en todo esto el miércoles pasado, después de la eliminación del Madrid; las redes, que vistas en perspectiva, son la etapa infantil –o, como mucho, adolescente–, de algo que está en proceso, enseguida se ensañaron con Casillas, empezaron las chanzas y burlas de los culés hacia los madridistas…

Bien, es lógico, hay que aprovechar, aunque me llama la atención que el sempiterno victimismo se escapa por las costuras de los uniformes de quienes disfrutan más por la derrota ajena que por la victoria propia.

Probablemente esté hablando por la herida, no lo niego, pero para mí las aficiones deportivas son eso, motivos de alegría, porque hasta ponernos de malas porque perdió nuestro equipo debe serlo… Poner jeta por algo tan nimio es señal de que la vida no nos trata mal.

Y mira, resulta que el Madrid, de baloncesto me dio una alegría el fin de semana; sí, el mismo en el que el Barça ganó la liga: enhorabuena, culés.

Volviendo a lo de ser ejemplares, prefiero los ejemplos que no vienen ya “pensados”; Guardiola, en Champions, planteando un partido desde la convicción en lo suyo, Ancelotti asumiendo, sin mourinhear, que a lo mejor lo echan quienes en el Madrid toman decisiones; todos sabemos el concepto de autocrítica no parece estar en el diccionario que maneja Florentino, algo, por otra parte, en lo que coincide con la mayoría de los directivos y no pocos jefes.

Ojalá que Chiellini y Suárez se saluden y, por qué no, sirvan de ejemplo de algo, positivo, porque sí, porque pasa, no porque lo busquen; es decir, que no considero que fuera mal ejemplo lo que pasó en el Mundial: pasó, y punto: ejemplo, ni malo ni bueno; si uno provocó, si el otro tenía broncas personales o de infancia, son circunstancias; el que copia lo malo de otros no es que se deje llevar por el ejemplo; como mucho, le está poniendo marco teórico a la maldad propia. Justificándola, vamos.

Lo dicho, reniego de que me den la vida vivida y las ideas pensadas; siempre será mejor llegar a nuestras propias conclusiones después de habernos equivocado, que es una manera de acertar.

Porque el deporte, cuando no es más que deporte, claro que puede ser espejo de la vida, y mostrar todo: lo bueno y lo malo.

Moraleja: lo ejemplar está en saber leer, no en la obligación de copiar.

@ignacio_martins

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