Miércoles, 20 de septiembre de 2017

En la madre… del día…

En México, madre puede llegar a ser palabrota, malas palabras les dicen aquí.

“En la madre” es una expresión mexicana que da a entender que ha pasado algo, no bueno; o sea, que uno, madridista, casillista, alonsista y nadalista, el pasado fin de semana soltó con profusión la frasecita. Y eso que el 10 de mayo, en México, se celebró el Día de la Madre, también conocido como Día de las Madres –no pregunten–; es fecha fija, curiosamente, aquí el día movible es el del Padre, no de los padres, no, del Padre: se celebra el tercer domingo de junio.

Día de las Madres: o sea, así en vez de felicitar a la propia, se felicita a todas: la propia, las ajenas y las que se vaya uno encontrando por la calle.

Esta reflexión, ya intuyen quienes me leen más a menudo, tiene que ver con la manía de escribir a toro pasado. Además, ya puestos, quiero darle vueltas a esa proliferación de días, que creo que se está volviendo uso y costumbre del mundo mundial: gajes de la corrección política, me imagino. Vamos, mañana, San Isidro, es aquí el Día del Maestro, y los compañeros docentes, organizaditos, suelen tener fiestas en las escuelas, comidas… Y manifestaciones en el DF, porque aquí vienen de todo México “para que se les vea”.

Les cuento que, además de los internacionales, en México hay día del albañil –el 3 de mayo, día de la Santa Cruz–; también día de la Secretaria, de la Enfermera –se denominan así, en femenino, o sea, se da por hecho que no hay secretarios ni enfermeros–; no llegó la corrección política a esos lares: gajes del machismo, digo yo.

Pero vuelvo al Día de las Madres, no me quedo con las ganas. El 10 de mayo es –presente histórico, porque fue… y será el año que viene– la locura: el tráfico se desquicia, a las mamás les suelen dar permiso en el trabajo –este año cayó en domingo, no hubo lío–; los restaurantes están llenos todo el día, literalmente, porque como aquí el desayuno es copioso, la comida celebrante puede ser la mañanera: gajes de tener que festejar por separado a la madre propia y a la, o las, de los hijos, digo yo.

La peculiar relación con la madre no termina ahí; en México, madre puede llegar a ser palabrota, malas palabras les dicen aquí: gajes de que, por estos lares, los tacos sean comida. Madre, como “mala palabra”, denota algo pequeño, de poco valor –“una madre”–; cuando algo vale madre, o madres, es que no importa o que ya se… jodió el Perú, Zavalita; gajes del eufemismo, digo yo… Y de haber leído a Vargas Llosa.

O sea, para que me entiendan: un mexicano cincuentón de 1.90, con sombrero y de profuso bigote zapatista, tiene mamá, no madre. Sin embargo, a mí, que cuando me dirijo a mi progenitora sí le digo mamá, referirme a ella con esa palabra me suena raro; y claro, suelo decir “mi madre” y provocar expresiones de sorpresa, hasta de desagrado, como la que mencioné al inicio… 

@ignacio_martins

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La ilustración está tomada de:http://www.zaresdeluniverso.com/vagancias-el-mejor-regalo-para-mamas/