Viernes, 15 de diciembre de 2017

La urna del tiempo

La forma de urna, casi transparente, de la estación del ferrocarril de Boada se ha convertido en mi símbolo de la necedad en la forma de administrar el patrimonio de todos. En su interior siguen cabiendo los sueños de un cambio real, aunque cada día que pasa se hace más necesaria su reconstrucción, como la de la vida misma.

Cada vez que voy a Retortillo, mi pueblo de nacimiento, al pasar por Boada, no puedo por menos de volverme [Img #272537]hacia atrás a mirar la estación de la línea del ferrocarril que nos llevaba a La Fregeneda y Barca D’Alva abandonada a su suerte. Desde que en el año 2000 realicé, con la inestimable ayuda de la Biblioteca Torrente Ballester del Ayuntamiento de Salamanca, la propuesta fotográfica titulada “LA RAYA ROTA” es para mi casi una obligación volver a fotografiar una y otra vez esta maravilla visual que es la perfecta línea de horizonte rota por el eje que configura la estación flanqueada a ambos lados por un par de árboles colocados casi simétricamente respecto a la edificación. Se ha convertido en mi estación favorita, la tengo fotografiada en todas las épocas del año, con nubes y sin nubes, con niebla y con sol -reluciente o tamizado por un eclipse- casi siempre utilizo el mismo encuadre simétrico a la vez que las ventanas enfrentadas de ambas fachadas le dan una sensación de trasparencia casi irreal, y lejos de cansarme, cada vez se vuelve más interesante como si de un buen libro, tema musical, plato gastronómico, buen vino o película se tratara.

El atractivo que emana está en que es la llave para entender lo que está pasando con nuestra sociedad: te uso y te tiro si no eres rentable. El capitalismo despiadado que nos ataca en los últimos años, hace lo mismo pero con[Img #272532] nosotros: nos usa y no sólo nos tira, sino que nos machaca, nos desahucia, nos despide, nos cobra por respirar… La estación de Boada es algo más que un edificio, su forma es como una urna, sí, esa en la que se depositan los votos cada cierto tiempo, traslúcida, inservible, ajada, abandonada, prostituida, utilizada, menospreciada, vilipendiada, cada año que pasa por ella lo es más y, por tanto, menos recuperable. Supongo que esa es la manera que tiene el capital-estado de huir hacia delante, de hacer que los pueblos se deshabiten vaya Ud. a saber con qué fines, aunque a la consejera “del ramo” se le llene la boca inaugurando ferias agropecuarias en las que dice que su partido es el único que sacará al campo del abandono en el que lo han sumido ellos mismos. ¡MENTIROSA! los que nos hemos ido a vivir a los pueblos invirtiendo toda nuestra vida, estamos hasta las cejas de mentiras de tamaña magnitud, lo vemos a diario, cada invierno en todos los pueblos de la provincia -y me temo que de toda Castilla y León- nos quedamos cuatro gatos, nunca mejor dicho porque es literal y porque es casi lo único que nos queda: sólo mininos, hasta que desaparezcan todos al igual que sus habitantes.[Img #272538]

La anunciada reducción del nº de municipios mancomunados, o como los quieran llamar, no será nada si los pocos vecinos que quedamos no tomamos la iniciativa con una rebeldía verdaderamente democrática y participativa. ¿Por qué los alcaldes de cada zona no se reúnen con los vecinos para llegar a una propuesta común de utilización racional de todos los servicios? ¿temen que los vecinos no sepamos dar respuesta al abandono y a la degradación de la calidad de vida que supone la despoblación? Poco o nada se dijo en las anteriores elecciones sobre este tema y me temo que poco o nada se va a decir en las próximas, los votos no sirven para elegir a los que ordenan y mandan de verdad, los votos nos entretienen en la fe, en creer que todo lo [Img #272530]arreglen los partidos políticos. Las elecciones tal y como se hacen en esta cosa llamada democracia solo sirven para que el PP siga vivo a pesar de su ineptitud y de estar aprisionado por sus promesas incumplidas y por la corrupción. El PSOE pretende ser la alternativa regeneradora del sistema para que no se muera de inanición, mientras la UPyD está en desbandada, IU no sabe o no contesta y las fuerzas llamadas emergentes, son una incógnita a despejar que serán devoradas y asumidas por el propio sistema. Resultado: estamos, políticamente hablando, casi igual que hace 40 años, solo que la dictadura ha pasado de ser militar a financiera que es más intangible, el pueblo sigue adormecido y/o anestesiado a pesar del nº de parados y de los recortes en asuntos sociales, los ricos son cada día más ricos y los pobres siguen votando al mal menor mientras las clases medias están en trance de desaparecer.

Entonces, allá en los setenta, nos hicieron ver y creer que era una democracia lo que necesitábamos. Los [Img #272536]llamados “padres” de la constitución, de la transición y de no sé cuántas cosas más, aceptaron la bandera franquista cambiando el escudo y la monarquía, que nos impusieron, se ha revelado inepta, costosa y corrupta, las clases dirigentes que viven a costa de los contribuyentes y las grandes fortunas huyen a paraísos fiscales de Suiza, Andorra o allende las fronteras a la vez que nos dedicamos a votar cada cuatro años y esperar que ellos, los votados, nos resuelvan el mayor engaño existente, el señuelo por excelencia, la quimera inalcanzable: el futuro que nunca llega, pero que se sirve de promesas que casi nunca se cumplen. Nos han enseñado durante 40 años que eso que denominan democracia es poco más que obedecer, votar y olvidarse de participar hasta las próximas elecciones. El 15-M ha pasado a mejor vida después de ser prostituido y enredado en una especie de tormenta política que terminará por engullirlo dentro de la urna electoral.

Por eso, mientras tenga una cámara en la mano y este blog, seguiré denunciando, hasta donde pueda, el [Img #272534]abandono, la especulación, el derroche de dinero público a manos llenas, y lo haré con todo el arte del que soy capaz y, si es necesario, cada año volveré a fotografiar la estación de Boada como testimonio solitario de un pasado patrimonial rodeada de la nada, esperando que algo cambie entre nosotros, o que el tren que siguen anhelando los vecinos de este pequeño pueblo salamantino se haga realidad plasmándose en la necesaria reconstrucción de su vieja y casi transparente estación ferroviaria en forma de urna cual metáfora de nuestra propia vida.