Miércoles, 22 de noviembre de 2017

Los caramelitos de los...

¿A qué la mayoría ya sabe de qué voy a escribir esta semana? Sí, hay que bajarle dos rayitas, como dicen por acá, escribiré de algo ligerito, ahora estamos en plenos días de asueto. Bueno, yo no, que me ha tocao currar.

Además, no pienso hacerle más publicidad al dichoso jueguito; que sea ligero no quiere decir que este artículo no tenga mucho de llanto melancólico… Otra vez.

Les recuerdo un chiste alusivo a los caramelitos juguetones… ¿Dónde has pasado las vacaciones?... En el mismo nivel de Candy Crush… Bueno, ya, lo dije, pero no lo repetiré. Ni el chiste ni el nombre; ¿quieren publicidad?, que paguen.

Quienes han seguido mis artículos, saben que soy razonablemente 2.0, que estoy en las redes sociales, que las uso, al igual que internet, tanto para el trabajo como para el ocio… Pero, aunque sigo al margen de consolas y de la mayoría de los juegos, caí primero en el sudoku y luego en este de los caramelitos que me trae vuelto loco.

La verdad es que es entretenido, te sirve para desconectar a veces, hace más llevaderos los ratos de espera… Hasta que te estancas –atoras, en mexicano– en un nivel.

Encima, como el dichoso jueguito está en redes, tus amigos saben que estás ahí, atascado como un tonto, porque a diario, o casi, les manda un mensajito: “Ignacio lleva tropecientos mil días atascado, ¿quieres ayudarle?”. Joder, quién me mandaría… Aunque confieso que eso ya pude bloquearlo, ya no me balconeo… Tanto.

Y claro, la desesperación lleva a situaciones extremas; al principio, decía que era un juego, digámoslo así, laxante –no pienso explicarlo más–; pero claro, esos atascamientos –los del juego, los del juego– que, además, se vuelven públicos, hacen que te desesperes para pasar de una puñetera vez el nivel, que te gastes las “vidas” de cinco en cinco… o en más, gracias a los condescendientes amigos que supieron que estabas atascado y tuvieron a bien enviarte una vidita o unos movimientos extra.

Y nada, ni así. Los caramelos sin rostro se vuelven personajes de película de miedo, burlándose de ti, ocupando el tiempo que deberían ocupar entretenimientos más serios como los deportes en la tele, la lectura de diarios serios como el AS o la visión de arte audiovisual como la que pueden ofrecer espacios de divulgación como como you porn.

En fin, que como el chiste… A los enviciados con el jueguito, cuando nos digan: “tengan una vida”, contestémosles: “mándamela p´al Candy Crush”.

@ignacio_martins

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