Viernes, 24 de noviembre de 2017

Confieso que milito (poco)

[Democraciahítos 3]

Debo dejar claro, antes que nada, que pertenecí a Asper en la Universidad, me considero de izquierda a fuer de liberal… Y para de contar… Vamos, que nunca he militado en un partido político.

En mi experiencia militante –recalco que la experiencia es mía, no necesariamente extrapolable y probablemente intransferible–, sé que a los 20 “peleaba” contra una dictadura latente –no tanto, pero eran mis 20 años, ustedes perdonen– y era, como muchos, sumamente crítico con una izquierda que “había tocado pelo” –o sea, poder–, y se había estabilizado –o sea, se había vuelto establishment–.

No quiero decirle a nadie cómo vivir su radicalidad, sus veinte años o lo que quieran, opino desde mis cuarenta y tantos… Punto pelota.

Eso sí, opino que muchos fenómenos “antisistema” me parecen bastante “sistémicos”; desde luego, a mi humilde y tal vez equivocado modo de ver, más sistémicos de lo que parecen los “castos” partidos.

En España, aparecen, como de la nada, partidos o movimientos; Podemos es, hoy por hoy, el más llamativo, pero están UPyD, Ciudadanos…; de este último no sé mucho, pero del magenta, en el que tengo amigos muy queridos, no puedo evitar pensar que si el PSOE le hubiera dado a su hoy lideresa, años ha, la candidatura que quería, a lo mejor hoy nuestro CMYK político sería más bien RGB…

Podemos, por su parte, es un movimiento muy moderno, con gente muy normal, como nosotros… Es la cristalización del 15-M, horizontal, transversal…

El problema es que uno, como escritor, no se apantalla ante esas palabras tan tertulianamente “científicas” y sabe que los mejores artificios no se ven… O sea, se ven “naturales”… Y a mí, la manera de ser normales de Évole, la Pastor o Iglesias me remite a los medios de comunicación en los que crecen y se desarrollan…

¿Me explico? Va… Creo que los “salvamentos”, las “tuercas” y demás son difundidos por empresas con poder real y agenda más real todavía, aunque no siempre tan clara. Empresas que también ponen de moda expresiones: unas simpáticas, como “un poquito de por favor”, y otras no tanto, como la mentada “casta” o la que está lanzando el compañero Monedero del “régimen del 78”, estupidez ofensiva donde las haya.

@ignacio_martins

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