Miércoles, 20 de septiembre de 2017

Amigos políticos

Dicen las malas lenguas que, en política, uno no tiene amigos, sino intereses… Bueno, no sé si lo digan las malas lenguas, no hablo tanto con ellas; más bien eso es paráfrasis de algo que decían de Estados Unidos… Aunque creo que muchos piensan algo así de “la política y los políticos”.

Me permitiré aquí una digresión al respecto; siempre he pensado que generalizar ese concepto: “la política y los políticos”, es conservador, populista… Como tengo memoria, el “no meterse en política” lo empecé a oír asociado con el franquismo… Por eso, cuando así lo usan otros ahora –aunque tengan más habilidad en el manejo del eufemismo–, suelo desconfiar.

Digresión de la digresión: tengo la suerte de conocer gente que está o ha estado en la política, que dedica o ha dedicado esfuerzos a la “res pública”, aunque sea en monarquías parlamentarias.

Tanto en España como en México, la vida me ha sentado a la mesa de personas que participan, o lo han hecho, en esa vertiente de lo público; algunos con cargos de mucha importancia… No lo digo por presumir, sino para dejar constancia de que la mayoría de los que he conocido son decentes…

Por supuesto, también conozco algunos de los que en seguida pensé que prefería no saberlo todo; incluso, quizá algunos de los que me hayan parecido decentes tengan “cola que les pisen” –mexicanismo de hoy–; como no soy juez, no me incumbe; eso sí, sabiendo que en política hay que saber “mancharse” sin ensuciarse, o sea, que no todos tenemos estómago para ello, si alguien acusa, creo que debe demostrarlo, que debe asumir la carga de la prueba… Lo otro, el “todos los políticos” y frases anexas, ya les digo, lo veo más cercano al totalitarismo, de cualquiera de los lados del espectro.

Por todo esto, seguiré pensando que la democracia asamblearia no es tan democrática como parece, que participar en política quema y cansa y que en estas épocas de inmediatez y redes sociales, las manifestaciones van perdiendo algo de valor, salvo que se junten millones en París… De las últimas cien manifestaciones históricas de las que he sabido, esa fue la única que puede, a mi modo de ver, calificarse como tal, puesto que sí fue incuestionablemente masiva y representativa de una sociedad en conjunto, no de un planteamiento concreto o una idea.

Así pues, todos hacemos política, hasta no haciéndola; todos participamos, porque siendo omisos, otros participan por nosotros…

Por lo mismo, creo que Syriza no es lo mismo que Podemos, ni Grecia lo mismo que España… Perogrulladas, desde luego. Y que sí, que la troika es mala malísima, pero también lo es haber ido tapando huecos creando burocracia, por ejemplo; de ese “paternalismo” gubernamental –“papá gobierno”, en la denominación popular u “ogro filantrópico”, en la intelectual– he aprendido bastante en ambas orillas de mi realidad…

En conclusión, quien participa en política, en la aburrida, la de votar y eso, nos da la oportunidad de aceptarlo o no… No pasa lo mismo con quien se deja llevar hacia arriba por los medios; ahí siempre temeré la vuelta de tuerca…

@ignacio_martins

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