Miércoles, 20 de septiembre de 2017

Volver a casa… antes de Navidad

“Déjenme decirles, o recordarles, que me gusta la serie Cuéntame… Y uno de los personajes que más me gustan es el del cura, el padre Froilán. Y me gusta porque creo que es un personaje real, yo conocí curas así, “que no se metían en política” pero que solucionaban problemas de todo tipo con mucho meneo de cabeza, bastante mala leche y, sobre todo, sentido común”.

Esto lo había escrito hace tiempo para sumarme a la celebración de los 50 años de cura de don José, el coadjutor de San Juan de Sahagún en mis épocas infantiles y adolescentes; una buena persona, de esas que te van marcando en la vida sin que te des cuenta.

A la sombra de don José creció un centro parroquial, San Boal, en el que conocí a gente que luego fui sabiendo que no toda creía, o no del todo, y que eso, hasta cierto punto, no era tan importante. Gente que luego supe que militaba en un partido, o en otro, o en otro; sí, el espectro estaba completito.

Los conocí, los traté, eran gente normal que estaba en la parroquia, porque querían o… Me da igual, nadie nunca intentó convencerme de nada, pero mira, algo debí ir aprendiendo, digo yo. Tolerancia, amistad, algo. Y eso lo propiciaba don José, el Donjo. En mi primer campamento –campamentos, acampadas, cómo le gustaban e imagino que le seguirán gustando, espero que la salud no le dé mucha guerra– yo era la mascotita: con 7 años –y en una marcha nocturna de Panxón a Samil–, tuvo hasta que llevarme a costillas.

Fue mi catequista de confirmación, tuvimos más de una buena conversación –recuerdo una en un viaje a Santander– y supe, siempre, que estaba ahí, que había estado ahí para quienes lo necesitaban. Como tuve conversaciones con Mari Carmen, mi madrina de esa confirmación y a la que también he reencontrado…

Ahora que he vuelto a pasear por Salamanca –gajes de las dos orillas– ellos han sido uno de los muchos reencuentros… Y escribo esto para agradecerles que, en ellos, me pienso y me reencuentro…

Vivir es ver volver, dijeron los del 98…

Son días de pisa y corre –mexicanismo de hoy, desde este lado– pero con todo y prisas, encuentro y pienso en tiempos y en personas… Y, sobre todo, espero que los duendes hagan que este artículo les llegue a más de un amigo de entonces…

Y quién sabe, si alguno o alguna, de San Juan de Sahagún o del Maestro Ávila, o de donde sea, a lo mejor, se cruza conmigo por la calle y podemos tomarnos un vinito…

O una caña, para que no me suba –tanto– el ácido úrico…

 

PD: La foto, para quienes me siguen, es constatación de mi artículo de la semana pasada… Hala, a buscarlo y leerlo o releerlo… Por supuesto, el título de la foto, tomada por Laura de los Ríos, es “Toma castaña”.

 

PD de la PD: Hoy, a las 10, en el Holy Cross, cantan Godaiva y Fernando Máes; ojalá los Godaiva me regalen escuchar en vivo uno de mis poemas a los que han puesto música… Ahí nos vemos…

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