Miércoles, 20 de septiembre de 2017

No hagamos de la tragedia un espectáculo

O un post, o un tuit, que son el espectáculo de estos tiempos…

La tragedia parece haberse dado; la realidad parece confirmar lo que muchos sospechábamos pero no podíamos decir… porque claro que tenemos que aferrarnos a la la esperanza, pero cuando es un sentimiento genuino, no un eslogan.

Porque eso me parecía: fuera del círculo de dolor de los más cercanos, la esperanza, el “vivos se los llevaron, vivos los queremos” era un eslogan usado de manera más o menos naif o espuria, según los casos.

La precisión idiomática es necesaria: vivos se los llevaron unos seres despreciables que obedecieron órdenes de otros seres despreciables… Vivos no se los llevó, por ejemplo, un procurador –ministro de Justicia, para los de aquella orilla– que sí, tuvo un desliz y se mostró harto de que lo trataran como mentiroso y asesino… Sí, un político con la experiencia del señor Murillo Karam probablemente no debería haber tenido ese tropezón, pero de eso a apretar un gatillo o prender una mecha hay un trecho largo… Y si alguien sabe algo de él, que lo implique; si creemos en las instituciones hay que acusar, demostrar, denunciar al menos para que otros puedan investigar… Y aquí estoy considerando instituciones a los tribunales y al periodismo. Yo, por lo pronto, me creo su hartazgo y su cansancio y su dolor… Pero creo que ahí soy minoría…

Tampoco hay ninguna prueba de que algún integrante de los partidos que apoyaron al alcalde de Iguala –ese que supuestamente dio la orden–, apretara el gatillo; el problema es que desde ese lado del espectro político se empezó a pedir la renuncia del presidente, cuando apenas se intuía la tragedia; acusar sin asumir, hasta que no quedó más remedio, ningún costo, suena a eslogan y uso espurio, a lo mejor para escurrir el bulto… También por creer eso soy minoría…

Hasta aquí, la actualidad; un intento de contextualización un poco más profundo me lleva a señalar que  muchos de quienes han movido, sobre todo en redes sociales, esas ideas, son gente que creció –y me refiero a lo económico, político, laboral- con el PRI, no siempre contra él…

Encuentro aquí otro “crecimiento”, el personal y sociológico: lo veo en aceptar como inevitables las aparentemente pequeñas corrupciones; también en el clasismo, que afecta no solo a juniors y mirreyes –busquen las definiciones, hoy no tengo mucho humor, perdonen- sino a los hijos de progres que hacen por la noche, exactamente lo mismo que sus papás critican por el día desde sus columnas o púlpitos laicos, según sea el caso… Lo veo en que una madre de estudiante repita un eslogan y el político de experiencia me trasmita dolor… Lo veo en que se hagan manifestaciones para pedir la renuncia del presidente, o para poner a parir a “todos” los políticos y apenas se mencione a los asesinos… Claro que hay narcopolíticos… Pero también hay narcos, puros y duros, sin apego por la vida, parece, ni suya ni mucho menos ajena.

En esto pensé el viernes por la noche: cuando el “ya me cansé” se volvió viral en las redes sociales, y aquí y allá, muchos de buena fe, grabaron mensajes críticos, doloridos, feroces… contra el procurador.

¿Alguien recuerda quién fue Melitón Manzanas? Un comisario, franquista; debía ser un verdadero cafre… Un feroz defensor de un régimen dictatorial… Y la primera víctima mortal de ETA… ¿Lo franquista justifica su muerte? ¿Lo torturador? Yo hubiera preferido que lo juzgara la ley, porque ese disparo que muchos, entonces, no vieron tan mal, acarreó, durante prácticamente toda mi vida adulta, más de 800 nuevos disparos, llenos de viudas y huérfanos… Y trajo muertos y dolor también del lado de los que disparaban… Al final, cuando se apagan los reflectores, el dolor se parece bastante… Es dolor, y se queda dentro.

Más cerca en el tiempo; 1997; Aznar acababa de llegar al poder; no es que lo “pusiera” la tele pero el “Váyase, señor González” fue mediático, muy mediático… Aznar, ya presidente, tomó una política de “mano dura” contra ETA… Esta, debilitada, secuestró a un concejal, Miguel Ángel Blanco, y lo asesinó en dos días… ¿Alguien hubiera aceptado que se pidiera la dimisión de Aznar por ese asesinato?

Por todo eso, porque quiero a este país, y a aquel, no puedo quedarme callado… Sigo pensando que no hay nada más injusto que una acusación injusta…

P.S. Tomo la frase del título de un artículo de Liébano Sáenz (http://bit.ly/1qAi4fa). Explico para la orilla ibérica que es alguien que tuvo gran importancia en el gobierno priista de Ernesto Zedillo, el anterior a Fox… Y, por si hiciera falta, también explico que, como en estos tiempos me suelen criticar por compartir textos de gente que algunos consideran poco recomendable, debo insistir en señalar mi faceta de filólogo… Es decir,  recomendar un texto no implica, necesariamente hacerlo con el autor o el contexto… Desde luego que he estado de acuerdo en no pocos artículos del señor Sáenz, a quien no conozco…

Pero, por si hace falta, mi última recomendación, que nadie me ha pedido, por supuesto,  es no suponer, mucho menos, presuponer; lo mejor siempre será buscar aquí y allá, pensar por nosotros mismos y sacar conclusiones… Y equivocarnos… Y reconocerlo.

@ignacio_martins

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