Viernes, 24 de noviembre de 2017

Un año más

De niño, alcancé a vivir los estertores de uno de esos regímenes en los que solo se podía ser y estar de una manera… De grande, vivo una época en la que, no pocas veces, siento lo mismo; si no cumples con determinados rituales, no eres…

Estoy orgulloso de tener amigos de izquierda y de derecha… Con los que mejor me suelo entender es con los que intentan ser más o menos críticos, siempre, de lo propio y lo ajeno…  

Como ejemplo, aunque vivir aquí implica distancia, con humildad, orgullo y un dejo de extraña ironía, veo las noticias salmantinas sabiendo que compartí parroquia con el actual alcalde y asociación estudiantil con el primer concejal del PSOE.

He trabajado con judíos, como también estado en manifestaciones a favor de la causa palestina… Guardo unas cuantas “kipot” (plural de kipá) y uso alguna siempre que tengo que visitar una sinagoga. Pero también, desde hace unos 20 años, que no son nada, tengo una “kufiya” que a veces uso, muy simbólica, claro… Me la compré en Bélgica y creo que es original…

Vivo en una sociedad, la mexicana, en la que no todo me gusta; a ella llegué desde otra, la española, en la que me pasaba lo mismo; en ambas, eso sí, pude escribir esto –o similar–, pensarlo y decirlo…

Intento formarme siempre una opinión propia; en las cosas complicadas, leo, sigo leyendo, busco, no saco conclusiones, o al menos no todas, a partir de una imagen, por terrible que sea… O me parezca… Y suelo equivocarme, bastante… Y meter la pata, más.

Como recurso, cuando no sé mucho del tema, opto por los básicos: en religión: respeto; en política, democracia, de la “mala”, de la de partidos y esas cosas… Es que las democracias con apellido –orgánica, popular…– me dan más miedo.

Ya lo dice el nombre de esta columna: soy charro de dos orillas; o, parafraseando a Jorge Drexler –https://www.youtube.com/watch?v=myVi6pVYYb8–, cristiano moro-judío, que no olvida ser agnóstico cuando de discutir se trata…

Y hoy hace 46 años, nací, en el Hospital de la Santísima Trinidad… Y mañana se cumplirán 16 de que me casé, en el Milagro de San José… Sí, con 30 años y un día, perdóname la broma, Pilar… Desde luego, nada tiene de condena…

¡Feliz agosto a todos!

@ignacio_martins

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