Viernes, 24 de noviembre de 2017

Paisaje después de la batalla

Lo mejor de la época dorada de nuestro fútbol es el estilo y el talante –sí, uso la palabra tabú–. Ganamos, mucho, y bien. Y muchos reconocen que en Brasil 2014 se juega mejor por la influencia del juego que puso a España arriba… Y luego en la picota.

 

Sin embargo, igual que –a pesar de ese manera, clásica y moderna, que une la aparente lentitud del toque al desarrollo vertiginoso de la jugada– a España muchos siguen diciéndole “La Furia”, lo que parece demostrar que, al menos en el prejuicio del otro, se sigue pensando en la chulería como únicamente española, aunque el español sea Vicente… Ferrer.

 

Sin negar del todo que podemos ser, muchas veces, “de argumento vehemente”, el hecho de que aquí, a muchos, les cae mal Nadal porque no se creen que sea como es me parece ejemplo que constata que se nos ve con ese prejuicio.

 

Tampoco se terminaron muchos de creen que Casillas y Xavi sean amigos, o que Reina fuese el primero que saliera a abogar por Casillas. No, los españoles son como Mou, que resulta ser de Portugal (semejante nimiedad no va a estropear un estereotipo). Hablando del tal José, cuando salió con algo que quiso parecer defensa de Íker, el prejuicioso fui yo; no pude evitar verlo como una mourinhada más, para ganar medio reflector y escarbar en la herida, porque sabía que el daño ya lo había hecho. La vida se lo cobrará… O no, que luego es muy suya.

 

Vamos, que la carrilla –mexicanismo de hoy–, o sea, el jodimiento propio de las rivalidades futboleras, además de pertinente y lógico, es justo y necesario. Ejemplos: el bueno de Arjen llevaba 4 años rumiando la venganza; Robben tenía que humillar a Íker, y lo hizo lo más que pudo; para mí, eso, aunque parezca contradictorio, demostró que el tipo es un buen deportista, dio lo máximo; claro, uno asocia la deportividad con aquel Íker pidiendo el al árbitro que pitara el final en la Eurocopa 2012. Las dos escenas son deporte, saber ganar implica esforzarse al máximo y después, respetar al que perdió. Saber perder… Bueno, eso tampoco es fácil, pero debemos tener claro que se juega para ganar, o sea, para perder.

 

Por ejemplo, en México, antes del primer partido se hablaba de que el Tri –la selección mexicana, tricolor– iba a hacer el ridículo; sin embargo, tras un buen partido contra Camerún, muchos pasaron a decir que Brasil estaba recordando la final olímpica de 2012, en la que México, con muchos de los que hoy juegan el Mundial, les había ganado. Y llegó el partido contra Brasil, con Ochoa en plan inexpugnable, y ya parecía que México tenía ganado… Yo qué sé.

 

Menos mal que pasó, y ganando bien a Croacia, porque en los días previos, en este país se habían unido el miedo al fracaso y una soberbia que no pocas veces me recordaba a esa chulería que tantos ven tan nuestra. Nada de análisis, nada de aceptar que, pasara lo que pasara, México parece haber encontrado un camino en el que es mejor quedarse que volver a empezar.

 

Por supuesto, espero que mis compatriotas de acá “venguen” la afrenta a mi parte española y acaben, deportivamente, con Robben y los suyos, que una cosa es una cosa… Pero, insisto, creo que con “El Piojo” Herrera, México puede haber encontrado a su Del Bosque, más bien su Aragonés, si le tienen paciencia; apuesta por un estilo propio, en el que se encuentran a gusto los jugadores; y es un tío simpático, serio, trabajador, con cierta mala leche –sí, es más como Luis, ¿no, Manolo?–.

 

Casi se me olvidaba el asunto de la palabra “puto”; sí, claro que en México es vocablo vulgar para referirse a los homosexuales, pero que –y tomo el argumento de Manolo Fontanillo, otro charro de dos orillas que ahora vive en la de allá– la FIFA se meta en esos berenjenales cuando los siguientes mundiales van a ser en sitios donde “no se puede” ser ni homosexual, ni gay ni puto es, cuando menos… Eso sí, algunos argumentos “filológicos” eran… Mejor ambas ideas las dejo con puntos suspensivos, que me caliento.

 

Y ya, ahora sí, para terminar, a mis amigos chilenos, enhorabuena, suerte; y mis mejores deseos para que “se carguen” a Brasil, que la verdad, como selección empieza a caerme mal; respecto a lo de “La Roja”, ya sé que primero les decían así a ustedes, pero no nos quiten el gusto de fastidiar a más de un facha por tener que animar a un equipo de ese color; por eso, sean buenos y déjennos compartir el apodo, compañeros.

 

@ignacio_martins

 

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