Miércoles, 20 de septiembre de 2017

De músico, poeta y loco…

Cuando escribía en El Adelanto, una vez les conté de mi orgullo por tener poemas que se habían transformado en canciones. Mis poemas son míos, claro, pero las canciones son también un poquito mías, y de Godaiva: de Chefo –que les puso música– y de Fátima –que las canta–. Decía entonces que un amigo –que, tras aquel artículo me hizo saber qué eran las Chatham Rules (hala, a wikipediar)– se burlaba, con cariño, de mí por ver poetas a cantantes y trovadores, digamos a Dylan, Serrat, Sabina, Aute…

Tras aquel artículo, la colaboración con Chefo-Godaiva ha seguido, ya hay dos poemas míos que han tomado vida propia como canciones. Es una sensación curiosa: sé que eso lo escribí, me veo –o me oigo–, pero, a la vez, lo siento distinto, tiene algo de ajeno… Y me gusta.

Sigo disfrutando de la poesía, la buena, volviendo cada rato a Quevedo, Lorca o Miguel Hernández, y me sigue encantando Machado, tanto leído como escuchado con la música que le puso Serrat.

Por películas he descubierto, y leído –claro que puedo reconocer que aún me faltan muchos grandes e imprescindibles– a W. H. Auden (Cuatro bodas y un funeral), o e e cummings (ojo,así se escribía él, lo vi en Hannah y sus hermanas). Incluso, supe del irlandés Brendan Behan –un bebedor con problemas de escritura, como se definió– por los programas culinarios de Anthony Bourdain.

Poesía encuentro en canciones como las de Cuco Sánchez, José Alfredo Jiménez o algunas de dominio público –como “Las golondrinas”, de la que ya les hablé–. Y ya dije entonces que “por su parte, Dylan o Cohen son voces poéticas de un tiempo y podrían, por supuesto, recibir máximos reconocimientos, que a unos convencerían y a otros no, como lleva ocurriendo desde el Nobel a Jacinto Benavente o incluso antes”.

Sigo creyendo que la buena poesía encierra música, es música, no necesita más. Claro, y la buena música no necesita letra. Sin embargo, esa sensación de que algo es mío y no me produce un especial gusto… Y al saber que existe la posibilidad de que alguien se emocione con ese mi poema con música –un poco más probable que la de que llegue a uno de mis libros, no soy tonto–, o de que se lo cante a otro ser, siento que ya he llegado a alguna parte.

Por todo ello, les sigo recomendando a Godaiva… Y a los otros grupos en los que Chefo –www.chefo.es, el músico, poeta y loco al que me refiero en el título– participa (Perretes, Bernardas). Desde que se dio este “contacto” musical no he ido a España, o sea, me debo ese “escucharme” en vivo y en directo. Y si puede ser otra vez en la Plaza Mayor, mejor, ¿no, chicos? Por lo pronto, anden, vayan por mí a la próxima actuación, hoy, en el Tío Vivo, ¿no? Y ya me contarán.

@ignacio_martins

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