Sábado, 18 de noviembre de 2017

La experiencia de los niños de Idnaser en Salamanca

Después de los difíciles trámites de los visados y los billetes de avión, una veintena de niños y niñas entre trece y dieciséis años comparten diez días con nosotros, en la Casa Escuela Santiago Uno en Salamanca. Vienen desde varias tribus bereberes dentro de un viaje de intercambio financiado por el Instituto de la Juventud Europeo (INJUVE).

Como decíamos en la asamblea mantenida en el centro, ellos vienen a disfrutar de lo que nosotros tenemos todos los días del año. Aprovecharán con urgencia nuestra Formación Profesional, irán al dentista, aprenderán a nadar, participarán en la Escuela de Circo, montarán a caballo, harán con un médico primeros auxilios y disfrutaremos, siempre mezclados, del zoo y del parque de atracciones de Madrid.

Ellos serán, con algún educador de los que vienen, los que mantengan en Marruecos la maravillosa vida de la escuela, un dispensario médico, un vivero de cooperativas y centro sociocultural, que este verano del 2013 impulsamos un equipo de educadores y chicos de la Casa Escuela Santiago 1 en la escuela de Ben Baja, Casa Escuela Santiago 10. En este proyecto, buscamos oportunidades para ser mejores, abriendo escuelas reales que mejoren la vida de las familias que las habitan.

Volver a ver estas sonrisas libera la mente y regenera la esperanza; es una experiencia de oasis en medio de las muchas cosas. Pasearemos conociendo Salamanca y el próximo miércoles día trece de noviembre los despediremos desde el Ayuntamiento de Salamanca hasta el verano del 2014 que volveremos a encontrarnos por aquellas arenas.

Seguro que alguien cuestionará la prioridad o conveniencia de que estos niños vayan al parque de atracciones. Yo también. Aunque sea un paréntesis de juego y risas, sobre todo para los que, desde que nacen y caminan, afrontan la pelea por la vida de los suyos con insignificantes recursos y sin Servicios Sociales. Sin embargo, nuestros niños a su edad, sin salir de sí mismos, ya han buscado otro tipo de evasiones, perdidos en la abundancia que no les sorprende y empaña su mirada.

Esta visita es un regalo que nos compromete y nos orienta hacia la búsqueda de la felicidad con nuestros niños españoles del llamado “Primer Mundo”.