Lunes, 11 de diciembre de 2017

Malditas herencias

Ya es duro perder a un ser querido, pero peor aún es ver como tras su despedida las relaciones familiares se deterioran hasta puntos insospechados por el reparto de los pocos o muchos bienes que deja el difunto...

... porque, no nos engañemos, los conflictos derivados de las herencias no son exclusivos de las grandes fortunas, es más, me atrevería a decir que en esos casos (los de economía holgada) suelen tener este tipo de cosas atadas y bien atadas.

¿Qué les pasa a los hermanos, cuñados, hijos…, y demás familia? ¿Es que todos se vuelven perros rabiosos en la hora del reparto? ¿Dónde quedan las buenas intenciones de los primeros momentos? ¿O es que nunca hubo buenas intenciones?

En ocasiones el reparto de una herencia se eterniza por que en uno de los lotes hay un reloj (de no mucho valor) que desea la parte a la que no le corresponde ese lote, y es que lo cierto es que a veces estos problemas tienen sus raíces en la más tierna de las infancias, cuando uno de los hermanos se sentía peor tratado que otro y ve en ese reloj un reflejo de lo mal que su difunto padre le hacía sentir cuando siendo un niño se lo prometió a su hermano, o quizás el origen está en los últimos años de vida del finado, en el que alguien se ha responsabilizado en mayor medida de sus cuidados hasta que fue necesario y quiere ser recompensado por algo que no todos han vivido de la misma manera, o porque la desgracia llega en un momento de apuros económicos de alguien que ve en la herencia una salida rápida y quiere vender algo que a otros aún le parece demasiado pronto para deshacerse de ello,…, en definitiva, de tantas y tantas situaciones comunes que nos restan habilidades para resolver la situación con las personas que probablemente sean más importantes en nuestras vidas, o con las que al menos hay un interés de conservar una relación a largo plazo, que con la herencia tiene muchas posibilidades de irse al traste.

En este tipo de situaciones algo poco conocido, y por tanto poco utilizado, es la mediación, que ofrece la compañía de un profesional, facilitador de la comunicación y de que las personas sean capaces de ponerse en la piel del otro antes de tomar decisiones, esta fórmula no sólo evita llevar a los juzgado los asuntos de la familia, sino que además consigue un alto grado de acuerdos a través de la participación de todos los miembros de la familia. 

No lo dude, si está en una situación parecida o conoce a alguien que lo esté, háblele de la mediación, es una oportunidad para el acuerdo