Miércoles, 18 de julio de 2018

Conexión a internet para los Centros educativos

 

     El Colegio Concertado “Pizarrales” es el único Centro Educativo de la diócesis de Salamanca. A ver, en Salamanca, la Iglesia, esa institución la más antigua de Occidente y, tal vez por ello, una de las más desconocidas, tiene en Salamanca –ciudad y provincia- muchos Colegios y Centros Educativos, pero solo de este es titular la diócesis. Podrán pertenecer a Órdenes Religiosas o a asociaciones públicas o privadas de fieles cristianos, o incluso a cooperativas o sociedades anónimas con más o menos inspiración cristiana, pero no son de la diócesis. Bueno, tal vez haya otro Centro Educativo de la diócesis, que no sé a ciencia cierta su estatus jurídico; me refiero al “Colegio de Armenteros”, esa obra tan personal de ese sacerdote tan sacerdote y tan especial que fue D. Juan Trujillano y sobre cuyas cenizas no deja de soplar con constancia otro sacerdote ejemplar y atípico, D. José María Blas Rodríguez Boyero, Blas, a ver si consigue levantar la llama de la hoguera educativa para seguir sirviendo a los niños y adolescentes más pobres de la geografía y geopolítica mundiales, que no otra cosa son los niños inmigrantes o refugiados que han pasado y pasan por allí, sucesores de los huérfanos de los mineros y de los hijos de los campesinos charros.

     Pero yo he venido, parafraseando a D. Francisco Umbral, que santa gloria haya mal que le pese, a hablar de mi Colegio, o sea del Concertado Pizarrales. No es un Colegio “de élite”, sino un milagro pedagógico pues, con la crisis demográfica que nos azota, consigue seguir completando su matrícula. Nacido de la Parroquia de Jesús Obrero para echar una mano en la educación de la infancia y juventud del barrio, no ha perdido nunca su objetivo original, la formación integral, también para los niños con dificultades para el aprendizaje. Los niños no pertenecen a la élite ciudadana, pero se pretende llevar a cabo una Educación de calidad, que es la forma más eficaz de igualar las desigualdades de origen.

     Hoy en día, en Educación, como en todos los ámbitos de la vida, es imprescindible una buena conexión a internet. La Junta de Castilla y León es consciente de que el activo principal de la región son las cabecitas y los corazones de los niños y jóvenes, especialmente en Salamanca, donde se da, casi, un monocultvo de la inteligencia a falta de otros filones auríferos. Pero hoy en día las inteligencias tienen que conectarse en red y ahí es donde empiezan las dificultades, porque resulta que “la red”, internet, vaya, está en manos de un duopolio de multinacionales de la comunicación, al que pretende incorporarse un tercer competidor, de momento con éxito mejorable.

     De modo que, al parecer, a la Junta –Consejería de Educación- le vendría bien que todos los Centros educativos, también las escuelas unitarias rurales, tuvieran la máxima conexión posible a internet, pero eso no está en manos de los políticos, sino de los consejos de administración del duopolio y estos van a asegurar el beneficio. Y así resulta que, de todos los Centros Públicos de Enseñanza atendidos por una de las dos partes del ya citado duopolio comunicativo, solamente uno tiene una buena conexión a internet y eso porque se la instaló el Ayuntamiento. No está en la provincia de Salamanca, sino en la capital de una de las otras ocho provincias. Me parece evidente que la Junta, gobierne quien gobierne, ahora o tras las próximas elecciones autonómicas, debería facilitar mucho más una buena conexión a internet para los Centros educativos, para todos, pues a los ciudadanos que de ellos salgan formados, sus futuros contratadores no les van a preguntar si estudiaron en la Pública, en la Concertada o en la Privada, sino si dominan las competencias necesarias. Pero mientras tanto, centros como el mío lo tienen muy crudo, pues si quieren una buena conexión a internet tendrán que pagarla a precio de mercado, afeitando huevos en el aire para estirar la exigua subvención, que de momento no tiene en cuenta esta necesidad y que puede suponer un gasto de muchos miles de euros, que no se puede ni se debe repercutir a las familias que, repito, ni se encuadran en la élite económica, ni es legal demandarles una aportación económica extra, aunque sea para algo tan necesario hoy en día como es tener una buena conexión a internet.

     Por otra parte, los Colegios son una especie de islas en medio del océano de las comunicaciones, pues cualquiera de las multinacionales del duopolio prefiere dar servicio a un bloque de viviendas, que son muchas conexiones domésticas, antes que servir una buena conexión a una institución educativa. Ellas no pierden…pierde la sociedad entera. Creo que la Junta debería tomar cartas en el asunto. Dicho queda.