Miércoles, 18 de julio de 2018

La Flecha y el Congreso de Poesía

El pasado fin de semana (días 22 y 23 de junio) se celebraba en Salamanca y Cabrerizos el Congreso Internacional de Poesía “Fray Luis de León. Ab ipso ferro”. Fue una reunión atenta y gozosa, un encuentro de poetas españoles, hispanoamericanos y europeos.

Sus organizadores, a través de varias instituciones salmantinas y autonómicas, entre ellas la Universidad de Salamanca y el Ayuntamiento de Cabrerizos, presidido por la entusiasta y atenta Mª Lourdes Villoria López, fueron Isabel Bernardo, José Antonio Bonilla y Alberto Estella, quienes contaron con el apoyo –que fue sostenido– de Antonio Colinas, de Juan Antonio González Iglesias y de mí mismo.

Fueron jornadas ejemplares, marcadas por el diálogo, por las lecturas públicas de poemas,  por las exposiciones en torno la poesía, Fray Luis de León, así como la presencia y el carácter de la poesía en el mundo actual, entre otros varios temas y asuntos.

Las sesiones fueron emocionantes. La inaugural, en la capilla de la Universidad, donde se halla la urna con las cenizas de Fray Luis de León; después la del Patio de Escuelas, en una mañana transparente y diáfana, azul y luminosa; la de Cabrerizos, en la tarde del primer día.

Y, el segundo, por la mañana, también en Cabrerizos, una primera de inauguración del monumento a Fray Luis de León en el mirador hacia el Tormes, con una vista bellísima de las aguas en medio de la vega dilatada hacia el sur, con las sierras como final del horizonte; y una segunda, en la antigua finca de los frailes agustinos en la propia Flecha, con la fuente que evocara con tanta emoción Fray Luis en su ‘Oda a la vida solitaria o retirada’, que, para mí, fue el momento más intenso y más hermoso del Congreso, acompañado por un airecillo en medio del calor de la mañana estival y por el propio trino de los pájaros.

Y, como cierre o clausura, en el salón del colegio mayor Fonseca o de los Irlandeses, con su bellísimo y armonioso patio o claustro renacentista, la última sesión. En ella, el agustino Fr. Teófilo Viñas disertó sobre Fray Luis de León, lo mismo que haría, de un modo más inspirado y poético, Antonio Colinas; y nosotros hablamos         –dado que se nos había pedido redactar un “manifiesto” del Congreso–, de Salamanca como lugar de la palabra (con sus tres escuelas poéticas: la del XVI, la neoclásica y prerromántica y, por fin, la contemporánea en los inicios del XX); de la necesidad de una defensa de la poesía, como ya hicieran, por ejemplo, los románticos; también de la defensa de la lengua (el español, con su proyección y expansión fecunda en Hispanoamérica y con su presencia, desde hace tiempo en retroceso, en Marruecos, país del que había dos poetas en el Congreso, que escriben en nuestra lengua); y, en fin, de los lugares de la poesía, uno de los cuales es La Flecha.

Propugnamos todos los poetas, en un escrito, que La Flecha, por su significación tan alta en la historia de la literatura, sea declarada, para proteger y dignificar el paraje, Bien de Interés Cultural (B.I.C.).

En fin, este fue, a vuela-pluma y de modo casi telegráfico, el transcurso del Congreso de Poesía.

Este pasado viernes, Isabel Bernardo nos transmitía a todos los poetas una triste noticia: Fermín Fernández Belloso, uno de los poetas participante en el Congreso acaba de fallecer, esta misma semana que termina, en plena madurez. Es el discurso de la vida, que no cesa.