Sábado, 23 de junio de 2018

Cartas de los lectores

Despedida de un presidente 

La salida del poder es algo normal en el sistema democrático liberal, las mociones de censura son legitimas, basta con conseguir los apoyos necesarios para lograrlo. Pero la salida de Mariano Rajoy de la Presidencia dista mucho de haber sido algo normal. En mi opinión, existen motivos más que sobrados para pensar que Mariano Rajoy no ha salido del gobierno por una moción de censura sino que lo han sacado del poder a empujones, utilizando las peores prácticas y no solo por la izquierda. A Mariano Rajoy le han hecho responsable de todo, de todo lo malo, claro, de tibieza y cobardía, todo es mentira menos lo malo. Por eso ha llegado Pedro Sánchez como jefe de este desastre nacional.

En España a los presidentes de Gobierno los despedimos con unos deseos de despeñarlos por un barranco. A Adolfo Suarez lo echaron hasta del propio partido que había fundado, y casi no sale diputado en las elecciones siguientes, elecciones que se celebraban gracias en buena parte en su papel en la Transición. A Leopoldo Calvo Sotelo que hizo un gran papel en la negociación con la Unión Europea, se le considero un presidente interino, una especie de becario que paso por allí una temporada, después de soportar un golpe de Estado de Tejero y alguno más.

A Felipe González se le dijo adiós como si saliera el país de una autentica pesadilla con el nacimiento de una corrupción generalizada, con crímenes de Estado “El Gal” y ministros encarcelados y algún alto cargo fugado lleno de dinero.

A José María Aznar, que coloco a nuestro país en el mas prospero y de mayor influencia de la política de Occidente. No lo echo nadie. Pero lo despachamos como si hubiera fundado la guerra ¡que no estuvimos! contra los dictadores terroristas.

Y a José Luis Rodríguez Zapatero, que llego en un inesperado golpe de trenes con muchos muertos y dejando al país en la mas absoluta ruina económica y social, dividida la sociedad entre buenos y malos, nada más que le ha faltado refugiarse en Venezuela.

Y, ahora, Mariano Rajoy Brey. Le ha pasado como en un combate de boxeo, que la mayoría se ha posicionado a favor del aspirante, porque el titular está agotado. Eso sí, cuando el aspirante gana el combate, nos prepararemos para encontrar a otro aspirante, que derrote al nuevo. Con Rajoy, además, se ha añadido la extrañeza de que además de presentar la dimisión de su partido, hubiera cometido la deslealtad de no suicidarse ¿Por malo? o ¿Por los errores cometidos? ¡Claro que si como todo ser humano! Pero no por los errores de que le acusan sus enemigos políticos, sobre todo los de su entorno ideológico. Rajoy desprecio a los medios de comunicación, que no son un poder pero casi, donde la gente pasa mucho tiempo ante el televisor. Dejo para otro momento todas las perversiones empresariales del sistema mediático. Cometió el error de formar un gobierno de funcionarios, un partido liberal de centro derecha tiene que tener en el gobierno algún empresario relevante, algún intelectual, más sociedad, más liberal.

No lo tuvo fácil Mariano Rajoy, heredo un país en quiebra, una parte de la población clamando venganza. Hay que añadir los intensos días de la abdicación del Rey Juan Carlos. La cuestión catalana no la invento él. Su movimiento antidemocrático y golpista venía de lejos, inclusive avivado por Zapatero “no cambiare ni una coma” de todo  lo que pidan. Posiblemente este tema no lo ha gestionado bien por evitar males mayores. Y tampoco ha sabido  depurar a las personas que han entrado en su partido para hacerse ricos. En este partido no se puede tolerar, en otros sí. Por todos estos errores le han echado, pero no por corrupto, y sus rivales lo saben. Menos mal que más pronto que tarde la Historia le hará justicia…

                                                                                     Máximo de la Peña Bermejo