Martes, 19 de junio de 2018
Guijuelo al día

En tierra de nadie

GUIJO DE ÁVILA | El grupo Lazarillo continúa ofreciendo su obra ‘Teresa, la jardinera de la luz’ gracias al apoyo de la Diputación de Salamanca
El grupo volvió a emocionar con su visión de la vida de Santa Teresa

Siguiendo los pasos que la obra de teatro “Teresa, la jardinera de la luz” va dando por nuestra provincia de la mano de la Diputación, encontramos al grupo que la pone en escena, ‘Lazarillo de Tormes’ llevando a cabo su cometido en un día que para la capital es fiesta local, pues se celebra su patrón san Juan de Sahagún. Nada extraño resulta, pues este incansable grupo de actores ha viajado con su montaje en fechas señaladas en el calendario como especialmente festivas, y sin embargo qué mayor fiesta que ver la acogida que “Teresa, la jardinera de la luz” tiene allá por donde pasa y la satisfacción profesional que para estos actores debe suponer, pues a pesar de pertenecer a la categoría de aficionados, están demostrando con creces su profesionalidad tanto a la hora de cumplir compromisos, como en la calidad de su puesta en escena que crece y se renueva continuamente.
    
Ya casi en tierras abulenses se encuentra Guijo de Ávila, y como ha quedado patente en su topónimo, en un momento de su historia perteneció a la vecina provincia, en una época en la que con tantas luchas para reconquistar territorios o utilizarlos como moneda de cambio entre los más fuertes, no estaban bien definidas las fronteras ni jurisdicciones. Es pues Guijo un pueblo que dada su ubicación se levanta en medio de límites entre reinos antiguamente y provincias en la actualidad, pero que no por ello le ha hecho perder un ápice de su personalidad. Levantado sobre una alta planicie en la comarca de Béjar y haciendo frontera con Ávila, fue para los reyes de León que lo repoblaran un importante emplazamiento defensivo que amurallaron y dotaron de castillo, cuyos restos todavía prevalecen. Situado a 1000 metros por encima del nivel del mar parece otear a su alrededor siglos y hombres, sabedor de que su mayor riqueza monumental es el entorno que le acompaña. Sus bellos miradores, la foresta de sus montañosos paisajes, y una naturaleza en general rica en agua, aportan ganancia al cuerpo y el espíritu. Bella analogía si la establecemos con la incomparable también historia de aquella carmelita del XVI que “Teresa, la jardinera de la luz” nos regala. 

parece otear a su alrededor siglos y hombres, sabedor de que su mayor riqueza monumental es el entorno que le acompaña

“Fue bautizada en Ávila, "si yo misma vi el Registro”, son palabras que escuchamos en boca de una de las actrices que magistralmente encarnan a unas monjas carmelitas que en el altar de la parroquia de Santiago Apóstol de Guijo de Ávila, vuelven a sumergir a su público en la atmósfera propicia, la de la iglesia de un convento de Alba de Tormes, en el que agoniza Teresa, mientras sus hermanas nos cuentan de forma retrospectiva a la vez que emocionada la grandeza de su vida. Grande pero humilde; cotidiana pero de gran altura intelectual; seductora a la vez que mística. Un gran cofre del tesoro que de la mano de ‘Lazarillo de Tormes’ se abre para descubrir unos diálogos encontrados entre sus monjas y un enviado de la Inquisición empeñado en demostrar el peligro hereje que supone Teresa de Jesús. Ante el altar del patrón de Peregrinos, Santiago, tan emblemático para una mujer que siempre “estuvo de camino” fundando conventos diferentes a los disipados de la Orden en la que profesara, vamos conociendo la vida de cualquier niña, jovencita, mujer que se precie, en una dimensión humana y tan próxima a nosotros que no deja de sorprender.

Como Guijo de Ávila, en medio del mundo, mirando al cielo, con la resistencia de la piedra que lleva implícita este pueblo en su nombre, y la tierra que la viera nacer en el corazón, dejó tal semilla entre los suyos, que su vida y escritos se nos acercan en una dimensión más comprensible. Al igual que este pueblo posee un estupenda Aula de Interpretación de Energías Renovables, que promueve actividades culturales encaminadas a la conservación de la Naturaleza, ‘Lazarillo de Tormes’ está consiguiendo con su trabajo darnos a conocer la energía fuerte y siempre renovada de una mujer vista desde una naturaleza distinta, más cercana a la nuestra y en un espacio que también novedoso nos resulta accesible y familiar, las iglesias donde tanta vida hemos compartido. En “Teresa, la jardinera de la luz” no se emplean ordenadores, paneles informativos, bibliotecas o audiovisuales. Son los datos históricos bien documentados, unos cuadros escénicos de espontánea expresividad y fuerza interpretativa, unos auténticos y bellos poemas bien declamados y un atrezzo y vestuario sencillos, los que nos dan una lección de vida, teatro y creatividad sin precedentes. Y la única hoguera que ardió en Guijo la víspera de su patrón san Antonio, fue para celebrarlo junto a Teresa en su tradicional “velá”.