Sábado, 23 de junio de 2018

Más de la mitad de los currículos de mayores de 55 años se descartan en Castilla León

Siete de cada diez desempleados por encima de esa edad lleva más de un año en paro, frente al 50% general

Siete de cada diez reclutadores no han seleccionado a un profesional mayor de 55 años para incorporarlo a un equipo de trabajo durante el último año

Más de la mitad de los currículos de profesionales mayores de 55 años se descartan «de forma automática» en Castilla León, incluso antes de analizarlos, según se desprende del informe #TuEdadEsUnTesoro, de la Fundación Adecco. Se trata de un colectivo que encuentra grandes obstáculos para acceder a un empleo. De hecho, siete de cada diez desempleados por encima de esa edad lleva más de un año en paro, frente al 50% general.

El trabajo basa sus conclusiones en una encuesta, confidencial y anónima, a 800 profesionales de recursos humanos, de cara a detectar «sesgos inconscientes y actitudes discriminatorias», así como en un análisis de los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA).

El informe se adentra en la naturaleza de los prejuicios que causan la eliminación directa de este colectivo a la hora de encontrar un empleo. La mayoría se relaciona con el «desconocimiento o la falta de experiencias previas», tal y como opina un 65 por ciento de los reclutadores consultados, que añade que el profesional senior «no encaja porque la mayoría de la plantilla es joven y un compañero mayor de 55 años puede desentonar en los equipos».

En segundo lugar, un 18% presupone que el profesional mayor «exigirá un salario más elevado, debido a su experiencia, y que tendrá menos flexibilidad de horario, debido a las responsabilidades familiares, con lo que ni tan siquiera le tiene en cuenta en el proceso de selección». Por último, un 17% cree que este colectivo tiene competencias «obsoletas, particularmente en el plano digital, y ello les conduce directamente al descarte».

Prejuicios reflejados en la contratación

Estos prejuicios se reflejan en la contratación, pues siete de cada diez reclutadores no han seleccionado a un profesional mayor de 55 años para incorporarlo a un equipo de trabajo durante el último año.

En este sentido, mientras el número de parados totales se ha reducido un nueve por ciento en el primer trimestre en Castilla León, con 154.900, en el desglose por edades se advierte que existe un único grupo que ha visto aumentar sus desempleados: los mayores de 55 años. Concretamente se han contabilizado 26.000, un 3,1% más que en el mismo periodo de 2017.

Los mayores de 55 años tienen un peso cada vez mayor sobre el total de desempleados en Castilla León, representando en la actualidad el 16,8 por ciento, casi el doble que en 2012 (9,2%.

El director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, señaló que «detrás de esta realidad está el factor demográfico, pues cada vez hay más población mayor de 55 años que va ganando peso sobre el total de parados». Sin embargo, también es significativa la «cronificación de su desempleo» al encontrar «grandes dificultades para colocarse o reengancharse al mercado laboral, con lo que no consiguen abandonar las listas del paro».

Ello conduce, en muchos casos y según Mesonero, al trabajo en la economía sumergida, «dejando a estos profesionales desprotegidos y expuestos a la precariedad y exclusión». En este sentido, instó a la Administración a «regularizar aquellos derivados de la economía informal, oculta por razones de elusión fiscal, y que abriría una gran oportunidad para reconocer social y económicamente trabajos como el cuidado a dependientes, uno de los menos regulados y en los que más se concentran los profesionales seniors».

Según Mesonero, ya es un «vicio adquirido» el rechazo a los currículums de este colectivo, que tiene «su origen en prejuicios y estereotipos, muy arraigados, que urge erradicar». «Si queremos ser competitivos, como empresas y como sociedad, debemos desechar estas creencias estereotipadas y evolucionar la mentalidad, entendiendo la diversidad y el intercambio intergeneracional como factores indiscutibles de productividad», comentó.

También consideró «fundamental» dar un giro a las políticas activas de empleo, «actualizándolas y acercando las necesidades del mercado laboral a los profesionales de más edad; todo ello de cara a que tengan posibilidades reales de acceso a un empleo, al mantenimiento del mismo, así como a la promoción profesional».