Sábado, 23 de junio de 2018

Capea, ambición renovada

El matador de toros salmantino intensifica su preparación con un tentadero en la ganadería El Sierro tras dejar muy buenas sensaciones en su temporada en México donde ha cortado una oreja en Aguascalientes y ha indultado un toro de Cerro Viejo en San Juan de Lagos 

Pedro Gutiérrez El Capea en la ganadería de El Sierro | FOTOS: Pablo Angular

Algunos hablan de un nuevo Capea tras un periplo rotundo en México. Otros no ceden y mantienen sobre su toreo el nivel de exigencia que siempre le ha acompañado. Pedro Gutiérrez, con sus detractores y seguidores, sigue en la senda de la ilusión, de la ambición renovada, de la afición desmedida para que cada día no falten las fuerzas para entrenar, para torear de salón.  “La gente me dice que tiene mérito, pero para mí no tiene ninguno, porque no me cuesta, esto es lo único que realmente me llena”, confiesa.

Nos citamos con él en el campo. Comparte tentadero en El Sierro con su compañero y amigo Domingo López Chaves. De torero a torero. Pedro se ha quitado los complejos por la tranquilidad que da el poso y la madurez. No pierde la fe.

¿En qué momento profesional se encuentra?

Me encuentro ilusionado, con la motivación muy alta después de estos triunfos tan importantes en México y sobre todo, como siempre, con muchas ganas de torear que es lo importante.

¿Cómo se presenta la temporada con José Ignacio Cascón y José Luis Cazalla como apoderados?

La temporada se presenta esperando a que se abra alguna puerta importante. Todos sabemos que los pueblos son importantes pero las plazas de primera y segunda categoría son las que marcan. Confío que en alguna de esas plazas pueda estar y dar ese toque de atención que necesito. Gracias a Dios creo que ese primer golpe sobre la mesa ya se dio en Valdemorillo que como inicio de temporada me sirvió mucho.

Esa tarde, la del 10 de febrero en la Feria de San Blas de Valdemorillo, la imagen fue buena…

Sí, fue una tarde bonita, pero pasé mucho miedo porque sabía que era una tarde que si yo no era capaz de mostrar una evolución me iba a pegar un frenazo, independientemente de las orejas o los triunfos. Era una tarde que me presionaba mucho. Luego salió todo muy bien. Desde el primer toro mío que era un toro muy fuerte, muy corpulento, empecé a soltarme tanto con el capote y la muleta. Fue una faena importante, aunque la pena en ese fue la espada. En el segundo, que ya estaba yo más suelto, lo pude disfrutar mucho sobre todo con la mano izquierda. Maté de un espadazo pero el toro cayó mucho en caer, si no estaríamos hablando numéricamente de otra cosa, pero bueno, yo creo que el aficionado y la prensa lo vieron.

¿Sirve para algo?

No lo sé. Antes miraba mucho al futuro, me preocupaba mucho saber qué tenía por delante, y llega un momento que te cansas, cansa ver que te levantas y no tienes ni dos o tres tardes cerradas, y eso te acaba aburriendo, te va quitando un poquito la ilusión. Llevo un par de años que estoy leyendo muy poco las crónicas que hablan de mí, lo poco que estoy toreando no está siendo en sitios de trascendencia donde la gente pueda tomar nota. Al menos sé que en ha habido dos sitios importantes como esta de Valdemorillo o Aguascalientes donde han visto la evolución, y con eso me quedo.

Su campaña en México acabó con un indulto en San Juan de Lagos y muy buenas sensaciones como dice en Aguascalientes con una oreja…

Estoy muy contento. Empecé en Lerdo el día 28. Le corté dos orejas a un toro, lo disfruté. El toro tuvo calidad, le faltaba un poquito de fuerza, lo maté muy bien. Fueron dos con mucha fuerza.

Luego maté varios toros en el campo, toreé varias vacas, y llegó la tarde de Aguascalientes. Fue una tarde para mí muy especial. Fue una tarde en la que el primer toro no fue fácil, marcó mucha querencia desde inicios, y fue una faena importante. De hecho el público este año ha estado un poco agrio con los compañeros en general y conmigo se portó muy bien. No hubo ni un pitido con la oreja, lo importante fueron las sensaciones. Al segundo empezó muy bien pero duró muy poquito, aun así  yo creo que si le pego un espadazo le corto la oreja. Las sensaciones fueron muy buenas.

Y ya la última tarde de San Juan de Lagos que tenía que pasar algo para redondear. Al primer toro le corté la oreja y el último, que fue un gran toro de Cerroviejo que se llamó ‘Milagrito’, lo pude indultar. Fue muy emocionante porque me sentí muy a gusto con él, y además hay un dato curioso que me comentaba el ganadero mientras dábamos la vuelta al ruedo, y es que en la historia del toreo pocas veces un padre y un hijo han indultado un toro de la misma ganadería.

¿Se siente más querido con el público de México que con el de España?

Sobre todo me he sentido más valorado. Desde que empecé yo llegaba a la México, cortaba una oreja, y enseguida veía que me salían fechas; llegaba a un pueblo y a lo mejor cortaba 3 y un rabo y los del pueblo de al lado me querían, me pedían. Cosas así que aquí no pasan, al revés. Aquí, por poner un ejemplo, toreé en Vitigudino matando 6 toros de Victorino Martín gratis, corté 6 orejas y no me han vuelto ni a hablar, ni a dar las gracias. Son detalles que a nadie le gustan…

¿Cuáles son las críticas que más duelen?

Las de mi padre. Con una mirada me dice todo. Su aprobación la veo en su cara, y otras veces lo contrario, y eso lo veo en su cara, no me hace falta hablar con él. Al contrario de lo que la gente se cree, mi padre es el mayor crítico, el que más me exige.

Todo el mundo cree que soy un torero arropado por él, y no es así. Yo en 2009 por decisión mía cogí mis trastos, cogí una maleta y me fui a México sólo a buscarme la vida. Vivía en el rancho de Teófilo Gómez que me trataron como un hijo. Había ido muchas veces a México pero arropado, y no es lo mismo. Son cosas que no se saben pero que son verdad, que te curten como hombre, y como torero. Fue una etapa bonita y dura, yo tenía que cubrir mis gastos, estar pendientes de las liquidaciones, y no siempre fue fácil. Parando un toro me clavé 3 piedras en la córnea del ojo, apenas veía, me ponía un parche, y maté tres corridas de toros así, pero no quería llamar a mi padre diciéndole que me mandara dinero. Toreé como pude pero tiré adelante. Agarré tifoidea de alguna agua que bebí mala, son muchas vivencias que se desconocen. Yo tenía las casas de mi puerta abierta y sin embargo no quise venirme, podían más los sueños, porque yo veía que mi futuro estaba allí. En México veía que un triunfo tendría su repercusión y yo triunfaba y me salían más corridas, aquí no, aquí estuviera bien o mal me servía para lo mismo. 

¿El sector, en general, ha sido injusto?

Es muy fácil echar balones fuera, sí es verdad que se me ha puesto un nivel muy alto porque mi padre ha sido un figurón del toreo pero es que a lo mejor yo no he estado a la altura, lo que sí a lo mejor he sentido en algún momento es que me han cortado la cabeza demasiado rápido, pero bueno, esto sigue y si soy capaz  de evolucionar y de tener tardes importantes supongo que llegará alguna oportunidad que serán las que tenga que aprovechar.

¿Cómo ha evolucionado su toreo?

Ha evolucionado mucho. No me cuesta entrenar, porque es lo que me gusta, lo que de verdad me llena y con lo que disfruto, ahora eso hay que demostrarlo. En mi día a día yo no tengo una estructura marcada. Me levanto, hay días que nada más levantarme corro, días que corro a mediodía, días que corro por la tarde… entrenar de salón si suelo entrenar o a última hora de la mañana o a última hora de la tarde. Antes era más mecánico, ahora entreno de salón cuando me apetece. Estoy llevando los entrenamientos de otra manera.

Ahora que San Isidro ha codopa todo el interés mediático. ¿Se echa de menos Las Ventas a pesar de la exigencia?

Madrid siempre conlleva una presión grande porque es una exigencia casi ya fuera de lo normal. Con todos pero conmigo creo que un puntito más. A pesar de eso, la realidad es que estoy como loco por volver y pasar esos miedos, y superar mis limitaciones…

¿Qué tardes de triunfo guarda con especial recuerdo?

Para mí una tarde muy importante fue una en Albacete, pinché el otro de Fuente Ymbro, si no creo que le habría cortado el rabo; en Salamanca guardo dos tardes muy marcadas, una es la tarde que toreé con José Tomás y otra el mano a mano con Gallo; la de Aguascalientas del otro día; en la México, en Patxuca; un día mano a mano con Joselito Adame en San Luis Potosí que corté tres orejas; en Málaga una corrida de Lázaro Ibáñez que corté una oreja; esa de Vitigudino; el mano a mano con mi padre en Alba de Tormes, la oreja en Madrid, son varias…

¿Qué nos queda por ver de El Capea?

Sobre todo mi ambición, como me he ido puliendo en el campo este invierno con mis nuevos apoderados, como hemos ido corrigiendo errores...

Yo soy más partidario de demostrar que de decir nada, me gusta que me vean y que la gente sea la que juzgue, pero creo que he perdido la timidez y muchos complejos que he tenido desde que empecé por esa presión. Ahora soy un torero mucho más abierto, más seguro, y es ahora cuando está saliendo todo el aprendizaje que he tenido todos estos años.