Martes, 19 de junio de 2018

Los apicultores salmantinos consiguen el respaldo de la Diputación en defensa de la trashumancia

Los profesionales se enfrentan a ciertas ordenanzas municipales que intentan regular de forma “ilegal” los asentamientos apícolas
Los apicultores tiene problemas con ordenanzas municipales en algunas localidades

La Asociación de Apicultores de Salamanca, filial de ASAJA Salamanca, consigue el refuerzo de la Diputación para proteger la actividad trashumante. Los apicultores presentaron al equipo de Gobierno de la Diputación una propuesta para ir de la mano y amparar este modo de sustento de la gran mayoría de los profesionales que establecen los apiarios por toda la geografía española, sobre todo en Castilla y León, Galicia y Asturias.

Debido a ciertas ordenanzas municipales que intentan regular de forma “ilegal” los asentamientos apícolas, decretado así por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJ) el pasado mes de septiembre de 2017, los apicultores se han ido movilizando para conseguir más apoyos. El Grupo Popular en la Diputación recogió el testigo de la Asociación de Apicultores y lo presentó este miércoles, 30 de mayo, en pleno, que fue aprobado por unanimidad por todos los grupos. Este respaldo responde así, también, a la moción que ha aprobado la Diputación de Zamora en defensa de la apicultura local.

“Nos alegra que las administraciones se estén posicionando y recibamos su apoyo”, confiesa Castor Fernández, presidente de la Asociación de Apicultores de Salamanca, quien además alegó que el respaldo llega a tiempo: “Más ahora cuando tenemos tantos problemas porque las ordenanzas municipales no se ajustan a la legalidad, porque intentan legislar algo que no pueden”. “Nosotros seguiremos trabajando en la misma dirección. Estamos comunicándonos con aquellos ayuntamientos cuyas ordenanzas son ilegales para notificarles que deben retirarlas y, en el caso de que no procedieran a anularlas, no nos quedaría otro remedio que ir a Contencioso-administrativo”, según Fernández.

El Grupo Popular de la Diputación además comunicó en pleno la intención de “instar a la Junta a que se mantenga la regulación autonómica en la ordenación de explotaciones apícolas y a que se haga respetar, se aplique y cumplan las normas autonómicas y nacionales y a realizar una defensa de la apicultura profesional y trashumante que crea riqueza en el mundo rural”.

Fallo del TSJ

La Asociación de Apicultores presentó un recurso el 25 de julio de 2016 contra la ordenanza del municipio zamorano de San Vitero (aprobada el 23 de noviembre de 2015 y publicada en el BOP el 30 de mayo de 2016). El TSJ falló a favor de los apicultores salmantinos el 29 de septiembre de 2017 y se declaró de “nulidad radical” la ordenanza donde alegaba que “no existe título competencial sectorial que permita o justifique el dictado de la Ordenanza impugnada (…)” y que “la Administración demandada no puede por propia iniciativa establecer limitaciones contrarias a la normativa sectorial que sobre apicultura se ha dictado”. Lo que quiere decir que no tiene competencia para regular la actividad apícola “ni la más mínima motivación”, según el TSJ, de interponer las tasas y condiciones que considere.

Salamanca, referente apícola

Salamanca es la provincia más importante de la región y la que congrega a un mayor número de apicultores; unos 350 profesionales lo que supone el 54% del total de la Comunidad. Por tanto, se consolida como referente en el sector apícola en Castilla y León. La provincia cuenta con más de 270.000 colmenas con una media de unas 1.000 por explotación, según indica la Asociación Salmantina de Apicultores. El grado de profesionalización y mayoritariamente trashumante distingue la actividad de estos profesionales, de otros propietarios ‘hobbistas’ que no practican la trashumancia y cuentan con menos de 150 colmenas.

No sólo esta provincia se caracteriza por ser el único sustento de los profesionales de dicho sector sino que además la miel y el polen salmantinos, con una producción que representa el 64% de la comunidad, son referentes en calidad y tienen que hacer frente a los sucedáneos de miel de China y de otras partes del mundo, cuyo etiquetado no deja claro su procedencia.