Viernes, 22 de junio de 2018

La importancia de la familia

 Dentro de la familia aprendemos las reglas básicas del vivir en sociedad,. a relacionarnos con otras personas, resolver conflictos, compartir, y por supuesto integrarnos en la  sociedad.

Aprendiendo a  enlazarnos desde nuestro núcleo familiar, también valorar, observar el mundo,  con nuestras normas, creencias y valores. Es la primera instancia que nos enseña a creer en algo, y comportarnos  con el entorno.

Dentro de cada familia hay una escala de valores y jerarquías, desde muy temprana edad sabemos el rol que representa cada miembro. Se delimita por dos factores: uno la cultura familiar, otro la prioridad jerárquica, algo que nos niños deben beber en la fuente de los padres y abuelos  Es muy importante éste apartado sí deseamos tener hijos sanos y abiertos al mundo.

El espejo dónde se miren debe ser limpio, puro… nunca demos al niño un vaso de agua  enlodada entre odios y rencores, o prometamos falsos cielos, dónde la serenidad es sombría, en el cual se entierran  mentiras, falsedades, ocultaciones…,voces que oscurecen su vida autentica y le marcarán para siempre, de la claridad de las aguas bebidas, nace, o debe nacer el primer apoyo emocional. No vamos a cerrar los ojos, mirar hacia otro lado, todos sabemos que por desgracia hay familias que no son referente o lo son de muy poco  para una realización integral.  Nuestra familia será quien nos enseñe a ponerle nombre a lo que sentimos, a lidiar con la frustración, a desarrollar nuestra autoestima, y donde aprendemos cómo reaccionar ante diversas situaciones.

 

FABULA

 

JUDAS

 

En algún lugar de cuyo nombre no quiero acordarme, hubo un hombre de los que se puede decir “mal nacido” . Aún hoy a pesar de los años transcurridos, el nombre “Judas”, nunca fue olvidado. Su finalidad era exterminar todo lo bueno que había en el mundo, era intrigante, mentiroso… Pensó y repensó días y noches, hasta ¡qué!

—Ya lo tengo, con ésta máquina que produce un altísimo calor, puedo derretir del mundo, las ganas de trabajar. No terminó ahí su locura destructiva.

—Ya puesto a idear “cosas raras” en mi laboratorio, desde hoy creo qué puedo conseguir que la gente odie estar juntos, para ello, colocaré infinidad de ampollas malolientes, en cada habitación, de cada casa…

 Entonces el mundo se volvió un lugar silencioso, las voces se callaron y hasta el aire se oscureció. Todos estaban recluidos en sus viviendas

El único afán que movía tanta maldad, era poder controlar  las personas, sembrar odio en las familias. Estas cómo podían, resistían los envistes de la ruín ciencia de “Judas

La mente del bellaco resultaba incansable en el camino hacia al mal, viendo que las familias no se rompían, dice:

—Ufff, haré casas tan pequeñas, ¡tanto! que al no tener intimidad se romperán los lazos, igual que rompo ésta cadena—del cuello pendía un grueso cordón de eslabones de plata, que no duda en tirar fuerte hasta que…

¡Jajaaaaa!—ríe ladinamente—  todas las empresas serán mías, al no poder tener salarios dignos, vendrán riñas, porque no tendrán harina—Algo así creo recordar decía mi padre—. Olvidaba que los abuelos y los padres guardaron todo lo que pudieron  aprendiendo de las hormiguitas, y  seguían más unidas que lo había estado antes…No se rindió y siguió haciendo muchas, muchas maldades. Luego empezó a idear “un aroma” que rompiera el amor, aquí mordió hueso viejo y se quedó sin dientes.

Judas, era ya un hombre casi cincuentón,  sus posibilidades mortíferas se habían terminado, ya no pudo más, pensó:

—¿A dónde iré?, medita una y mil veces, pronto se hizo la luz en su mente,  porque Judas nunca fue ignorante, era muy inteligente, nunca supieron sus padre que ocurrió en aquella cabeza a los veintisiete años.

Iré a casa de mis padres, les pediré perdón y… (Sus padres vivían en lugar lejano a dónde llevó, mentiras, odio, falsedades, rencores…), ojala mis padres aún vivan, y puedan ser misericordes con un ser tan despreciable como yo, obvié los ruegos de padre y el llanto de mi madre, las pocas muestras de amor que les mostré durante el tiempo que viví en su casa, la falta de respeto a sus años.

Pero la vida nos espera en el lugar menos pensado, y en la encrucijada se encontraba ahora Judas, nada de lo planeado había dado resultado. —Por fortuna.

Atacado de una gran arrepentimiento llega al hogar, sus padres a pesar de todo lo que les había hecho sufrir, no dudan en abrirle los brazos y perdonarle el daño que quiso ocasionar al mundo, eso sí, se comprometió a reparar las calumnias, mentiras y demás inmundicia que había lanzado contra gentes de buen vivir y  mejor saber.