Domingo, 20 de mayo de 2018

Trump, el general sin cerebro

Donald Trump me recuerda cada vez más la anécdota del general Dupont en la batalla de Austerlitz.

Se dice que, tras largas horas de lucha encarnizada, el desenlace de esta seguía incierto. En un momento dado, Napoleón observa desde la altura cómo una unidad de caballería ataca las líneas enemigas, las rompe, las penetra y desorganiza y empieza a cambiar el signo de la batalla.

        ¿Quién es el valiente que manda a esos hombres?, inquirió el emperador.

        El coronel Dupont, Excelencia, le contestaron.

En esto, se observa cómo Dupont cae del caballo, malherido. Una bala le había atravesado la cabeza de parte a parte. Es llevado al cirujano de urgencia.

Esta es la mía, pensó Napoleón. Hasta hora ahora le he negado el ascenso a general, pues lo que tiene de valiente, lo tiene de insensato e impulsivo. Mis generales deben atemperar su valor con la prudencia, pues de ellos depende la vida de muchos hombres. Seguramente Dupont se halla en trance de muerte y puedo darle una alegría antes de que fallezca.

 Así que manda a uno de sus edecanes que le notifique su decisión de ascenderle.

El soldado se presenta ante la tienda del cirujano y dice ante un Dupont moribundo:

        Señor –dice el oficial, cuadrándose– se le comunica a V. E. que el emperador ha decidido nombrarle general de la Grande Armèe.

En ese momento, el cirujano le había abierto a Dupont la tapa del cráneo, le había extraído con cuidado la masa encefálica, que ahora estaba sobre una mesilla auxiliar, sanguinolenta, e intentaba reparar los destrozos orgánicos.

Cuando, in extremis, Dupont oye que ya es general, un impulso desatado le domina de nuevo. De golpe salta de la camilla, se incorpora y pide a gritos que le traigan su caballo para volver a la lucha. Se encasqueta la tapa del cráneo, monta sobre el caballo de un salto y sale disparado a la brega.

        ¡Mi general, le grita el cirujano, que se deja aquí el cerebro!

        ¡No se preocupe, contesta Dupont. Ahora que soy general ya no lo necesito!

La serie de televisión de los 80 Spitting Images aplicó esta historia al Presidente Reagan en uno de sus episodios y ahora viene muy al caso viendo lo que hace y dice Donald Trump.

(Antes de continuar, hemos de advertir que la historia es, por lo menos, parcialmente apócrifa. El general yanqui Vernon Walters se la contó en una ocasión a Franco, a quien, según él, le gustaban mucho los chistes que ridiculizaban a los coroneles. Pero consta que Dupont no estuvo en Austerlitz, aunque sí en muchas otras batallas donde, en efecto, su intervención se caracterizó por su intrepidez y eficacia, muy apreciadas por Napoleón, que le otorgó máximos honores. Es posible, sin embargo, que el hecho fuera verídico, aunque no tan exagerado y referido a algún otro militar francés. Pero se comprende que Walters hablara de Dupont para dar coba a Franco. Los patriotas españoles habían hecho morder el polvo a ese general, hasta entonces invicto, en la legendaria batalla de Bailén. Un caso ejemplar de la spanish fury de la que el Caudillo era la mejor encarnación, sobre todo delante de cabileños y rojos).

(Continuará)