Jueves, 19 de julio de 2018
Ciudad Rodrigo al día

La Policía reforzará el control del mercadillo, que acabará abandonando su actual ubicación

CIUDAD RODRIGO | Los vecinos de San Pelayo se reunieron con el Equipo de Gobierno, sin querer mostrar su imagen por miedo a represalias de los vendedores

El culebrón del mercadillo sabatino de Ciudad Rodrigo escribió en la mañana del miércoles una nueva página, con la anunciada reunión en la Casa Consistorial entre los actuales vecinos del mercadillo y varios miembros del Equipo de Gobierno (tomaron parte en la misma Juan Tomás Muñoz, Domingo Benito, Joaquín Pellicer y Soraya Mangas). Hay que apuntar que por el temor a posibles represalias por parte de los vendedores, los vecinos no quisieron mostrar sus caras en las imágenes tomadas por los medios de comunicación.

El objetivo de esa reunión solicitada por los vecinos era trasladar al Equipo de Gobierno su “hartazgo y gran malestar” por el mercadillo, cuyos problemas llevan “sufriendo 30 años”, por lo que consideran que “ya nos hemos ganado el derecho de exigir el compromiso para poner una fecha al cambio de ubicación”, reclamando que no sea “más allá del 30 de junio, fecha en la que expira el permiso actual”.

La movilización de estos vecinos de San Pelayo se ha producido por el temor a que el traslado no se llevase a cabo, tras movilizarse la semana pasada los vecinos de la zona a la que el Equipo de Gobierno pensaba llevar el mercadillo, el Paseo de Carmelitas. Precisamente, esta protesta ha dado frutos y se ha descartado esa opción.

Los vecinos de San Pelayo aseguran que no tienen nada en contra de los vecinos de Carmelitas, pero les “sorprende” que a estos vecinos “en un día les hagan caso y a nosotros en todos estos años nadie nos haga caso: debe ser que hay ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda”. En este sentido, explican que “numerosas veces durante todos estos años” los vecinos a nivel individual se han quejado al Ayuntamiento pero “nunca” se ha hecho nada, “ni los equipos de gobiernos anteriores ni el actual”.

Los incumplimientos

En un escrito dado a conocer en la mañana del miércoles tras la reunión, los vecinos de San Pelayo califican de “vergonzosa y denunciable” la “reiterada desidia” del Consistorio a cumplir la normativa en torno al mercadillo.

Por un lado, en torno a lo que dice la normativa de que no se podrán bloquear los accesos a edificios, los vecinos señalan que los accesos las viviendas números 1 y 3 de la Ronda de San Pelayo “están bloqueados para poder acceder con una silla de bebé o silla de ruedas”. En este sentido, se preguntan qué ocurriría si tuviera que acceder a la fachada de estos edificios un camión de bomberos. Además apuntan que en una ocasión tuvo que acudir una ambulancia de emergencia, y “fue necesario sacar al enfermo en una camilla por todo el mercadillo”.

Por otro lado, a los vecinos les parece “vergonzoso” que las furgonetas aparquen en el glacis, “destrozándolo, estando en peligro incluso las ruinas del convento del siglo XII que allí se encuentra”, sin que se haga nada pese a ser “una ciudad que quiere vivir del turismo”. Además, entienden que su actual ubicación es “totalmente incompatible” con el Plan Especial del Conjunto Histórico de Ciudad Rodrigo.

Por último, los vecinos también resaltan en su comunicado el incumplimiento del artículo sobre la limpieza, que marca que la zona debe quedar limpia de restos y desperdicios. Asimismo, apuntan que las paredes interiores del parque infantil “son usadas como urinarios por los vendedores”, que en su día llegaban a mear en los portales de las viviendas de la Ronda de San Pelayo, teniendo que instalar unas rejas.

En su escrito, los vecinos proponen que, si no se encuentra un lugar adecuado para el mercadillo, “rote por varios barrios, que ya está bien de que lo sufran siempre los mismos”. Los vecinos reclaman una solución “antes de 15 días”, dejando entrever la posibilidad de hacer en caso contrario alguna manifestación u otra medida de presión.

Según expresó a Ciudad Rodrigo Al Día a última hora de la mañana del miércoles el delegado de Obras y Urbanismo del Ayuntamiento, Joaquín Pellicer, la “intención” del Ayuntamiento sigue siendo “quitarlo de su actual ubicación”, de tal modo que “se ha abierto el debate” sobre donde llevarlo, siendo el objetivo que sea “una zona lo más consensuada posible”.

Mientras se da con esa localización, Joaquín Pellicer anuncia que se va a obligar a los vendedores a “cumplir todos los parámetros que marca la ordenanza”. En este sentido apunta que “la Policía Local va a estar continuamente comprobando el cumplimiento de la instalación, el aparcamiento, si hay puestos en situación irregular…”.