Sábado, 26 de mayo de 2018

“Alicia estaba enamorada de Salamanca”

“Alicia se desplomó sobre mi pecho y, a pesar de los intentos de reanimación, yo me di cuenta de que no iba a volver”

Alicia González, de Carolina del Norte, estudiaba español en Cursos Internacionales de la USAL

La estadounidense Alicia González falleció el viernes de madrugada en el Clínico tras varios intentos de reanimación, después de haber caído súbitamente cuando celebraba en la calle Varillas el final de su experiencia académica en la Universidad de Salamanca.

La familia y amigos de esta joven de 20 años lamentan el escaso rigor con el que desde algunos medios de comunicación se ha tratado el caso. Sonia Domínguez, una de sus mejores amigas, ha querido contar en forma de homenaje las últimas horas de la vida de Alicia, al tiempo que desea que no quede la menor sombra de duda sobre las causas de su muerte.

“Pasamos el jueves juntas, porque ya se marchaban, habíamos quedado para comer, pues hacíamos con frecuencia un intercambio de conversación inglés-español. Y así se había fraguado una bonita amistad. Estábamos mi amiga Sara y yo, y quedábamos siempre con Alicia y con Michelle, y ese día habíamos decidido vernos para despedirnos. Nos dijeron que si por la noche salíamos con todos los ingleses y les dijimos que sí. Fueron a cambiarse a casa de la familia española y quedamos a las 10 de la noche en la Plaza Mayor”.

La noche fatídica

Sonia nos cuenta la trágica noche, cuyo desenlace no hubieran imaginado nunca: “Habíamos estado tomando un mojito y les mandó una foto a sus papás. Luego fuimos a jugar al Duro y pedimos un poco de sangría. Estuvimos media hora. Luego fuimos al Paniagua, bailamos música en inglés, porque dijeron que esa noche sólo se podía hablar inglés –sonríe-. Después fuimos al Daniel’s un rato, y cuando salimos, estábamos caminando y Alicia nos llamó la atención para contarnos una anécdota que recordaba que le habíamos contado… y se estaba riendo a carcajadas y de repente se cayó, se cayó encima de mí. Enseguida vino mucha gente a ayudarnos, la tumbamos en el suelo y unas chicas nos dijeron que eran enfermeras y ellas sabían actuar. Le cogieron el pulso… y varias personas llamaron al 112. Nosotras nos fuimos a buscar agua, pues las dos chicas inglesas estaban muy nerviosas. Después ha llegado la ambulancia, tardó unos diez minutos, pero a nosotras se nos hizo eterno. No sé si las chicas que la atendieron en un primer momento sintieron su pulso, pero intentaron reanimarla continuamente. Ella no estuvo sola en ningún momento, aparte de que estaba la calle Varillas hasta arriba; yo enseguida le metí los dedos para que no se tragase la lengua, le levantaron las piernas, la movieron...”

“La introdujeron en la ambulancia –continúa relatando Sonia- intentaron reanimarla durante mucho rato y nos dijeron que la tenían que llevar al hospital, que estaba muy grave. Nosotras llegamos antes al hospital Clínico porque nos comentaron que durante el camino seguían intentando reanimarla”.

Las amigas de Alicia quedaron en la sala de espera, donde posteriormente recibieron noticias muy poco esperanzadoras: “Salió el médico y nos dijo que teníamos que llamar a los familiares porque esa noche Alicia podía fallecer. A partir de ahí no sé qué me ha dicho, necesitaba sentarme, pues no asimilaba la situación. Empezaron a llegar muchos policías y nos ayudaron; les dimos el teléfono de los profesores de la Universidad, porque no teníamos el de la familia, y luego ellos han localizado a sus padres, que a las 4 de la mañana aproximadamente ya estaban avisados de lo ocurrido. Mientras los médicos salían y nos decían que la intentaban reanimar, pero ella no reaccionaba… a lo mejor volvía en sí pero retrocedía y la medicación no surtía efecto. Los médicos descartaron enseguida que fuera una intoxicación. Yo pensaba… o alguien le ha echado algo o le ha pasado algo que no sabemos, porque no habíamos tomado una cantidad de alcohol para que pasara nada, fue de forma moderada. Alicia había estado todo el día con nosotras salvo el rato que cenó con su familia, entonces no podía ser… Mercedes, la señora que la alojaba en casa, ha dicho desde el principio que no creía que se hubiera excedido bebiendo, porque era muy moderada, y nosotras pensábamos lo mismo, y los profesores decían… “Cuando estábamos comiendo era muy prudente, ella se divertía pero sabía dónde estaba el límite y era muy madura”.

¿Tenéis conocimiento de la autopsia?

 

“Mi amiga era muy responsable y moderada, y los médicos descartaron enseguida que fuera una intoxicación”

No. Los médicos han dicho que fue un infarto al corazón, que el corazón le falló, pero no saben los motivos. Nos llamarán para informarnos del resultado de la autopsia. Su familia se va a hacer pruebas por si era algún problema hereditario, pero dejarán pasar un tiempo hasta que todo se calme.

Sonia está pasando uno de los tragos más amargos de su vida y cuenta la fatídica secuencia emocionada…

Yo no lo quería ver, no lo quería asumir, pero vi que en el momento en el que se cayó encima de mí, Alicia ya no estaba. Yo veía que la intentaban reanimar, pero hay sensaciones en la vida… y yo tuve un presentimiento, algo que no era normal, que aunque estuviera cerca de ella, Alicia ya no volvía.

Los padres de la estudiante americana fueron informados del fallecimiento el viernes sobre las 5 de la mañana, según nuestra a entrevistada, “y llegaron entre el sábado noche y el domingo de  madrugada y fueron recibidos por los profesores de la USAL”.

Sonia nos explica las vivencias que el grupo compartió con su amiga desaparecida.

Alicia en estos cuatro meses había adquirido ya un nivel aceptable de español, porque vino sabiendo un poco, ya que su padre es de origen hispano y había estado el año pasado en el Caribe. Ella era superbuena y siempre nos decía: No os preocupéis que vamos a hablar todo el rato inglés, que vosotras tenéis que aprender inglés. Era tan maja que se preocupaba más de nuestro inglés que de su español.

Hacía muchas excursiones con la Universidad, y en algunos ratos libres que tenía solíamos quedar para comer. La primera vez que la vimos nos transmitió su bondad y cariño, y también quería recibirlo. Tenía algo especial. Sara y yo decíamos… ¡qué niña más dulce! Era muy alegre, se adaptaba a todo, todo le parecía bien.

Ella nos decía que su padre en Semana Santa vino a visitarla y le había dicho que la veía una mujer diferente, y es cierto que su experiencia en Salamanca la había cambiado, que la veía más formada.  Alicia tenía pena de irse de Salamanca y reconocía que había aprendido mucho aquí, que había madurado porque había vivido momentos difíciles y que sabía afrontarlos, porque hizo las cosas bien.

¿Cómo ha sido el comportamiento de la Universidad en este duro episodio?

El comportamiento de la Universidad ha sido muy bueno. Los profesores, que son de aquí, han reaccionado muy rápido, han estado en todo momento con sus padres, nos han llamado, han estado con nosotras, se han preocupado de que no lo pasemos mal. Y con los padres también, se han ocupado en todo momento de que estuvieran cómodos.

ENCUENTRO CON LA FAMILIA

El padre de Alicia quería conocer a las amigas de su hija para tener información detallada de las últimas horas de su hija.

Quería preguntarnos cosas, nos conocimos en el Abba Fonseca. La madre no entendía por qué el padre hacía tantas preguntas, quizá porque allí tienen otra cultura, pero él las necesitaba. Porque a él le habían dicho que su hija estaba sola, y que nadie la había ayudado; entonces él no lo entendía. Pero yo lo tranquilicé. Alicia se había caído encima de mí y yo la seguía sintiendo, y era una manera de transmitirle a él mi sensación y que él se quedara con eso. Él se sintió mejor y me ha dado las gracias. Su padre necesita saber que su hija no ha hecho las cosas mal, que lo estaba haciendo bien todo, y que se le ha acabado la vida, y que le quedaba mucho por hacer.

Continua el relato de esta Graduada en Magisterio y Logopedia, aún con el corazón encogido por la pérdida de su amiga: “El sábado, ellos han querido pasear por donde pasó todo, y eso ha sido lo más duro, acercarse al mismo lugar para despedirse. Yo no me atrevía a llegar al lugar exacto del suceso en la calle Varillas, porque todavía no estaba preparada”.

El vínculo entrañable de las amigas de Alicia González con su familia ya queda para siempre.

Sus padres quieren que sigamos en contacto, que vayamos a Carolina, y nos han dicho que van a volver a Salamanca. A Alicia le encantaba nuestra ciudad, le encantaban los monumentos, las tapas…, estaba enamorada de Salamanca. Cuando vinieron sus padres les enseñó la cultura de Salamanca por todos los sitios. Le quedaba un año para terminar Psicología y volvía a Estados Unidos para finalizar la carrera.

Y el epílogo de su amiga emocionada…

Lo que le pasó a Alicia fue un accidente, que nos puede pasar a todos, y que sus padres se vayan tranquilos, que ella estaba estupenda. Lo que les he dicho a sus papás es que quiero que recuerden la última carcajada, y que ella estaba feliz, y que nos queda un precioso recuerdo a todos.

Amador Vicente