Jueves, 21 de junio de 2018

Castillejo de Huebra, pasión Murube

María José Majeroni, hija del emblemático ganadero José Manuel Sánchez, mantiene vivo el legado de su padre siempre buscando un tipo de toro “que se entregue en la muleta, que humille con clase y con repetición”

El legado Murube de José Manuel Sánchez se mantiene vivo en su finca ‘Agustínez’ en el término municipal de San Muñoz | FOTOS: Pablo Angular

La pasión es lo que posibilita la permanencia en el día a día, en la vida. Pasión es vivir con entrega lo que se hace, es la lucha por lo que sueñas, y la mezcla de esta con la afición hace que el éxito llegue. Siempre llega.

Hoy Castillejo de Huebra saborea esa sensación de trabajo bien hecho, esa sensación de saber que aun quedando mucho por hacer, los resultados van llegando, el camino es el correcto y la pasión y la afición con la que afrontan el día a día tienen sus frutos. 

Con el río Huebra de testigo, siguiendo la carretera de San Muñoz hacia Tamames, nos recibe en su finca ‘Agustínez’ la ganadera María José Majeroni junto con su marido, Fernando. Ella es una de las cuatro hijas de José Manuel Sánchez, emblemático ganadero, uno de los referentes de la cría del toro bravo en el Campo Charro que llegó a tener cuatro encastes diferentes: los patasblancas de encaste Vega Villar, los santacolomas del hierro de Terrubias, los Atanasio-Murube para el hierro de José Manuel Sánchez y los murubes de Castillejo de Huebra.

Falleció en febrero de 2014 y hoy es su hija quien mantiene viva esta herencia Murube, pues fue ella quien siempre estuvo al abrigo de su padre, fiel a su historia y colocando la ganadería en primera línea, aún con muchos retos por cumplir.

Su corazón y su rutina se dividen entre esta finca salmantina y la dehesa extremeña, pues en el término municipal de Portaje, en Cáceres, es donde pastan sus toros, mientras las vacas lo hacen en la de aquí, con más de 260 animales.

La ganadería se encuentra en un momento muy dulce, de muchas aspiraciones y mucho trabajo. Un momento dulce porque están rodando muy bien las cosas y porque tenemos buenos resultados y muchas esperanzas en lo que estamos viendo en los tentaderos. Estamos viendo una continuidad, seguimos exigiendo tanto como lo hacía mi padre pero le hemos puesto ese punto de juventud. Eso trae consigo esa ilusión y ese esfuerzo especial. Los toreros están empezando a conocerla, el público también puesto que le está apeteciendo ver cosas nuevas y yo creo que en la variedad está el gusto, por lo tanto, con muchas ganas y mucha afición que es lo que no puede faltar nunca”, explica María José.

La vacada se formó con la totalidad de la ganadería de El Madrigal (antes Félix Cameno), con una compra realizada en 1987. Desde entonces, hasta hoy, su búsqueda es la misma. Siempre ha tenido claro el tipo de toro que buscaba, un toro serio y armónico, y en cuanto a comportamiento, siempre buscando la humillación, el galope y la repetición. La primera palabra que utilizamos todos los ganaderos cuando nos piden definir el tipo de toros es la palabra ‘bravura’, pero al final cada uno la entendemos de manera diferente. Principalmente nosotros buscamos la entrega, el querer coger la muleta y por abajo, es decir, que el toro sí quiera embestir, entregado y humillando, no solamente la movilidad, es fundamental que humille y se entregue en la muleta, y por supuesto, el comportamiento en el caballo, los primeros tercios son muy importantes”, añade.

Sus toros desde hace unos años se han posicionado y encontrado su sitio en las corridas de rejones, pero no es ese el objetivo actual de esta familia ganadera. “Nosotros en un determinado momento decidimos que queríamos que todo el mundo viera como estaba la ganadería de Castillejo en este momento y que viera otro tipo de encastes que no fuera el Domecq en el toreo a pie, sin desdeñar por supuesto el toreo a caballo con el que tantas tardes hemos triunfado. El año pasado todos los festejos que dimos fueron a pie con unos resultados muy satisfactorios menos el festejo que lidiamos en la plaza de toros de Cuenca que resultó muy buena y esa sí fue de rejones. No queremos estar encasillados ni en un sentido ni en otro”, asegura.

La temporada 2018 de Castillejo de Huebra arranca el próximo 28 de abril en Tomelloso con una corrida de toros que será lidiada por Álvaro Lorenzo, José Garrido y Fernando Tendero. Después de esto, la siguiente fecha importante será el 6 de mayo, pues este año lidiarán en San Isidro una novillada compuesta por Jorge Isiegas, Joao Silva ‘Juanito’ y Adrien Salenc. El año pasado ya lidiaron en la plaza de toros de Las Ventas en las novilladas nocturnas de julio, y los resultados fueron positivos, de ahí la apuesta de la empresa por incluir el hierro salmantino en el ciclo isidril de este año. “El año pasado el primer novillo de Madrid se aplaudió en el arrastre y efectivamente creo que dejamos muy buenas sensaciones. Este año pretendemos no solo reiterarlas si no subir un poco más el nivel, esperamos que el público de Madrid entienda la forma de torear de los novilleros y por nuestra parte por supuesto que los novillos embistan”.

Aparte de esas dos fechas, la temporada es completa. Lidiarán un total de 6 corridas de toros, a la espera de una séptima, y un total de 5 novilladas.

Tras ser uno de los hierros triunfadores de Santander el pasado ciclo, este año no repetirán en el coso de Cuatro Caminos. El ganadero a veces tiene esas decepciones, que, como asegura Majeroni, no dependen ni de uno mismo. Nos dolió saber que este año no lidiaríamos en una  plaza tan importante como Santander pues es una feria de primerísimo nivel pero a veces esto es así, te llevas desilusiones y sensaciones amargas, lo que tengo claro es que no se puede perder la esencia. No vamos a Santander pero sí vamos a otras ferias importantes que no podemos anunciar pero que ya están firmadas. La vida hay muchas veces que te da cosas que no entiendes y situaciones que no dependen ni de uno, ni del toro, ni del torero. Somos conscientes que en casos como este no ha influido ni nuestro comportamiento como ganaderos ni por supuesto el de nuestros toros como bravos o no”, matiza.

Dejando a un lado ese sabor ingrato que se siente en ocasiones en esa parte más oscura de la Fiesta, como ganadera vive el futuro con ilusión.  “Hay veces que tiene que haber un revulsivo fuerte para que todo se reconduzca. Sí es cierto que me preocupa esa corriente animalista que es agresiva y que tienen unos intereses económicos muy fuertes. Debemos quedarnos con que eso nos pueda beneficiar en el sentido de depurar determinados comportamientos que existen en el mundo del toro. Sin embargo, el toro es lo más puro y más claro que puede haber en este mundo, y este mundo es solidario, lleno de valores. Los ganaderos nos estamos jugando día a día nuestra economía, nuestro prestigio y nuestro esfuerzo diario todo por mantener vivo un ecosistema que si no existiera la tauromaquia directamente desaparecería. La gente se ha apartado del mundo rural, y eso está influyendo en los ataques que sufrimos. Si se conociera como vive el toro, se acercaran a sentir la naturaleza y empaparse de todo esto la visión de nuestros contrarios sería totalmente la opuesta”, concluye.

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