Jueves, 26 de abril de 2018
Ciudad Rodrigo al día

Juan Manuel Criado, un charro lígrimo (DEP)

La vida de Juanma cambia desde que ya triunfador en el mundo de los negocios comienza a adquirir ganaderías

Juan Manuel Criado, desde hace tiempo, vivía un sereno adiós a la vida. Desde que Auxilio Holgado, su esposa y quien lo era todo para él, ya no podía ser su guía, confidente y compañera en cada nuevo paso. Desde entonces, cada vez con más achaques, ya no era aquel hombre que se comía la vida y era capaz de lograr todo aquello que se propusiese, desde ser empresario de éxito en el sector de las gasolineras, cebaderos, granjas de cochinos –donde fue el rey-, hasta cumplir el sueño de ser ganadero de postín y ver su nombre acartelado en las grandes ferias.

Esta tarde encapotada de este abril que es un paraíso para las gentes del campo y cuando los cochinos alcanzan cotas jamás imaginadas en los mercados, ha dicho adiós a su existencia para ver los toros desde la barrera celestial. Ahora que llega Sevilla y él, mientras estuvo bien su Auxilio –detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer-, nunca faltó y todo el mundo le dio sitio de figura. Allí, en su barrera en La Real Maestranza, disfrutó con grandes faenas de sus amigos, los toreros; después, se lo rifaban para invitarlo a las mejores casetas ferial; e incluso, con solo decir quien era, tenía mesa reservada en ‘El Burladero’, en el ‘José Luis’, el ‘Las Piletas’, en ‘El Cairo’… o en cualquiera de los mejores restoranes béticos. Lo mismo en Madrid, en Santander, en Bilbao, en Salamanca… en el verano taurino andaluz, que tanto le gustaba y aprovechaba las estancias en su casa de Sanlúcar para ir por las tardes a los toros. Esa era su ilusión y a ella invirtió no pocos esfuerzos para hacer del Coto Mayor de Vera una de las mejores explotaciones de bravo que existen. Y en la que atendió a todo aquel que llamó a sus puertas, gracias a ese corazón de oro que lo distinguió como hombre generoso y con tantos amigos -siempre con el verdadero concepto de la amistad-. Por eso, Juan Manuel –Juanma para todos- ha sido un hombre tan querido, ameno y también con el temperamento propio y necesario para salir adelante frente a las zancadillas.

Ha pasado mucho tiempo desde que Juanma abriera de par en par las puertas de su existencia a la afición taurina. Fue desde muy chaval, cuando vivía en La Fuente de San Esteban, donde pronto destacó como aficionado ejemplar. Eran tiempos en los que comienza una íntima amistad con Jumillano y más tarde con Paco Pallarés, a quien sigue por todas las plazas. Y también, cuando veía la mirada vivaracha de un muchacho que se escapaba de la escuela para ir a los tentaderos, enseguida pronosticó que sería un torero grande y no se confundió. Porque aquel muchacho andando el tiempo sería Julio Robles, siempre tan unido a Juanma. 

Pero, como se escribió previamente, la vida de Juanma cambia desde que ya  triunfador en el mundo de los negocios y comienza a adquirir ganaderías -antes incluso había sido transportista de toros-. Como la comprada a Pepe Raboso, la santacolomeña del hierro de la interrogación, que anuncia a nombre de su esposa, Auxilio Holgado y con la que vive momentos para el recuerdo, alguno de ellos ha quedado escrito en la historia de la Tauromaquia.

El de más impacto el ocurrido aquel 30 de mayo de 1990 en Madrid, día de San Fernando, que marca un antes y un después en la historia de Juanma como ganadero. Esa tarde dos jovencitos, Caballero y Cristo González salen en hombros de Las Ventas tras desorejar a la sensacional novillada que lidia, mientras que Juan Pedro Galán, que toreó como los ángeles, resulta herido. Esa novillada de tan grata recuerdo sirve además a Juanma para iniciar una relación afectiva y familiar con Manuel Caballero, a quien siempre apoya y vive con gran emoción sus grandes triunfos. Desde entonces los nombres de Juanma y Caballero caminan parejos.

Fruto de su generosidad, Juan Manuel Criado siempre abrió las puertas a quien lo llamó e incluso a quien más lo necesitaba para seguir sembrando en el futuro y ser feliz en esa faceta de ganadero, donde vio cumplido el gran sueño de su vida.

Ahora, cuando acaba de decir adiós, después de un sereno adiós a la vida, vaya nuestro recuerdo a este charro auténtico y siempre amigo. DEP