Sábado, 21 de abril de 2018

Gráficas Lope, oficio de impresor

Relato de una profesión de la mano de quien siempre supo que dedicaría su vida a encuadernar la de otros

Lope, en una entrevista para SALAMANCA AL DÍA / Fotografías: Carmen Borrego

Abril llega cargado de libros, páginas y letras que no se unen por arte de magia, sino con el delicado cuidado del impresor. Aquel que fija en papel el libro, la invitación, la participación, la presentación de la empresa. Aquel que mantiene, en el estrépito de la modernidad digital, el gusto por la letra impresa. El arte del antiguo calígrafo. Tipos y teclas, márgenes donde perderse pasando la página de los días. Artes Gráficas de la mano de quien siempre supo que dedicaría su vida a encuadernar la de otros. Oficio de Impresor más allá de la Galaxia de Gutemberg, texto como pretexto para hablar con Lope.

Charo Alonso: ¿Cómo se vive un trabajo que ha cambiado tanto como el de las Artes Gráficas?

Lope: Con el día a día, luchando cada día. Llegando a las siete de la mañana y saliendo el último. Como decía mi padre: “El que quiera hacienda, que la atienda, y el que no, que no la tenga”.

Ch.A.: Estamos en una empresa de Artes Gráficas. ¿Desaparecerá el papel?

Lope: Van a convivir lo digital y el papel, estoy convencidísimo. Quizás no esté el papel con la misma cantidad que hace años porque la tecnología manda y lo ha cambiado todo, pero aunque algo o mucho lo digital le quita al papel, no lo quita todo. Es verdad que ahora no se hace un catálogo, sin embargo pienso que hubo un boom, una subida y creo que ahora los índices nos muestran que hemos llegado a un tope y que lo digital no sube con la misma intensidad que años atrás.

Ch.A.: ¿Hay gente que busca de nuevo el trabajo en papel?

Lope: No, no se vuelve para atrás, pero es verdad que el papel y lo digital buscan un posicionamiento. Por ejemplo, las tiradas de libros se han incrementado en títulos, pero no en cantidad. Salen más autores y más libros, han nacido nuevas editoriales, pero las tiradas son mucho menos numerosas. Antes se tiraban 1000 ejemplares y ahora están en 300 o 400, pero hay más libros y los autores buscan el papel. Hay que tener claras las prioridades y los talleres deben prepararse para esas cantidades de 400 o 500 ejemplares, tener la maquinaria adecuada y el taller para la producción real que hay ahora.

Ch.A.: ¿Sigue siendo el negocio un negocio que funciona? ¿Lo cambiarías por otro?

Lope: Yo particularmente siempre he trabajado en las Artes Gráficas y siempre muy a gusto  ¿Es un negocio que funciona? Si es para mañana, sí, si es para pasado mañana, sí. Más allá no sé. Antes sabíamos el trabajo que teníamos para tres meses vista, ahora sabemos el que tenemos para mañana y pasado. Sabes que no paras, va día a día, como todo. Por ejemplo, este ha sido el mejor enero, pero el mes de febrero ha sido el peor en seis o siete años. Hay un tiempo de gran productividad y luego puede cambiar de un mes a otro. Así no se pueden correr riesgos. Pero esto sucede con todos los negocios.

Ch.A.: Eres uno de los impresores de más larga carrera en Salamanca…

  “Los primeros libros que se imprimieron en España fueron en Salamanca”

Lope: Empecé a trabajar con 14 años en Artes Gráficas y esa fue mi mejor universidad. Mis comienzos fueron como linotipista y día a día esto me enganchó. Pasé a componer, a corregir galeradas, a trabajar como maquinista. Yo empecé haciendo ferros y odiaba el olor a amoniaco, antes se hacía todo en plomo y yo luego maquetaba en letraset. Tardábamos tres o cuatro meses para hacer un libro y nadie tenía tanta prisa, ahora tardamos una semana. Recuerdo a un profesor que me dijo “Si hemos estado doscientos años sin este libro claro que podemos esperar veinte días para tenerlo”. Había romanticismo en ese arte para imprimir en papel, para la espera… ahora vamos a imprimirlo todo a toda prisa, que se acaba el mundo.

Ch.A.: ¿Esa rapidez supone que se hace peor que antes el trabajo?

Lope: No, la tecnología hace que muchos libros estén saliendo mucho mejor que antes. Es cierto que algunos libros se mimaban mucho antes, pero gracias a la tecnología ahora es más fácil hacerlo con todos.

Ch.A.: ¿Dónde han quedado todas esas máquinas antiguas?

Lope: En el desguace, no hay posibilidad de mantener todas esas máquinas. Lo que es una pena es que con toda la tradición de impresión que tiene Salamanca no haya un Museo de la Impresión. Nosotros tenemos una gran tradición por la existencia de la Universidad, después de las tres o cuatro grandes ciudades de España nosotros éramos los más importantes en volumen de impresión.

Ch.A.: ¿No tiene el Museo del Comercio una máquina de imprimir?

Lope: Sí, a la entrada, pero hay que darle más importancia aún. Los primeros libros que se imprimieron en España se imprimieron en Salamanca, sería una buena manera de festejar los 800 años de la Universidad pensando en los libros que se imprimieron aquí. A cuenta de la Universidad, Salamanca tuvo una cultura, una formación en impresión enorme porque se necesitaban libros para alumnos y profesores y se desarrollaron muy tempranamente las imprentas.

Ch.A.: ¿Qué hace un impresor la primera vez que ve un libro?

Carmen Borrego: ¡No lo lee!

Lope: No lo lee, lo primero que hace es ver un libro como este y comprobar cómo está acabado. Y luego, si te interesa, lo dejas encima de la mesa y lo empiezas a leer quince días después.

Carmen Borrego: Yo lo huelo, paso las hojas, lo abro bien… ¿Qué lee un impresor? Y no por trabajo ¡Anda que no he picado yo textos!

Lope: Picar textos, Charo, es mecanografiarlos, ahora con el PDF este trabajo ya no se hace, lo digital ha avanzado mucho y más que avanzará, las planchas, por ejemplo, van a desaparecer. En Alemania, que están muy avanzados, quieren que deje de usarse el alcohol de las planchas y los aceites. Las máquinas con las que trabajamos ahora desaparecerán quizás en diez años.

Ch.A.: A lo largo de tu vida laboral has visto todo el proceso de cambio. ¿Cómo lo has asumido? ¡Ha sido una auténtica reconversión en este mundo!

Lope: He pasado por todo, desde la tipografía, con las cajas de tipos, hasta el OFSET, desde la desaparición de la linotipia a los fotolitos, a la plancha… Pero esa reconversión no se ha hecho solo en este mundo de la impresión, sino en todo, piensa en el cambio de aceite de un coche, los aceites son cada vez más duraderos… piensa en los bancos, en la confección… antes lo que hacías con cien empleados lo haces ahora apenas con cincuenta. Hay que saber adaptarse.

Ch.A.: Tú has aprendido desde el trabajo diario. ¿Se preparan bien los trabajadores en los Ciclos Formativos?

Lope: Depende. Quizás antes el que venía de aprendiz venía con más ganas. La gente que viene de la Formación Profesional a veces no sabe si va a continuar en este trabajo o no porque viene con una idea acerca de la tarea que a veces no es así. Claro que después de los dos años de prácticas ya sabes bien qué vas a encontrar. Tienes que tener ganas, no preguntarte en qué departamento vas a estar, sino conocer todo el proceso. O estás en ello o lo deshechas, yo creo que es vocacional. Al que le gusta, le gusta todo el proceso.

Carmen Borrego: A mí me fascina todo, desde la maquetación hasta la encuadernación.

Ch.A.: El resultado del proceso es muy especial, no es lo mismo fabricar algo que hacer un libro en el que el autor ha puesto tanta emoción, tantas ganas.

Lope: Es verdad, el encanto del libro en papel no te lo da la pantalla, la satisfacción que te da pasar las hojas del libro no se puede reproducir. Mi hijo es un gran lector y nunca ha usado una Tablet para leer, necesita el papel.

Ch.A.: Sin embargo mi hija también lee mucho y lo hace en papel y en pantalla. Los enamorados de los libros estamos de suerte entonces aunque sea cuestionable talar tantos árboles para hacer papel. ¿El futuro es el papel reciclado?

Lope: El libro permanecerá aunque ya no sepamos algunas veces dónde meter las bibliotecas. Se hacen muchos libros, es cierto, más títulos y menos cantidad de ejemplares. Y con respecto a la gestión del papel, con la crisis se cerraron muchas fábricas, otras se fusionaron, ahora hay que fusionarse con nuestro peor enemigo para poder subsistir. Respecto al papel reciclado es una solución peor que el papel ecológico.

Ch.A.: ¿Qué es el papel ecológico?

Lope: Es el que se produce cuando talas cinco árboles y plantas cinco. Eso se hace en los países del norte que viven de esto. Piensa que el papel reciclado que vas a reconvertir en pasta de papel tiene tintas, y tienes que limpiar esto y otras impurezas, con lo que contaminas más. Si talas y plantas, como se hace por ley en Suecia, hay menos contaminación. Piensa que este libro de tapa dura también tiene plásticos, a ver cómo los retiras. Y respecto a las pantallas ¿No contaminan? ¿Qué hacemos con las pantallas que se van a reciclar? Al menos un papel lo dejas en el suelo y desaparece en dos años, deja un plástico o una tarjeta del móvil a ver qué pasa.

Ch.A.: No le podemos echar la culpa de todo al papel…

Lope: Los partidos ecologistas que critican el uso del papel lo que deberían hacer es dejar el móvil en casa, o el coche. Ahora las fábricas intentan hacer papeles y tintas más ecológicas, como los coches, que cada vez contaminan menos, pero contaminan, como las calefacciones, los satélites… Hay que intentar que todo lo que consumimos se recicle, de forma separada, como nosotros, o como en Suiza, que se hace con una separación posterior.

  “Después de tantos años me sigo sorprendiendo mirando una portada”

Ch.A.: Después de tantos cambios y tantos libros. ¿Te sigue ilusionando ver un libro acabado?

Lope: La ilusión se mantiene, claro que sí, a pesar de todo. La emoción de las personas que publican su libro, la de todos los que trabajan conmigo. Es muy gratificante esta tarea, sacas un libro y aunque hayas hecho miles de libros, sale el último y todavía sabes apreciarlo. Yo lo he vivido, que en una presentación de un libro, el autor dé las gracias a los impresores después de citar a la editorial. Mirad, este es el último libro que hemos hecho.

Ch.A.: Me encanta esta última parte, como habla de abejas dices eso de que este libro se acabó de imprimir… imitando la forma de una jarrita de miel. ¿Cómo se llama este texto? Los tuyos son muy originales ¿Los escribes tú?

Lope: Este texto final se llama “colofón” y antes se ponían en todos los libros aludiendo a la fecha de final de la impresión, a la festividad del día, o a una efeméride relacionada con el contenido. Esta forma de poner así el texto, como una jarra de miel fue idea del autor del libro, pero muchas veces los colofones los escribo yo.

Ch.A.: Estoy aprendiendo un montón de cosas. Hemos hablado antes de la formación. ¿Necesitan los Ciclos Formativos profesores que sean también profesionales del ramo?

Lope: Ese es un problema muy común. A veces falta formación por parte del profesorado, pueden saber mucho de la teoría, pero no sobre la última máquina de impresión. Tiene que haber un sistema que una bien los dos aprendizajes, los de clase y los de las prácticas para que los alumnos salgan mejor preparados y con más ganas de trabajar. El problema quizás es que salen sin saber ni hacer por ejemplo, una vida laboral o sin saber limpiar un tintero. Y tienen que ser conscientes también de que todo lo que aprendan será poco, porque las cosas cambian.

Ch.A.: ¿Cómo afrontaste los primeros cambios informáticos? ¡Tuviste que aprenderlo todo de nuevo!

Lope: Con cursos, con libros, y yo encantado de aprender siempre. Nunca dejas de aprender en este trabajo, y cuando has aprendido algo, llega una nueva versión para el ordenador, por ejemplo, para adaptar todo a los formatos de móvil o Tablet y a volver a empezar. Ya os he dicho que empecé de linotipista, y cuando se generalizó el uso de ordenadores me tenía que levantar a las cinco de la mañana y cuidar de mi hijo pasando la hoja del libro de informática para prepararme y llegar a las siete de la mañana a la puerta del trabajo sabiendo manejarlo todo. Un aprendizaje constante.

Ch.A.: ¿La constancia también se ve en los clientes? ¿Son constantes a una imprenta?

Lope: Deben serlo, la fidelidad es importante y los clientes suelen ser duraderos. Ya al dijimos al principio, el que quiera hacienda… el empresario debe estar siempre al pie del cañón, cuidando cada trabajo. Eso es lo que da clientes fieles. Yo pienso que la vida es una escalera que no tiene fin y que cada vez está más inclinada. La rentabilidad después de la crisis cada vez es menor, trabajas más y más horas y ganas menos ¿Y quién tiene la culpa de esto? La tendríamos todos o nadie, pero lo importante es seguir trabajando, ilusionándote, mirando por el cuentahílos una portada y que te siga pareciendo un milagro.

Ch.A.: ¿Qué es un cuentahílos?

Lope: Mira por aquí, esto es un cuentahílos, una lupa. Cada foto tiene una trama con cuatro colores básicos: magenta, cian, amarillo y negro, CMYK son sus siglas en inglés. Antes con cada color había que usar una plancha, ahora no, con cuatro colores lo hacemos todo. Fíjate, después de tantos años y de tantos cambios, me sigo sorprendiendo mirando una portada.

Es un hermoso colofón para una vida de trabajo vocacional. Sangre de tinta, piel de papel. Una mirada intensa que desvela la trama, largos dedos que colocan los tipos, el cuerpo de una empresa que nos devuelve el gusto por el papel, el placer del libro bien hecho. Oficio de impresor a lo largo de los años, seriedad y entrega de empresario. Renglones de vida sobre el papel de los días.

Texto: Charo Alonso

Fotografías: Carmen Borrego