Sábado, 21 de abril de 2018

Cartas de los lectores

El ‘mastergate’

Tenemos una simpática señora de presidenta en la Comunidad de Madrid, que pertenece a ese grupo moderno de los conservadores, donde lo liberal luce más que lo tradicional.

Cristina Cifuentes es una mujer que le ha dado al PP una buena proyección y ha gestionado casi tres años la Comunidad más prospera de España y la que tiene el menor índice de paro, y lo ha hecho bastante bien. Pero esto no se puede aguantar ¡da mucha envidia!

En una sociedad donde un partido político como Ciudadanos para dar su apoyo a un buen gobierno, antes se carga la presunción de inocencia de los políticos, la defensa de una acusación resulta muy dura, sobre todo cuando se tiene que demostrar su inocencia. Y el problema de Cristina Cifuentes no es que tenga o no tenga razón. El disparo ha dado en la diana de su credibilidad, justa o injustamente ya da lo mismo.

Creo que Cristina no tiene ninguna necesidad de inventarse falsas tesis doctorales, tiene más que demostrada suficiente preparación para no tener que inventarse nada, sabe de sobra que con la verdad, no está bonito que juegue la gente que debe administrar los dineros de los simples ciudadanos. Lo de los políticos españoles es, la verdad, bastante triste. Es penoso cuando se lee el listado de los diputados del Congreso, y les pones meritos de formación de cualquier tipo. Y no digamos si pasamos a los niveles inferiores: parlamentos autónomos y Ayuntamientos. La política es, en España, el modo con que se ganan la vida aquellos que no sabrían ganársela de otra manera, por falta de preparación.

Vamos con el “máster”. Es corrupción, sí o no. No. Seamos serios: ¿Qué es lo que lleva a alguien con mando en plaza lo bastante alto como para no depender de nadie, ni en lo moral ni en lo económico, a pirrarse por acumular titulitos que no valen para nada? La respuesta no puede ser más cruel, a los talibanes los mueve su propia ausencia de valía y la necesidad de ponerle sellos a certificados vacios. Da pena. Y mucha risa. Que alguien pueda jugarse una carrera política brillante y honrada por un “máster” en Derecho Autonómico y Local, que se resume en un folio. Ósea una birria de “máster” como tantos otros de baja calidad.

La reacción del rector de la Universidad Rey Juan Carlos y de los responsables del máster ha sido moralmente miserable y partidista de carnet y ya se verá si delictiva. En las Universidades siempre hay gargantas profundas que desprestigian y pudren la enseñanza universitaria. Qué triste no soportan a la gente preparada ¿Quien será el siguiente? El talento siempre ha triunfado, pero en la actualidad, el miedo se ha impuesto al talento. Y el miedo ha vencido a la libertad…