Martes, 24 de abril de 2018

Juntos de la mano

¡Qué bonito es levantarte todas las mañanas junto a la mujer que quieres! y ver esa boquita sonriente en su cara, suficiente para comerte el día que comienza. Dicen que el secreto de la felicidad es no discutir, yo evito las discusiones, no quiero quitar esa sonrisa que es, entre otras muchas cosas, lo que me hace quererla tanto. Llegó la primavera y el amor está en el aire, no lo nieguen, y en mí afloran aún más estos sentimientos hacia la persona que amo. Conocí a mi mujer a los veinte años y, mira por donde, en un mes de primavera. Hemos cumplido ya más de media vida juntos, en la que ha habido días tristes y sombríos, pero sobre todo días alegres y soleados.

Durante todos estos años nos hemos enfrentado a muchísimas adversidades, juntos siempre, y quizá esos retos nos han ido uniendo más. Yo no me con-formo con vivir por vivir con ella, me esfuerzo cada día en mantener esa llama del amor encendida. Ese “te quiero” que sale sin más en cualquier momento del día, esa mano que le pido para acariciarla el rato cuando estamos viendo la tele juntos, las miradas cómplices, los abrazos y, sobre todo, las muchas horas que pasamos hablando.

Muchas veces el amor no es para siempre, pero cuando lo es, puede resultar maravilloso. Hay una historia que se ha hecho viral en la red, la escena de unos abuelos que su nieta, con un nudo en la garganta, no dudó en fotografiar. Se ve un hombre de 100 años que agarra la mano de su mujer de 96, en su lecho de muerte. Dos camas juntas, en una de ellas, la anciana que se muestra tranquila, con los ojos cerrados, medio adormecida; en la otra, su marido agarrándole la mano y contemplándola con una expresión de desesperación, a sabiendas de que le queda poco tiempo junto al amor de su vida. Palabras de la nieta: “Sé que son mis abuelos, pero esta es la cosa más triste y adorable que he visto nunca”.

Yo quiero llegar hasta donde esa pareja de ancianos, hasta lo que nos permita la vida, pasar más momentos de risas con ella, y de mucho más que eso, de lágrimas, de experiencias, de momentos, de miradas, de besos, de abrazos... porque cada día que pasa me enamora más. Hubo una vez una princesa rica, bella y sabia. Cansada de pretendientes falsos que se acercaban a ella para conseguir sus riquezas. Hizo publicar que se casaría con quien le llevase el regalo más valioso, tierno y sincero a la vez. Entre todos los regalos descubrió una piedra; una simple y sucia piedra. Intrigada, hizo llamar a quien se la había regalado. Entonces apareció el joven y este explicó: esa piedra representa lo más valioso que os puedo regalar, princesa: es mi corazón. Y también es sincera, porque aún no es vuestro y es duro como una piedra. Sólo cuando se llene de amor se ablandará y será más tierno que ningún otro. La princesa, sorprendida y atrapada, quedó enamorada y llevaba consigo la piedra a todas partes, y durante meses llenó al joven de regalos y atenciones. Desanimada por la falta de atención del chico, terminó por arrojarla al fuego; al momento vio cómo se deshacía la arena, y de aquella piedra tosca surgía una bella figura de oro. Entonces comprendió que ella misma tendría que ser como el fuego, y separar lo inútil de lo importante.

Si quieres un consejo, no te quedes en lo malo que te ha pasado, en ninguna situación, tampoco en tus relaciones de pareja. No te aferres a lo bueno que ya ocurrió. Vive el momento que tienes ahora. No sé si el optimista nace o se hace, pero en una sociedad como la nuestra, donde tantas personas sufren depresiones, donde el pesimismo acecha por cualquier esquina, donde la crisis está poniendo a prueba a tantas familias, vale la pena suponer que el optimismo se hace y que todos podemos trabajar para levantarnos por la mañana con una sonrisa puesta, e ir juntos de la mano.