Martes, 24 de abril de 2018

¡La que se avecina!

“El desarrollo de la tecnología no está sirviendo para multiplicar el tiempo de ocio y los espacios de libertad, sino que está multiplicando la desocupación y estásembrando el miedo”

(Eduardo Galeano)

ENTRE PUENTES

¡LA QUE SE AVECINA!

 Hace unos días contemplaba en un documental de TV (no me pregunten el canal), que estaba dedicado a todos los inventos de la nueva revolución electrónica, digital y tecnológica  con realidad aumentada y virtual, y al mismo tiempo hacía referencia de como afectarían todos estos avances a los humanos, a sus vidas a su trabajo, a sus viviendas etcétera. Y les puedo asegurar, que me quede “pasmao”. Manos mal que esa 4ª generación, que al parecer multiplicara  la velocidad, el alcance y el impacto de aquella anterior revolución que apareció a mediados del siglo XX. Y, uno de los efectos inmediatos será la destrucción masiva del tejido laboral, esto, según estudios de no sé cuántas universidades que desde 2013 se vienen realizando y, vaticinan que el 47% de los puestos de trabajo que hoy conocemos están en riesgo de desaparecer; y el 90% de los que permanezcan cambiara de una forma radical. El mundo laboral se transforma a una velocidad abrumadora a causa de la globalización, las nuevas tecnologías y la creciente automatización, las grandes concentraciones urbanas y el incremento de la expectativa de vida. Ofrece un resultado imparable.

Quizá, no sea tan pronto como anuncian los “apóstoles” de las nuevas tecnologías, pero los especialistas dudan de que a lo largo de los próximos años veremos consolidarse profesiones que hoy dan sus primeros pasos- ingenieros de vehículos autónomos, especialistas en drones, en impresión 3D… y surgir otras que nos cuesta imaginar: granjeros de ganado genéticamente modificado, urbanitas digitales, gastrónomos moleculares y un sinfín de profesiones, que, como digo- hoy comienzan con sus primeros pasos, y en muchos casos ya se abren camino hacia esa gran transformación, que  ha de llegar a esos trabajadores, que también será psicológica. Ya no dependerán tanto del entorno geográfico, y la meritocracia  ganará peso, gracias a esos avances de hiperconectividad, que proporcionan las telecomunicaciones. Este nuevo perfil laboral innovador, creativo y capaz de colaborar con los demás sin importar el lugar donde uno se encuentre, será el futuro del trabajo y la educación. Algo así como los trabajadores del futuro, que ya nos anuncian aquellos que se encuentran, metidos de lleno, a través de las grandes empresas, jóvenes pioneros que representaran la fuerza laboral en 2020.

Hablamos de trabajadores que asumen que necesitan formarse durante toda su vida para mantener el ritmo de una sociedad en continua y rápida transformación, en la que probablemente haya más parados y numerosos puestos de trabajo – low cost- (se llama ahora a lo barato), con sueldos bajos para personas con escasa cualificación. Y esto, ya no hace falta que nos los digan los más sobresalientes ingenieros y mentes capaces, aunque, a ciertas edades aún pueda sorprendernos  la alta tecnología, podemos observar, que ya se están poniendo los mecanismos y las bases, de esta nueva revolución.

La productividad y el bajo coste propiciados por los adelantos tecnológicos permiten que muchos bienes de consumo se puedan digitalizar, lo que equivale a decir que tienen coste marginal cero. Es decir, que cuesta casi lo mismo fabricar una unidad que miles de ellas. En unos minutos uno puede abrir una tienda digital online, por ejemplo, y lanzarse a vender productos como canciones en formato digital. No digamos de los diseñadores de mundos virtuales de los videojuegos, películas, simulacros de viajes, contenidos educativos… Hay quien dice que la realidad virtual se encuentra hoy en la que estuvo el cine a principios del siglo XX. Y en las próximas décadas se van a necesitar creadores de entornos virtuales de todo tipo.

A largo plazo, es difícil pronosticar qué formación académica hará más “empleable” a una persona. Algunos estudios reflejan que la demanda de mano de obra cualificada empezó a caer hacia el año 2000, y no hay signos de que se vaya a recuperar. Esto obliga, tal como viene sucediendo ahora mismo, en que los universitarios han de aceptar puestos relativamente poco cualificados, y peor pagados, lo cual desplaza muchas veces a los trabajadores con menos estudios. Convirtiéndose en un círculo vicioso. Menos mal, que ante tanto avance, parece ser que también se anunciaran máquinas para cuidar niños, enfermos y ancianos… Siendo así servidor, aunque abrumado por el impacto; ya me quedo más tranquilo… ¡¡¡Quien me lo iba a decir… Dios mío quien…!!!.

                Fermín  González salamancartvaldia.es          blog taurinerias