Sábado, 21 de julio de 2018

El exceso de agua en las tierras complica y retrasa la siembra de los cultivos de regadío

Las lluvias de las últimas semanas dejan muchas parcelas anegadas en las que resulta imposible entrar con la maquinaria para realizar estas tareas

Las parcelas están llenas de agua e impide a los agricultores realizar las faenas de la época / ADRIÁN MARTÍN

Nunca llueve a gusto de todos’ o ‘Siempre que llueve, escampa’. Dos dichos populares que bien se pueden aplicar a la situación en la que ahora se encuentran los productores dedicados a cultivos de regadío. Tras unos meses de sequía, apareció la tan ansiada lluvia que ha dejado las últimas semanas del invierno muchas parcelas anegadas de agua. Tanto, que si antes los agricultores de las zonas de regadío veían peligrar la campaña por su escasez, ahora cuentan los días para poder entrar en las tierras a sembrar. El retraso en la siembra de cultivos como la remolacha o las patatas empieza a inquietar, aunque todavía hay margen, si es que deja de llover. Con la autorización de la Confederación Hidrográfica del Duero para regar con normalidad, los agricultores siguen pendientes del cielo para comenzar con la siembra.

Santiago González: “Que se pueda sembrar en condiciones, aunque sea más tarde”

Presidente de los regantes de Arabayona, asegura que, tal como están las parcelas de agua, habrá que esperar de ocho a diez días para entrar,  si es que deja de llover. Por el momento,  indica que es imposible entrar,  asegurando que es mejor esperar porque si se siembra en húmedo y vuelve a llover es peor.

Con agua suficiente para afrontar la campaña de riego tras las intensas lluvias de marzo, el presidente de los regantes de Arabayona prevé que los productores siembren una superficie similar de patata a la de la pasada campaña. “El problema es que se puedan sembrar en condiciones, aunque sea en abril”. Para González, productor de maíz y patata, es importante que aguante un mes sin llover para que las máquinas puedan entrar en las parcelas y no tengan problemas. Esta comunidad de regantes la integran productores de las localidades de Villoria, Villoruela, Arabayona, Cantalpino, Pedroso y Pitiegua.

Jesús Barbero: “Con agua en el pantano, más pronto o más tarde, se sembrará”

“Estamos rezando para que no llueva”, asegura el agricultor Jesús Barbero, que lamenta que las lluvias de los últimos días retrasarán más la entrada en las parcelas para comenzar la siembra de patatas o remolacha. Para Barbero, “no hay que ponerse nervioso, porque todo lo que se haga en húmedo, servirá para poco”.

Por lo que se refiere al maíz, afirma que actualmente hay ciclos que “perfectamente” se pueden sembrar incluso en mayo, en el caso de ponerse “la cosa fea”. Y con la patata, asegura que muchas parcelas, que ya estaban preparadas para la siembra, se encuentran llenas de agua, por lo que habrá que ir a siembra de patata tardía.

En cualquier caso, más tarde o más temprano, “si hay agua en el pantano, los agricultores sembrarán” porque la campaña de riego, que dio comienzo el 1 de abril, será normal para los regantes del canal de Villoria, con unos 6.000-7.000 metros cúbicos por hectárea. “Lo importante es que tenemos agua para el riego”, pero advierte Barbero que “no hay que derrocharla, hay que ser responsables”.

Juan Francisco González, productor de Arabayona

“Ha llovido mucho, hay que esperar”. Resignados, los productores esperan que pare definitivamente la lluvia y atempere para permitirles la siembra  de maíz, patata o remolacha. Afirma que, en algunos terrenos ligeros, se animaron a sembrar los días de tregua de la semana pasada, con unas 10-12 hectáreas de patatas. “Siempre que llueve, escampa”. Optimista, este agricultor mantiene que se puede sembrar en abril “y en 15-20 días nacen las patatas, porque hay temperatura”. Pero, como el resto de productores, manifiesta que lo prioritario es que aguante varios días sin llover.

José Antonio Alonso, agricultor de Encinas de Arriba

Productor de cebollas, remolacha y patatas y presidente de la comunidad de regantes de La Maya, afirma que, salvo las tierras más altas, en el resto no se puede entrar. En su caso, tanto las cebollas, como la remolacha y las patatas “ya tenían que estar sembradas”.  En relación al maíz, considera que hay más margen de tiempo.

Con la campaña de riego iniciada el 1 de abril, afirma que la superficie sembrada de los cultivos de regadío será similar a la anterior, con unos 6.500 metros cúbicos por hectárea, “una campaña normal”.

La humedad, la principal preocupación para el cereal de invierno

Tras las intensas lluvias de las últimas semanas de invierno, el temor para los productores de cereales está en la aparición de hongos y enfermedades de las plantas como la nefasia, roya o tronchaespigas con la llegada de la primavera y el calor. De momento, se impone la prudencia. “Hay que esperar y controlar las parcelas para ver cómo siguen creciendo”. Tras el agua caída, los productores piden “que temple” y las diferencias de temperatura se reduzcan porque “no acaba de arrancar la planta”, para que vuelva a llover dentro de unas semanas. Los agricultores salmantinos han sembrado esta campaña 72.350 hectáreas de trigo, 35.000 de cebada, 11.700 de avena y 10.000 de centeno. Cifras que ponen de manifiesto que los productores siguen apostando por el trigo en detrimento de cebada y avena, si se tiene en cuenta que en la anterior campaña se sembraron 60.054 hectáreas de trigo, 39.886 de cebada, 12.379 de avena y 8.401 de centeno.  

La sequía reduce a la mitad la superficie de colza

Condiciones meteorológicas que ya han condicionado la evolución de otros cultivos como la colza, que ha visto reducida de manera drástica la superficie por la falta de humedad en los meses de septiembre y octubre, que complicó o evitó la nascencia, obligando a los agricultores a arar y sembrar en su lugar cebada o girasol. Con unas estimaciones de 3.500 hectáreas (1.000 de regadío), lejos quedan de las más de 5.400 de las casi 7.000 hectáreas de la campaña anterior.

En el caso de la remolacha, la sembrada antes de las lluvias apenas llegó al 10% de la superficie. De continuar los problemas para acceder a las parcelas encharcadas, las hectáreas sembradas se verán reducidas, ya que sembrar más tarde implica menor rendimiento.

Regadío de La Armuña, un proyecto vital que empieza su cuenta atrás

El regadío de La Armuña -en las comarcas naturales de La Armuña, Campo de Peñaranda y La Guareña- se ha convertido en uno de los proyectos que más se ha prolongado en el tiempo, con un retraso acumulado superior a 20 años, y uno de los más importantes en inversión por parte del Ministerio, complementado por la construcción de una red de riego asumida por la Junta.

Las obras, de interés general, siguen su curso tras el desbloqueo producido hace cuatro años, y las localidades implicadas tienen la esperanza de que estén finalizadas, en su primera fase, a finales de 2018. Al menos es lo que esperan los municipios beneficiados por un proyecto que modernizará el regadío en Villaflores, Cantalpino, El Campo, Poveda, Villar de Gallimazo y Zorita. Finalizada la balsa de 20.000 metros cuadrados en Poveda, a esta importante obra se han sumado las estaciones de bombeo, los centros de transformación y la balsa de impulsión. En una segunda fase, los trabajos incluyen caminos y desagües.

Entre los beneficios para los agricultores está el incremento de la producción -una hectárea de regadío genera un margen neto 4,4 veces superior al de una de secano-, la posibilidad de diversificar la producción y reducir los costes energéticos y de producción.