Martes, 24 de abril de 2018

Miguel Hernández, contra el silencio

“Miguel Hernández en la cárcel de Alicante: Un intento de silenciar la palabra” muestra la realidad que acompañó a Miguel Hernández en sus últimos años de vida: ese camino de asperezas entre cárcel y cárcel de quien supo hasta el último momento ser consecuente, persistir con la osadía de la honestidad, escoger –como diría Gloria Fuertes– lo difícil.

La exposición nace gracias a la colaboración institucional entre el Archivo Histórico Provincial de Alicante, el Centro Documental de la Memoria Histórica, la Concejalía de Memoria Histórica del Ayuntamiento de Alicante y la Subdirección General de los Archivos Estatales y en ella encontramos importantes testimonios documentales de carácter judicial y carcelario que no son sino los recuerdos de la realidad final de Miguel Hernández.

¿Dónde podemos visitarla y hasta cuándo? En el Centro Documental de la Memoria Histórica, en la Plaza de los Bandos, frente a la sonrisa de Carmen Martín Gaite, hasta el 30 de abril.

La semana pasada tuvimos la oportunidad de visualizar el documental “Con Miguel Hernández en Orihuela”, que el extraordinario cineasta cubano Víctor Casaus filmó a finales de los setenta por pura serendipia, en presencia del propio Víctor Casaus, con quien pudimos conversar sobre Miguel Hernández, Pablo de la Torriente Brau y mucho más. “Con Miguel Hernández en Orihuela” nos enseña la cara más humana del poeta, aquella que refleja la mirada nostálgica de una Josefina Manresa cuya naturalidad ajena al mito nos aproxima al hombre, a la intrahistoria, a la España superviviente que afronta la tragedia y convive con sus secuelas, a todas las Josefinas Manresas, a todos los niños que recuerdan más al cabrero que al poeta, a todas las vecinas analfabetas que no saben leer pero saben de quién son los versos los que pintan sus casas, que iluminan sus calles.

Liberemos a la palabra de su largo cautiverio. Más allá de las cebollas y de los aceituneros, más allá de los decretos, del reloj, de las ausencias. Más allá (o más acá) hay una voz que nos habla a nosotros. Y de nosotros. Es nuestra responsabilidad escucharla. Contra el silencio, contra la vida desatenta.