Martes, 24 de abril de 2018

Ingenuos

Después de aquello de: “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor… lo más inteligente que he leído, es lo que escribe Oliver Jeffers, que: “Ha vendido más de 10 millones de cuentos en todo el mundo, traducidos a 30 idiomas, que tiene decenas de premios literarios, un BAFTA, un EMMY Y UN VIDEO-CLIP con U2… ¡Por Diosssss diría nuestra inefable Mari Loli!

Cuando le preguntan en una entrevista: Usted que ha visitado tantas veces el Espacio con sus cuentos, ¿Cree que hay alguien ahí fuera? Responde bromeando-“Sería ingenuo y arrogante creer que no lo hay. Mi padre solía bromear diciendo… “que la mejor prueba de que había vida inteligente en el espacio es que ¡Nunca intentaron contactar con nosotros los terrícolas!

-Y continua-: “A pesar de que la humanidad parece que está retrocediendo hacia el egoísmo y el proteccionismo,  yo sigo siendo optimista. Cuando tomas distancia te das cuenta de que la vida es mucho mejor para la mayoría del Planeta, de lo que era hace 50 años y radicalmente mejor que hace un siglo. Hay una marcha lenta y constante hacía la unidad y la igualdad, a pesar de los baches en el camino”.

- De estas sabias palabras dichas por Oliver, yo me voy a quedar con un par de ellas y voy a tratar de llevarlas a “el asunto” que trataré posteriormente, ajustándome a la realidad actual y a -Mi Manera-.

Precisamente cuando dice: “La vida es mucho mejor para la mayoría del Planeta” me ha “pillado” cuando estoy  pergeñando este artículo (disponer o ejecutar una cosa con más o menos habilidad) en la lectura de la Prensa del día: “Sequías y conflictos amenazan de hambre a siete millones de personas en el  SAHEL, la situación se está deteriorando y ya hay comunidades que están reduciendo la comida”. Seguro que ellos no piensan en, que “no les va mejor” y que son lamentablemente esa otra parte del Planeta Tierra. Son… esos “baches” en el camino.

Y hablando, no  de baches sociales en el camino, que cuenta Oliver y si de los que están en caminos y carreteras provinciales, no me extrañaría que Oliver también les preguntase a mis queridos habitantes de El Cerro (pueblo hermoso del que soy Hijo Adoptivo con mucho orgullo)… “Bueno Hola. Bienvenidos a este Planeta. Lo llamamos Tierra”.

Esto es lo que Oliver Jeffers  al principio del libro que le escribió a su hijo Harland, le preguntaba. Pero os diréis ¿Por qué se lo tiene que preguntar a los vecinos de El Cerro y también de Lagunilla?

Pues veréis: En el pueblo de El Cerro, la abrumadora mayoría de las personas que lo habitan (como pasa en otros lugares de España) son pacíficas, generosas, amorosas, tolerantes y además, ingenuos (reales, sinceros, candorosos y sin doblez) pero… llega un momento en que  se “cabrean” y como ahora (también es lo que se lleva) se van de manifestación a la Capital para exigir sus derechos ¡que los tienen! Allí estuve. Junto a mí primo César, amigos de El Cerro y también de Lagunilla.

Y, os estaréis preguntando; ¿Qué reclaman?

Pues, no tener baches (que no son los sociales de Oliver) en “su” carretera, que va desde  Peñacaballera hasta El Cerro y Lagunilla. Un suplicio de baches y carretera no terminada, que vienen soportando desde hace mucho tiempo. En dicha manifestación había muchas pancartas. Hoy me quedo con una de ellas-FOMENTO. MENOS CUENTO Y MÁS CEMENTO-

¡Mucho Cuento! Más que el de ¡10 millones de los cuentos de Oliver! Pero seamos optimistas, toquemos madera y pensemos que allá por el mes de mayo, tengamos la nueva carretera terminada y tan anhelada por todos los “cerruos” entre los que me encuentro. Carretera que os sirva también a todos los que tengo la suerte de que leáis estos artículos de -Reflexiones en voz Baja- para acercaros hasta El CERRO. Un pueblo salmantino espectacular enclavado en un lugar de privilegio; de clima suave, lujuriosa vegetación, variada intensa y aromática aguas cristalinas eternas, fuentes vivas por doquier, fauna rica en variedad, un lugar habitado por buenas gentes… Y por añadido: “De silencios infinitos; pero si gritas, el silencio te devuelve su eco”.

Os lo pido encarecidamente. Ir hasta El CERRO (antes de que volváis a Benidorm). Mi primo César Hernández y yo, ya lo tenemos “apalabrao” en cuento nos digan ¡se termino de arreglar la carretera!, saldremos en estampida y como mínimo, recalaremos en los “14 Pilones” un entorno deslumbrante; luego pasaremos al “Balcón de Extremadura” de vistas únicas y… silencios infinitos y gritaremos exultantes ¡una sola vez!

-Una vez; pues decía un buen amigo: “Deja que el silencio sea tú objetivo en la mayoría de las ocasiones. Di solo lo necesario y se breve”. Pues, eso.

                                                                          Y… ¡Ahí lo dejo!