Sábado, 26 de mayo de 2018
Ciudad Rodrigo al día

Apoteósico final con la Plaza abarrotada y presencia de todas las Cofradías cuatro años después

CIUDAD RODRIGO | La procesión, que contó con numerosos niños, tuvo un ritmo lento, extendiéndose hasta las dos horas

Ciudad Rodrigo vivió en el tramo final de la mañana del Domingo de Resurrección -invadiendo incluso la hora de comer- la última procesión de su Semana Santa 2018, que este año sí fue triunfal, ya que tomaron parte en la misma todas las Cofradías, algo que no ocurría desde el año 2014.

En aquella ocasión, dentro de la rotación anual que hace la Cofradía de Jesús Nazareno, la imagen de Jesús Resucitado salió del Convento de las Madres Carmelitas, deparando un largo desfile –como también ha ocurrido en este año 2018- que suscitó las quejas de otras cofradías. Eso acabó llevando a que en la procesión del Domingo de Resurrección 2015, cuando El Resucitado se puso en marcha en Las Claras, hubiese tres Cofradías ausentes: la Santa Cruz, Jesús Amigo de los Niños y la Cofradía del Silencio.

Al año siguiente, cuando El Resucitado salió de San Andrés, estuvieron ausentes las tres mismas Cofradías, empezándose a reconducir la situación en 2017, cuando regresaron al Domingo de Resurrección –con Jesús Resucitado procesionando desde Santa Marina- las cofradías de Jesús Amigo de los Niños y El Silencio. Por fin en este 2018 han estado presentes las 7 cofradías de la Semana Santa Mirobrigense, al tomar parte la Cofradía de la Santa Cruz.

Se repite el modelo

Además, la participación este año de las 7 Cofradías ha sido al completo (el año pasado por ejemplo estuvieron ausentes los niños de la Cofradía de Jesús Amigo de los Niños al no gustarles el tener que subir por la Puerta de Santiago), repitiéndose el interesante modelo estrenado la última Semana Santa.

De este modo, El Resucitado procesionó en la mañana dominical con la compañía de integrantes del resto de Cofradías (excepto La Soledad) -la mayoría de ellos niños- ataviados con sus vestimentas oficiales, aunque sin capuchón; mientras que La Dolorosa estuvo acompañada de las banderas del resto de Cofradías, portadas por cofrades ataviados con la vestimenta al completo, incluido el capuchón, salvo los integrantes de la Cofradía de La Soledad (en el caso de las mujeres lucieron mantillas blancas).

La Dolorosa, que llevó al Obispo detrás suyo, se puso en marcha como siempre en la Catedral, ¾ de hora después de que lo hiciese El Resucitado en la Parroquia de San Cristóbal, que había acogido por última vez la salida de este paso en el año 2013.

Eso sí, aquella vez se vivió una rocambolesca procesión por culpa de la lluvia: empezó a llover con fuerza a la altura de la calle Lorenza Iglesias, la Banda de la Cofradía se marchó a la altura del Árbol Gordo, El Resucitado acortó por la calle Madrid en dirección a la Iglesia de San Agustín, como dejó de llover se decidió sacar a la Virgen de la Catedral, y como incluso clareó, Jesús Resucitado se dio literalmente la vuelta en la calle San Juan para volver a la Plaza y hacer un encuentro más breve de ambas imágenes.

El sol acompaña el final de la Semana Santa

En este Domingo de Resurrección 2018, tras haberse vivido una semana algo complicada, no ha habido ni el más mínimo problema, luciendo el sol en todo momento, y contando con una agradable temperatura. Como decíamos, El Resucitado se encaminó a un ritmo lento a la Plaza, de tal modo que los miembros de las Cofradías (también del Nazareno) que iban delante suyo acabaron yendo la mayor parte del tiempo muchos metros por delante de la imagen, tras la cual iban representantes de las directivas de todas las Cofradías, y la Banda de Cornetas y Tambores del Nazareno.

El Resucitado, escoltado por los soldados romanos, transitó por San Cristóbal, Lorenza Iglesias, Laguna, Santa Clara, Glorieta del Árbol Gordo, Registro, Campofrío, Muralla y Rúa del Sol, mientras que La Dolorosa recorrió la Plazuela de San Salvador, Díez Taravilla y La Colada en dirección a la Plaza, donde realizó una serie de comentarios el recientemente ordenado diácono José Efraín Peinado.

Como es habitual, ambas imágenes se encontraron en el centro de la Plaza, donde fueron depositadas en el suelo para escenificar la resurrección quitándole el luto a la Virgen y liberando palomas mientras sonaba el Reloj Suelto y música celestial por la megafonía de la Casa Consistorial, todo ello con la Plaza Mayor absolutamente abarrotada.

El final definitivo, en la Iglesia de San Agustín

En ese momento, los integrantes de las Cofradías que portaban capuchón se lo quitaron para la recta final de la procesión, ya unificada, que transcurrió por Sánchez Arjona, Velayos y Colegios para llegar a la Iglesia de San Agustín, en cuyo interior se congregó un importante número de fieles para vivir los últimos momentos de la Semana Santa 2018.

Como es tradición, se rezó una Salve, tras la cual el Obispo Raúl Berzosa pronunció unas palabras de agradecimiento a todos los que habían hecho posible el buen desarrollo de la Semana Santa, incluido a los fieles por su fervor “a pesar del tiempo”.

En su intervención, el Obispo también resaltó que con esta Semana Santa, “tras 7 años, empieza un ciclo nuevo”, en referencia a que este año ha concluido el sistema de presidencia rotatoria de la Junta Mayor de Semana Santa implantado en el año 2012 después de que hubiese desavenencias entre las Cofradías.

De este modo, en las últimas 7 Semanas Santas Mirobrigenses, la presidencia la ha ostentado cada año una de las Cofradías (que se ha encargado por ejemplo de escoger al pregonero y de elaborar el cartel anunciador), cerrándose el ciclo este año con la Cofradía de Jesús Nazareno. Aún está por determinar qué fórmula se va a seguir a partir de ahora, existiendo varias posibilidades, incluido volver a iniciar un ciclo de presidencia rotatoria.

Tras las palabras del Obispo, llegó el momento de realizar varias fotos de familia en el interior de la Iglesia de San Agustín.