Viernes, 20 de julio de 2018

Sentencia injusta en León

Tenemos una vivienda alquilada  para menores de protección en León y una jueza nos echa sin pruebas de ningún delito de un piso en el centro de León . Debe ser zona reservada para ciudadanos de mayor alcurnia.  Son menores cuyo delito es que su familia no puede educarlos y atenderlos adecuadamente por distintos problemas.

La misión de los educadores que los acompañan es garantizar sus derechos a la educación, su salud, su derecho a ser queridos y a querer,  y su igualdad de oportunidades respecto a otros niños de su edad.

Estamos un poco hartos de que nos den palmaditas en la espalda diciendo la gran labor que hacemos. Cuando una vez más se demuestra la hipocresía social, en este caso de una comunidad de vecinos insolidaria y manipuladora.

Nos acusan  porque si hay una fuga se ha llamado a la policía y si un chico llega en malas condiciones también. No es lo habitual, pero si en diez años ha pasado tres veces es la excusa para que no haya mala imagen, aunque nietos o hijos de otros propietarios usen drogas e incluso se las vendan a menores.

Se pretende normalizar la vida de estos menores, y nos echa una jueza acusándonos de no ser una familia normal y no cumplir un estatuto de la comunidad racista y puesto con mala intención sin estar nosotros presentes, porque hasta se ha impedido ir a las reuniones a la directora, pero eso no debe ser relevante para su señoría. Ya quisieran los menores tener una familia normalizada que pudiera atenderlos como merecen, pero además de no ayudar los castigan por su situación de desventaja social.

Pienso que no hay que tener conciencia para dictar una sentencia con esta frivolidad. No busca el beneficio de los menores, ni calcula el daño moral que les infringen tratándolos como si fueran de segunda categoría. Se ha esgrimido un subterfugio legal para satisfacer a personas que se creen superiores, que no se quieren mezclar con lo que consideran otra clase social y que crean rencores en base a una comodidad o privilegios.

El problema mayor es que desde la justicia se ampare a colectivos insolidarios y maliciosos, sin sensibilidad y agresivos con menores desprotegidos. Si  cometen un delito, el que lo ha hecho o no ha sabido convivir,  ha ido a Zambrana a un centro cerrado.¿ Pero qué es de los demás niños con comportamiento ejemplar?.

Pues estos que se rasgan las vestiduras puede  que estén en primera línea de las procesiones haciendo gala de su catolicismo y exhibiendo su creencia en una Fe que representa a los que ellos crucifican .

Señoría, cómplice de los  señores y señoras de la comunidad, sus hijos no son mejores que estos niños a los que niegan una vivienda.