Domingo, 22 de abril de 2018
Béjar al día

La Sentencia tiñe de Pasión la mañana de Viernes Santo

BÉJAR | El Colectivo de Teatro Telar participa en la representación de La Sentencia, una representación al aire libre en diferentes escenarios del casco histórico de la ciudad

Se cumple La Sentencia en la mañana de Viernes Santo y a las tres de la tarde aparecen las tinieblas. La Hermandad de Jesús Nazareno y Nuestra Señora de las Angustias y el Colectivo de Teatro Telar, han representado esta mañana La Sentencia, una escenografía de varios episodios de la Pasión, que utiliza como escenarios puntos del casco histórico de la ciudad.

El ciclo de la Pasión cuenta los episodios referidos a los padecimientos, humillaciones y muerte de Jesucristo, La Sentencia que se representa en Béjar comienza con el edicto romano que divulga el Prendimiento en la fachada del ayuntamiento, después la legión romana se dirige a la Plaza de San Juan Bosco, donde está situado el Huerto de Getsemaní, en las faldas del monte de los Olivos, a donde Jesús se había retirado para orar junto a Pedro, Santiago y Juan, una vez finalizada la Última Cena.

El siguiente episodio se representa en la Plaza Mayor, por la calle Rodríguez Vidal Jesús es llevado atado ante Caifás, el sumo sacerdote que presidía el tribunal religioso (sanedrín). Esta escena representa el interrogatorio en el que se le acusa de blasfemo y por tanto considerado reo de muerte por haber reconocido ser Hijo de Dios. Un proceso religioso en el que Cristo sufre el primer escarnio.

El palacio Ducal de Béjar se convierte en la Fortaleza Antonia, morada de Poncio Pilato,  donde Jesús es despojado de sus vestiduras y atado a una columna para ser azotado y nuevamente burlado, esta vez por los soldados romanos, que le ponen un manto púrpura, le coronan de espinas y le ponen una caña en la mano a modo de cetro, riéndose del Rey de los Judíos. Pilato, al verle en tan lamentable estado, cree que los judíos quedarán satisfechos, pero no es así y a la vista de todo el gentío congregado, se lava las manos afirmándose inocente de su muerte y entregándoles a Jesús para su crucifixión.

Hacia el medio día de Viernes Santo, el condenado emprende el camino del monte Calvario con una pesada cruz sobre los hombros, cuyo excesivo peso le hace sufrir tres caídas y tiene que ser ayudado por el Cirineo, durante este camino tiene lugar el encuentro con su Madre y con las Santas Mujeres. La Verónica apiadándose de él le limpia el rostro con un lienzo en el que quedan impresas las facciones de Jesucristo (La Santa Faz).

Al llegar a la cima del Gólgota (monte Calvario en hebreo), Jesús es crucificado en medio de dos ladrones, los soldados se reparten sus vestiduras, menos la túnica que es sorteada. A los pies de la cruz las tres Marías, su madre, la mujer de Cleofás y la Magdalena, junto a San Juan. Cuando expira, después de darle a beber vinagre y de ser atravesado por la lanza de Longinos para asegurar su muerte, el sol se eclipsa, el velo del templo se rasga, la tierra tiembla y muchos muertos resucitan.

El Descencimiento se produce en la tarde, cuando José de Arimatea, miembro del consejo de ancianos, con el consentimiento de Pilato,  baja de la cruz el cuerpo de Jesús, ayudado por Nicodemo y en presencia de la Virgen María, San Juan y María Magdalena. Ese es el momento en el que su madre lo recoge en su regazo convirtiéndose en la iconografía de La Piedad.

Avanzada la tarde, después de envolver el cuerpo en una sábana es depositado en un sepulcro abierto en roca, que luego es cerrado con una piedra y se deja bajo la custodia de los soldados romanos.