Martes, 22 de mayo de 2018

¡Menos hipocresía, por favor!

Profesor de Derecho Penal de la Usal
Manifestación feminista en Salamanca

Tras el éxito de la huelga feminista en España, bueno es reflexionar sobre las consecuencias que ha tenido la “marea morada” sobre la jornada laboral del día 8 de marzo y sobre las calles de nuestros pueblos y ciudades  en las que se han manifestado miles de ciudadanos demandando igualdad real de derechos (fundamentales, laborales, sociales, culturales y económicos –también salariales-) y deberes entre hombres y mujeres en nuestra sociedad.

Y una de las primeras conclusiones a las que llegamos es que el gobierno de M. Rajoy y partidos políticos que no han secundado la jornada de huelga (PP y Ciudadanos) ni las manifestaciones (PP), han quedado sorprendidos por el enorme eco que han tenido las movilizaciones de este día. A nivel internacional el paro se ha seguido en 177 países y los grandes medios de comunicación norteamericanos, británicos o franceses han publicado en los rotativos información sobre el gran éxito que ha tenido la convocatoria en España. Así los periódicos The New York Times, The Guardian, Le Monde o la prestigiosa cadena de televisión BBC, han publicado imágenes de las protestas (en las que han participado varios millones de personas) y las han calificado como de las más importantes del mundo.

Otra de las conclusiones más relevantes ha sido que el tsunami de las protestas ha pulverizado los argumentos que el gobierno de M. Rajoy y los miembros del PP venían manteniendo desde hacía semanas. En primer lugar y como pensaban que la huelga no iba a tener impacto (salvo unos cuantos “perroflautas” y populistas “feminazis” como los denominaban conocidos tertulianos de medios de comunicación), algunas destacadas dirigentes del PP (la ministra de agricultura, Tejerina, o la presidente de la Comunidad de Madrid, Cifuentes) se encargaron de decir que el día 8 ellas iban a hacer una huelga “a la japonesa”, es decir, querían transmitir que iban a trabajar mucho más que cualquier otro día. Este argumento fue hábilmente utilizado por la senadora de Nueva Canarias, López Santana, cuando le preguntó a M. Rajoy en el Senado si siguiendo las tesis de algunos responsables de su partido, las camareras de hotel debían hacer 80 camas al día en lugar de 40 y con el infame, indigno y ridículo salario que reciben. M. Rajoy, desautorizando las declaraciones de Tejerina y Cifuentes, contestó que “no se reconocía en las afirmaciones de huelga a la japonesa que han hecho algunos miembros de su partido”.

Es bueno recordarle al señor M. Rajoy que si las camareras de hotel perciben estos indignos salarios es, parte, por su legislación laboral de 2012, que permite condiciones laborales infrahumanas y salarios de miseria y también porque un “amiguito de pupitre” del presidente del gobierno, Amancio López Seijas, propietario de la cadena hotelera HOTUSA , es el prototipo de empresario que ha sido denunciado por “crueldad y explotación laboral”, sobre todo por contratos de camareras de hotel (traslado al lector a un artículo mío en este medio del 12-08-2017). M. Rajoy participó en un gran homenaje a este empresario en agosto del pasado año, en Chantada (Lugo), en el que ensalzaba su figura. ¿Seguro que M. Rajoy tiene interés por mejorar las condiciones laborales de las camareras de hotel cuando ha aplaudido efusivamente al empresario que más contratos realiza de mujeres para hacer esas tareas?.

Los vaivenes argumentales del PP no se quedan ahí, porque hace tan sólo una semana desde este partido se calificaba a la convocatoria de huelga como “elitista, frívola e insolidaria” y M. Rajoy, ante las preguntas de un periodista radiofónico sobre la brecha salarial entre hombres y mujeres decía textualmente: “no nos metamos en eso”. Indudablemente, también hay que recordar que la Ley Orgánica 3/2007, de Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, fue apoyada por todos los grupos políticos excepto el PP, que se abstuvo. Pero, desde luego, el colmo del ridículo lo hizo el mismo día 8, M. Rajoy, llevando un lazo morado en el Parlamento Europeo (para que se visualizara apoyo hacia las reivindicaciones feministas) apareciendo en la foto, entre otros, con el ex ministro de agricultura, Arias Cañete, aquél que abanderaba el argumento de la superioridad de los hombres sobre las mujeres.

Paradojas del destino que, una vez más, demuestran la torpeza de las políticas del PP (que siempre han ido a remolque con las reformas de derechos sociales) negando leyes como las del matrimonio homosexual o las de  despenalización del aborto consentido, primero por el sistema de indicaciones de la Ley de 1985 y después por el de plazos, de la ley de 2010 y que al final, sus “asesores externos” les recomiendan que no estén en contra de esos avances sociales (inevitables en cualquier sociedad libre, avanzada y moderna) ni deroguen (cuando gobiernan) las leyes que los amparan; porque, de lo contrario, perderán muchos votos que al final es lo importante. Tan importante, que si para ello hay que ponerse un lazo con el color del partido de Pablo Iglesias, se pone, porque ya se sabe, el fin justifica los medios.  

Por aquéllos años (2004-2008), los miembros del PP sí se manifestaban, llenaban calles y plazas apoyando sin fisuras a colectivos ultra católicos y ultra conservadores contrarios a estos avances en derechos sociales. Eso sí, en esas manifestaciones, a diferencia de la de ayer, había miles y miles de banderas de España. Claro, según ellos, eran más patriotas. ¡Qué pena!

Ahora bien, y todo hay que decirlo, torpeza también por parte de un partido nuevo y con frescura (aunque en algunos temas deja ver demasiado un mensaje retrógrado y decimonónico), como es Ciudadanos, que no apoyó la huelga feminista, de lo que creo se arrepentirá en el futuro. Por cierto, esta semana uno de los fundadores de Ciudadanos, el ilustrado Arcadi Espada, ha criticado la huelga feminista del día 8 y ha calificado el manifiesto de la convocatoria como “enloquecimiento absoluto con aire putrefacto”. Sin comentarios.