Domingo, 20 de mayo de 2018
Las Arribes al día

Bailes charros y sevillanas

El pasado domingo se celebró la fiesta del Almendro en La Fregeneda. Posterior a la tradicional y simbólica plantación del almendro por las autoridades, se dio paso a una actuación de “sevillanas” representando a Salamanca o la parte española, y el grupo folclórico “pauliteiros da Póvoa” a la parte portuguesa.

No tardó en suscitar cierta controversia en la ciudadanía, tanto en el lugar como en las redes sociales, de si era muy acertada la elección de un grupo de sevillanas para una fiesta tan conocida y singular dentro de nuestra provincia, en lugar de mostrar la riqueza de nuestro folclore charro.

Ciertamente, no es la primera localidad que opta por sustituir nuestro folclore por sevillanas en sus fiestas. Cada vez resulta más habitual ver esta escena, lo cual hace a uno preguntarse si realmente nos estamos olvidando poco a poco de lo que somos, de dónde venimos; de lo charro, de nuestra esencia, de nuestra tradición, de nuestra cultura, de nuestra identidad más notable como pueblo, provincia y región, en vez de intentar conservarlo como nuestro mayor tesoro.

No estoy en contra de las sevillanas, ni mucho menos, ni del folclore y tradiciones de otras regiones; al contrario. Soy total defensor de cada una de ellas. Creo que es lo que nos hace grande como país, nuestra gran diversidad. Además veo necesario el intercambio cultural y folclórico, la invitación de grupos de otras regiones, países… la celebración de festivales folclóricos en los que puedan participar colectivos de distintos lugares. Así como la libertad de aprendizaje y escuela musical, seas de donde seas, ¡faltaría más!

Lo que creo es que no deben sustituir a nuestro folclore, en concreto en ciertos ámbitos, como son nuestras fiestas más populares o patronales, y dentro de algunas de sus particularidades más tradicionales.

Considero perfecto que se acompañe en la programación pero sin omitir nuestro folclore. Además de la posibilidad de conciertos, y actuaciones en cualquier otro momento del año. ¿Por qué no?

Respecto a las sevillanas, ya suelen tener su espacio en la época de la feria de abril casi en toda España. Aunque España entera no sea sevillana, se ha extendido por todo el mapa de forma imponente. Hay escuelas privadas por cada rincón de nuestra geografía. Lo veo bien. Lo que no podemos hacer es representar ciertas festividades con sevillanas, como unas fallas de Valencia, o el día del Apóstol en Santiago de Compostela. Hay ciertas tradiciones de ciertos lugares que deben ir acompañadas del folclore tradicional local de esa región o comarca.

¿Imaginan una fiesta de la sidra en Oviedo sin gaiteros? ¿O la fiesta del Rocío sin sevillanas? O celebrar una Feria de Abril con castellers, sin rastro de sevillanas? Pues es lo mismo. Creo que el debate se ciñe al momento.

Las fiestas de los pueblos suelen ir acompañadas de lo castizo, de la historia del lugar, con cierta exaltación de nuestras raíces. Ahí es cuando se debe apoyar el folclore local. Cierto es que hay que estar abierto a más actos, festejos, formas de diversión. Hay que tener en cuenta la evolución de la sociedad, de la música, de los gustos… ¡claro que sí! Pero no borrar las tradiciones del mapa; pues un pueblo sin raíces es un pueblo muerto.

El día del Almendro era uno de esos días. Un opulento escaparate hispano-luso. Viene mucha gente de diferentes lugares, en la que se le muestra nuestra cultura y se le da la mano a nuestro vecino Portugal.

Es un día para mostrar lo más típico de nuestras zonas vecinas. Portugal trajo a sus pauliteiros. Yo miro a mí alrededor, de Norte a Sur…y veo la gaita y el tamboril como lo más típico en esta provincia y toda su región del viejo Reino de León.

Las sevillanas me quedan bastante más lejos, incluso veo lejana la dulzaina castellana con la que últimamente se han amenizado algunas procesiones en el Abadengo. La dulzaina es típica de la vecina región de Castilla. Apenas se toca en la parte más oriental de nuestra provincia, en Peñaranda, zonas linderas con Castilla, con Ávila, con Valladolid, por su constante contacto… pero ¿en las Arribes?

Me vienen a la imaginación, porque yo ya no los vi pero he oído hablar, tamborileros antiguos encabezando esas procesiones del Abadengo, como “Fachenda” de Ahigal , o Ángel “Caroco” de San Felices, entre otros muchos. Impregnando los rincones de cada calle, corral o balcón con la dulzura sonora que emite la flauta de tres agujeros. “El Guinda” en la Alberca, el “tío Frejón” en Retortillo o a mi bisabuelo Andrés Calles, en los Corpus de Guadramiro y Vitigudino. Al “tío Veneno” en Aldeadavila. Podría citar muchísimos que hicieron y hacen que sus instrumentos formen hoy parte de esta tierra casi igual que cualquiera de las piedras que levantan sus edificaciones, piedras que aun guardan el eco de sus melodías.

Ahora he visto, procesiones con charanga. No sé si está bien, mal o regular…al final vivimos en un mundo libre. Para gustos los colores. También se puede ir a una boda en chándal.

Pero que ocurran estas cosas, me hace preguntarme, si es consecuencia del desconocimiento o de la indiferencia hacia nuestro folclore de los encargados de hacer los programas.

Entiendo que haya gente  a la que no le guste el folclore, o que no diferencie una dulzaina de una gaita charra, incluso un tamboril de un redoblante. Simplemente pretendo distinguir tradición o identidad, de gustos o aficiones. Y ámbitos para mostrar la tradición y ámbitos para destapar los gustos.

También comprendo que las sevillanas ya suenen como algo propio por ser ya un símbolo español. Hay quien las ve también cercano al toro. También es inmediato al toro, el charro, que es quien lo cría.

Como decía  en su libro “La Gudina” nuestro paisano Manuel Moreno Blanco “la historia del charro, como el gaucho, es un tipo humano determinado por la geografía natural, no política, por el género de vida, por el aislamiento de los siglos, casi de milenios; alguno de estos factores podemos indicarlos: vida ganadera, territorio de praderas y encinares bien regados por ríos y riveras, gentes de acendrado espíritu católico, rosario al amor de la lumbre y prolongados seranos en las noches de invierno.

El ganado vacuno que criaban generalmente morucho, o de raza brava, más o menos encastado de una manera natural y seleccionado como se ha hecho en tiempos recientes”.

 

Ángel Carril “a través del canto, la danza, la indumentaria tradicional, podemos delimitar no sólo la estética de una comunidad, sino el conjunto de rasgos étnicos de la misma, inevitablemente proyectados sobre éste, porque en su última esencia encierra todo un mundo de mágicas y pretéritas creencias, fruto emanado de algo más que de una mentalidad. Es la tierra en conjunción con esa prolongación de sí misma que es el hombre”.

Porque el hombre ha utilizado los cauces necesarios para comunicarse y el folclore ha sido su vehículo de expresión y libertad a lo largo de la historia.

El baile salmantino, el folclore charro, es un baile social, de necesaria conjunción cuando menos de dos personas. Es un baile sobrio, elegante, ceremonioso. En él hay mezcla de la esteticidad en la que no caben improvisaciones fortuitas.
Cierto es, que es un baile más para ser vivido que para ser contemplado
; si no se ejecuta, no se percibe todo su contenido o, lo que es lo mismo, no gusta de espectadores, sólo protagonistas. Y sólo a partir de su interpretación se hace comprensible esa seriedad que de común tiene en el rostro el bailador de "soleta", el buen bailador.


Por todo esto opino que debemos conservar las tradiciones que han permanecido durante siglos en nuestra tierra. Nuestro cancionero, baile charro, el traje charro que usaban nuestros abuelos, los sones de gaita y tamboril bajo los cuales tanto disfrutaron nuestros antepasados.

 Y su mayor defensa es que se proteja desde las instituciones públicas, que a mi parecer no hacen el esfuerzo que deberían.

Las instituciones, Ayuntamientos, Diputación, etcétera son las primeras que deben apoyar su conservación, subvencionando escuelas, subvencionado su promoción, difusión, estudio y su exposición pública, certámenes…

 ¡Con el turismo que pasa por Salamanca! ¡No nos sabemos vender! ¡La de veces que me he preguntado por qué no es habitual ver tamborileros por las inmediaciones de la plaza mayor; gente vestida de charro exhibiendo con orgullo nuestro excelente folclore! ¡Incluso a diario! Está claro que habría que pagarlo, pero seguramente se recuperaría de otra forma.

No estoy diciendo que nuestro folclore sea el mejor, pero lo que lo hace verdaderamente autentico e inconfundible para nosotros es que es el nuestro.

 Debemos estar orgullosos y presumir de él, y sobre todo valorarlo, que creo que es el resultado general que padece esta tierra, que no nos valoramos como deberíamos.

Mientras tanto que sigan sonando, esos fandangos, corridos, charros, charradas, picaos…

CON EL SON TAMBORILERO

DESPIERTA QUE LLEGA ANDRÉS

EL AIRE HUELE A TOMILLO

YA SE ACERCA MI TIO ANDRÉS

 

CON EL SON TAMBORILERO

YA REPICAN LAS CAMPANAS

EL PUEBLO DESPIERTA DEL SUEÑO

Y SALEN MOZAS A LAS VENTANAS

 

CON EL SON TAMBORILERO

GUADRAMIRO SE ENGALANA

HAY COHETES EN EL CIELO

CANTARES Y BAILES EN LA PLAZA

(Poesía Ma José Casado)



 

Albert Calderón

(De Guadramiro)

Tamborilero)