Martes, 19 de junio de 2018

Cartas de los lectores

denuncia de una chapuza en la nueva carretera de EL CERRO

Sr. Director Me llamo José Luis García Fernández, con DNI 15236336D, nacido en El Cerro (Salamanca)y residente en Navarra. He trabajado durante 36 años como funcionario nivel A en el Gobierno de Navarra y actualmente estoy jubilado. Mi padre me dejó en herencia unas parcelas en El Cerro y algunas de ellas, en mi tiempo libre, trato de mantenerlas limpias, tarea esta extremadamente difícil en los tiempos que corren y en las condiciones actuales. Los pueblos siguen en un proceso implacable de abandono y las parcelas y caminos están intransitables por la maleza y la falta de recursos para su limpieza. Pues bien, una de estas parcelas está afectada por la remodelación de la carretera que va desde PEÑACABALLERA a EL CERRO, remodelación que lleva muchos meses sin que todavía se haya abierto al trafico. La voladura de piedras ha provocado cuantiosos daños en tierras, arboles y se ha anegado una regadera centenaria. Nadie informa ni da respuesta. Por ello ruego publique en su periódico la carta que más abajo adjunto, por el hartazgo que varios vecinos del pueblo llevamos con este tema, conscientes de la lenta, pero inexorable, desaparición de nuestros pueblos. Muy agradecido José Luis García CARTA AL DIRECTOR El abandono de los pueblos salmantinos. Nací en el precioso pueblo salmantino de EL CERRO y aunque tuve que emigrar al Norte, como tantos otros, para un mejor desarrollo profesional, vuelvo de vez en cuando y ahora, jubilado, algo más, porque entre otras razones cuido con mimo unos castaños que me dejó mi padre en herencia. No sabía lo difícil que es empeñarse en tal tarea, porque estos pueblos están abandonados de la mano de Dios y su progresiva desaparición se nos antoja inexorable. Es muy probable que en 20 años, no se pueda acceder al campo porque la maleza y las zarzas se adueñan de todo. A nadie le interesa. Escribo enormemente preocupado por la nueva carretera de Peñacaballera a El Cerro, particularmente los 4 últimos kilómetros, que son los más costosos de todos los realizados en España, por lo menos en el tiempo que han dedicado. Y eso que no hay túneles ni puentes. Además soy afectado por la voladura “chapucera” que ha sembrado mi parcela de miles de piedras, roto algunos de mis castaños, y hecho desaparecer una regadera centenaria. Se suma esto a otro desastre de hace 3 años, a cien metros de ese lugar, donde cortaron cientos de árboles en el tendido eléctrico y nadie los retiró, anegando el riachuelo y deposito de agua existente. Ahí siguen y nadie hizo nada. En fin, ahora que algunos partidos se plantean el sentido de las Diputaciones, creo que es un buen momento para tomar las riendas del asunto y ofrecer soluciones inmediatas y satisfactorias para los vecinos afectados por todos estos desastres. Ya pagamos suficientes impuestos como para exigir una administración eficiente. José Luis García Fernández