Domingo, 24 de junio de 2018

Trabajadoras o empleadas

“La vida, toda la vida, por lo menos la vida humana, es imposible sin ideal, visto de otra manera, el ideal es un órgano constituyente de la vida”

(Ortega y Gasset)

(Ortega y Gasset)

ENTRE PUENTES

  TRABAJORAS O  EMPLEADAS

El  8 de Marzo se conmemora el DIÁ DE LA MUJER TRABAJADORA; el mismo día también se evoca lo que se cree, fue un asesinato, hace ahora más de un  siglo de las 146 obreras textiles en Nueva York. Bajo este epígrafe, los que propusieron el nombre pudieron tener una buenísima intención, pero a mi modo de ver, confundieron el término dando a la palabra “trabajo” un significado que no se corresponde exactamente a la realidad. Puede ser, incluso, un insulto para media humanidad femenina. Porque todas las mujeres trabajan, en el sentido popular de una actividad intelectual o física, compensada económicamente, que es lo pretendido en esta conmemoración.

Una mujer obrera a sueldo, emprendedora, independiente  remunerada de cualquier forma por su actividad, realiza una labor, gratificante o no, pero siempre comercializada. Siendo administrativa, profesora, asistenta, dependienta, actriz, policía, diputada o cualquier otro oficio, una mujer recibe una remuneración y, solo por eso es considerada mujer “trabajadora”, ¿soló por la paga? Protestaran y con razón, los millones de mujeres que trabajan sin recibir nada a cambio, en muchos casos ni el agradecimiento de los suyos. ¿No trabaja el ama de casa, ni la legión de voluntarias en O.N.G. u otras asociaciones consagradas al servicio de los más necesitados. ¿Sería por tanto necesario un cambio en la palabra del señalado día?.

Una persona si vende sus servicios será empleada además de trabajadora. El Ministerio será de Empleo, no de trabajo y el día podría ser- De la Mujer Obrera-, no trabajadora. Se habla con propiedad, cuando tratamos de “políticas de empleo”. No hay trabajadores en paro, son empleados en paro.

A la entrada del campo de AUSHWITZ, se podía leer un letrero significativo (“El trabajo os hará libres”), es decir, os dará la felicidad. En ambos casos hay un error de concepto, el segundo teñido de crueldad.

La maldición bíblica (“Comerás el pan con el sudor de tu frente”) impregno la palabra con la severidad de un castigo eterno, una condena perpetua para todos los individuos, por un pecado original, del primer padre Adán el seducido, complaciente con la seductora Eva, de trágicas consecuencias en la mentalidad popular de los creyentes. Una sentencia, que se me antoja injusta. El sudor de la frente, es metáfora del trabajo, considerado aquí como un castigo necesario para la supervivencia del hombre sobre la tierra. La condena es absoluta, sin límites de espacio y tiempo; injusta porque no se extiende a todos por igual, ya que son sólo unos pocos los que de verdad trabajan “con el sudor de su frente”, para mantener el ocio de los demás.

Desde que la humanidad comenzó a dividirse entre ricos y pobres, el trabajo es considerado como una simple mercancía, una pesada carga que se soporta buscando un beneficio económico. Unos desheredados venden su esfuerzo, como otros venden su cuerpo, para poder sobrevivir. Es una condena que solamente un vuelco de fortuna puede redimir. En ese momento la alegría sustituye a la tristeza y al conformismo. En todo caso, el trabajo es el único patrimonio del pobre y, donde se acusa a la inhumanidad de la industria que ha desprovisto al trabajador de su dignidad.

La doctrina católica, sin embargo, ha defendido siempre la bondad moral del trabajo como redentor de la pecaminosa condición humana. Trabajos, penas, penitencias y tribulaciones, son la fuente del verdadero placer, según algún Padre de La Iglesia, se llegó a decir y escribir, que los ricos, porque no trabajan “no consiguen el placer del sueño”, en cambio el pobre tiene fatigados sus miembros, cuando pone fin a su dura jornada y, se apodera de él un sueño dulce y  profundo, obteniendo con él una más que estimada recompensa a sus honrados esfuerzos”. Y aumenta su opinión con la frase histórica. “Toda vez que el pobre duerme, come, bebe con placer” ¿Qué valor puede tener la riqueza todavía? Juzguen ustedes pero: independientemente de empleo o trabajo actualmente. La cita tiene cinismo… Ya te digo…

Fermín González  salamancartvaldia.es           blog taurinerías