Lunes, 25 de junio de 2018

Seguimos en cuarentena

 

Seguimos en cuarentena

Dícese “en cuarentena” cuando por cautela, defensa o prevención se impide la entrada de algo o de alguien que puede introducir algún elemento nocivo. Y aquí cabe todo desde ideas hasta droga pasando, sobre todo, por infecciones y contagios.

Y además de barcos, aduanas y puertos la cuarentena era y es una medida que abarca todos los campos de intercambio desde los virus de un ordenador hasta las importaciones peligrosas pasando por productos bancarios de riesgo o suspensión de medidas determinadas en cualquier actividad hasta las clásicas cautelas en el postparto.

Y siguiendo seculares costumbres recogidas en la Biblia las Iglesias cristianas proponen también cada año un tiempo de cuarentena: es un conjunto de medidas cautelares, de mejora y de cambio saludable, para llegar a la Pascua en las mejores condiciones cristianas posibles. Por eso desde el pasado 14 de febrero está abierto ese plazo de cuarenta días hasta la Semana Santa como tiempo de especial dedicación durante el cual los cristianos prácticamente de todas las confesiones están “en cuarentena”. Eso sí, algunos se lo habrán tomado en serio, otros apenas se han enterado y la inmensa mayoría andan en otras cosas y no están para cuarentenas… Sea como sea estamos justamente en plena cuaresma, en plena cuarentena, a medio camino exacto entre la Ceniza y la Semana Santa.

La cuarentena cristiana, que en castellano ha acabado en “cuaresma”, se centra desde siempre en tres ejercicios de entrenamiento: el más elemental es la liberación personal mediante un ayuno holístico y global, el segundo paso es una capacidad interior de pasión y compasión ante el prójimo que recibe el nombre griego de “misericordia” (=compasión) y que es quizás el que más dedicación y entrenamiento exige por su dureza y complejidad. Y finalmente el tercer campo de trabajo personal y colectivo es la actitud ante Dios a través del reconocimiento, la piedad y la oración; aparentemente es el ejercicio más a la mano de todos y por eso es quizás el más socorrido, sin embargo no es tan fácil alcanzar niveles de calidad en este terreno.

Y aunque parezcan invisibles, andan en esto miles y cientos de miles de personas. El invento es tan bueno que además de llevar funcionando miles de años en el mundo judeocristiano, se organiza también desde hace siglos hasta hoy mismo con fórmulas diversas en todos los espacios de pensamiento y de conducta desde oriente hasta occidente.

Así yana se entiende en el budismo como “camino espiritual de liberación”; dicho sea esto con muchos matices, modos y variantes que no caben aquí. Y marga es en el hinduismo el camino para poder alcanzar el moksha, la liberación. Con una enorme complejidad que desborda esta página.

Halajá es para el judaísmo el camino con todos los pasos de la Ley para desprenderse de toda infidelidad y seguir el camino recto, mientras manzil, en la mística sufí, es cada uno de los siete pasos, de conciencia y de práctica, a lo largo del camino de liberación hacia el medio divino. Y, ya para acabar, σαρακοστή  era y es el camino cristiano de liberación hacia la Pascua en cuarenta días y con tres όχημα o “vehículos”, la Oración, el Ayuno y la Limosna.  Y estos cuarenta días se extienden a lo largo de toda la vida. En latín es quadragésima y de ahí el cuaresma castellano.

Todos estos vehículos o caminos van hacia el mismo objetivo por medios muy parecidos y prácticamente equivalentes y los han practicado, en oriente y occidente, millones de personas y todavía hoy los siguen practicando y con muy especial cuidado y dedicación.

En tu parroquia y en cualquier grupo cristiano o colectivo religioso que conozcas hay sin duda un programa concreto para esta cuaresma y abarcará, también sin duda alguna, esos tres espacios de honda humanidad, la liberación personal y colectiva, la mirada con piedad hacia Dios y la acción desde la compasión hacia el prójimo. Puedes unirte y sin ningún coste a millones y millones de personas que en estos días buscan, piensan y hacen lo mismo. Yo lo veo como el camino más bello jamás andado.

No te lo pierdas.